Fundado en 1910
La Puerta del Sol lució un juego de imágenes para celebrar la entrada en el nuevo milenio

La Puerta del Sol lució un juego de imágenes para celebrar la entrada en el nuevo milenioEFE

Cuando el mundo temió colapsar por una fecha: así fue el efecto 2000

El temor al efecto 2000 fue tan intenso que, en las semanas previas al cambio de milenio, millones de personas acudieron a los bancos para retirar grandes cantidades de efectivo ante el miedo a que los cajeros automáticos dejaran de funcionar

Una de las predicciones más famosas de Nostradamus que no se cumplió fue el supuesto fin del mundo en julio de 1999. Este vidente dejó escrito que en «el año 1999, séptimo mes, vendrá del cielo un gran Rey del Terror». Muchos lo interpretaron como un anuncio inminente del apocalipsis. Sin embargo, aquel caluroso mes transcurrió sin atisbo del fin del mundo.

Pero el cambio de milenio no dejó de estar marcado por el miedo colectivo. Apenas unos meses después, otra amenaza –esta vez no profética, sino tecnológica– ocupó titulares y generó inquietud global: el llamado efecto 2000. A diferencia de las cuartetas de Nostradamus, el temor no procedía de interpretaciones, sino de una vulnerabilidad real en los sistemas informáticos.

Millones de ordenadores habían sido programados para registrar el año con solo dos cifras. «La razón era ahorrar espacio», advierte Andrés Lara, director de la revista Economist & Jurist, en el artículo titulado 2000: El año que no se acabó el mundo. «Recortar de cuatro dígitos a dos los años era una forma rápida de reducir a la mitad su necesidad de almacenamiento. Además, cuantas más fechas se tuvieran que manejar, mayor sería el beneficio», prosigue Lara en el artículo.

A medida que el final del siglo XX se iba acercando, «muchos informáticos, responsables de compañías y gobiernos fueron cayendo en la cuenta de un problema muy grave que estaba a la vuelta de la esquina y cuyas consecuencias podrían ser catastróficas», subraya el director de la revista especializada.

En el año 1999 se acentuó el temor de que, al pasar al año 2000, los ordenadores interpretasen la fecha como 1900, provocando fallos en bancos, centrales eléctricas, hospitales o sistemas de transporte. Este problema, que en un primer momento parecía algo técnico y lejano, pronto desató una alarma global ante el temor de un posible efecto dominó.

Una pegatina de Best Buy de 1999 recomendando a sus clientes que apaguen sus computadoras antes de la medianoche

Una pegatina de Best Buy de 1999 recomendando a sus clientes que apaguen sus computadoras antes de la medianoche

Este miedo fue tan intenso que, en las semanas previas al cambio de milenio, millones de personas acudieron a los bancos para retirar grandes cantidades de efectivo ante el miedo a que los cajeros automáticos dejaran de funcionar. Aerolíneas dejaron aviones en tierra durante la Nochevieja de 1999, hospitales revisaron manualmente equipos médicos críticos y centrales eléctricas activaron turnos de guardia extraordinarios para evitar un colapso.

En España, este miedo al cambio de milenio se vivió de forma especialmente intensa en el sector eléctrico. Red Eléctrica de España (REE) activó a finales de 1999 un plan especial de vigilancia que obligó a decenas de técnicos e ingenieros a pasar la Nochevieja en los centros de control, siguiendo minuto a minuto el cambio de fecha en los sistemas informáticos que gestionaban la red.

Según recoge el portal de Ingenieros Industriales, la REE estuvo «más de dos años preparando un laborioso plan de actuación que finalmente quedó como anécdota histórica». En este sentido, Félix Serrano, responsable de informática del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP), fue nombrado en 1998 coordinador del efecto 2000 en el Ministerio de Industria y recuerda, en entrevista con el medio Xataka, que pasaron un año y medio renovando equipos y aplicaciones, catalogando todo el equipamiento informático, hasta que «se realizó por primera vez un plan de contingencia».

Asimismo, Juan Carlos Vicente, gerente de Producción de Software en aquellos años, confiesa en el medio especializado en tecnología que, en su empresa, Ibermática, tuvieron «que montar meses antes tres turnos de 8 horas para controlar el sector financiero» con el que trabajaban e incluso «construyeron muchas herramientas específicas para este proceso».

Un letrero electrónico en la École centrale de Nantes que mostraba incorrectamente el año 1900 en vez del 3 de enero de 2000

Un letrero electrónico en la École centrale de Nantes que mostraba incorrectamente el año 1900 en vez del 3 de enero de 2000

Sin embargo, indica que, a pesar del pánico generalizado, «aquella Nochevieja no fue un punto crítico porque llegamos con un nivel de confianza muy alto, sabiendo que todo iba a ir bien», asegura. Serrano también explica que nadie estuvo físicamente en el Ministerio porque todos estaban seguros de que no iba a fallar nada: «No había sensación de un riesgo especial o de que algo pudiera tener un grave efecto».

Cuando el reloj marcó la medianoche y el 1 de enero de 2000 llegó sin apagones, sin accidentes masivos y sin caos financiero, el mundo descubrió que aquella amenaza global había existido más en la ansiedad colectiva que en sus consecuencias reales.

«El día 1 por la mañana se verificó en una oficina de Madrid que las comunicaciones y los sistemas periféricos (recepción de listados, ficheros, redes locales, ofimática, etc.) funcionaban correctamente», comenta Concha Hortigüela, directora de Producción y Sistemas en el año 1999 y quien se encargó de coordinar al equipo de técnicos de sistemas y de operación que ejecutaron los trabajos orientados a garantizar el correcto funcionamiento del Centro de Procesamiento de Datos (CPD) debido a los cambios técnicos que se hicieron debido al efecto 2000.

El problema informático del año 2000 pasó a formar parte de la lista de grandes temores del final del siglo XX: un recordatorio de cómo, en vísperas del nuevo milenio, las antiguas profecías apocalípticas y las nuevas ansiedades tecnológicas convivieron en el imaginario colectivo.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas