06 de octubre de 2022

Cartel soviético instando a ayudar a los hambrientos durante la hambruna. El cartel reza, en ruso: «¡Recordad a aquellos que pasan hambre!»

Cartel soviético instando a ayudar a los hambrientos durante la hambruna. El cartel reza, en ruso: «¡Recordad a aquellos que pasan hambre!»

Hace 100 años en El Debate

20 de septiembre de 1922: Pío XI lucha contra el hambre en Rusia

Envió una «gran cantidad de harina en el crítico momento en que los habitantes no tenían ni la más insignificante migaja de pan que llevarse a la boca

Bajo el titular de «Un pueblo salvado por el Papa», El Debate informaba de la labor de la Iglesia para ayudar con la gran hambruna que sufría Rusia durante el periodo de entreguerras. La hambruna rusa que tuvo lugar desde la primavera de 1921 y duró hasta 1922 se conoce también como la hambruna de la región del Volga, provocada por la interrupción de la producción agrícola durante la Primera Guerra Mundial, que continúo con la Revolución rusa de 1917 y que se agravó con las sequías intermitentes en Rusia. A pesar de que las hambrunas se producían con frecuencia en el territorio ruso, no llegaron a ser tan severas como la producida entre 1921 y 1922.
Como ya se comunicó en números anteriores del periódico, el Papa había convocado recolectas especiales destinadas a solventar la gran hambruna de la que adolecía el país. En esta ocasión, Pío XI envió una «gran cantidad de harina en el crítico momento en que los habitantes no tenían ni la más insignificante migaja de pan que llevarse a la boca». Gracias a aquella oportuna ayuda, los vecinos de la localidad de Altata pudieron aguantar hasta la recolección.
La misión pontificia no acababa aquí, sino que también empezó a distribuir ayuda a otras poblaciones de la península de Crimea. El Consejo general de las autoridades locales se reunió para proveer urgentemente los medios con que combatir la «espantosa» hambre y la «gran mortalidad» infantil que asolaba al país. Algunas de las regiones que recibieron socorro fueron Eupatoria y Diankoy, cuyas poblaciones eran en su mayor parte labradores alemanes, polacos, checos y estonios.
Para facilitar la acción, el Gobierno ruso puso a disposición de los misioneros en Eupatoria una villa que sería la residencia principal, así como utensilios y combustible para el transporte de víveres.
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