Primo de Rivera pronuncia un discurso ante los reyes en 1927, durante la conmemoración del 25 aniversario del acceso al trono de Alfonso XIII
Hace 100 años en El Debate
13 de septiembre de 1923: la crisis de la monarquía de Alfonso XIII y el inicio del levantamiento de Primo de Rivera
A medianoche del 13 de septiembre de 1923 Primo de Rivera declaró el Estado de Guerra en toda Cataluña y el ejército tomó los edificios oficiales
«Se pide al Rey la destitución del Gobierno». Así abre el periódico El Debate el 13 de septiembre de 2023.
«Súbitamente se agitó ayer, a última hora, una revuelta política, produciéndose un movimiento inusitado en los centros gubernamentales, y principalmente en los ministerios de la Guerra y Gobernación». Comenzaba el levantamiento de Primo de Rivera, y los ministros se reunieron en la casa del marqués de Alhucemas.
«Al salir, los señores Salvatella y Armiñán aseguraron que el presidente había recibido un telegrama del ministro de Estado, formulando una consulta sobre política internacional, pero que no se refiere a Marruecos», continúa el artículo.
Todo había comenzado en Barcelona y se había extendido, produciéndose el acuartelamiento. A las 00 horas del 13 de septiembre de 1923 Primo de Rivera declaró el Estado de Guerra en toda Cataluña. El ejército tomó los edificios oficiales.
A las 5:30 de la mañana se publicaba una declaración del Gobierno: «El capitán general de Cataluña, en la noche pasada, ha declarado por sí el estado de guerra en aquella región. Se ha incautado de las comunicaciones y se ha dirigido a los de otras regiones invitándoles a secundar su actitud, para explicar la cual ha dado un manifiesto al país anunciando que el Ejército pide al Rey, para salvar a la Patria, la separación de los actuales ministros y de los políticos de la gobernación del Estado. Las fuerzas militares y algunas de aquéllas parece que se disponen a seguir el mismo camino de rebeldía. El Gobierno, reunido en Consejo permanente, cumple el deber de mantenerse en su puesto, que s ólo abandonaría ante la fuerza si los promotores de la sedición se decidieran a arrostrar todas las consecuencias de sus actos. 'Su majestad el Rey llegará hoy a Madrid».