Norodom Sihanouk visita China en 1957
La restauración de la monarquía en Camboya fue el camino hacia la paz tras el terror de los jemeres rojos
La Corona no sólo fue restaurada en España durante el siglo XX sino en otros lugares se consideró su valor como institución que garantizaría una mayor imparcialidad política como representante de la Nación, alentando la continuidad histórica
En Camboya, el gobierno genocida de los jemeres rojos (1975-1979) fue sucedido por un Estado comunista provietnamita, que desató la guerra civil. Tras la caída del Muro de Berlín, el régimen camboyano entró en crisis ante la falta de apoyos externos, las dificultades de comercialización de la madera, la falta de respaldo de la población y su fracaso gestor.
En 1991, los Acuerdos de París llevaron a un consejo de coalición con la oposición política y se estableció un gobierno de transición, bajo la tutela de la ONU, hasta la celebración de comicios. En mayo de 1993, ganó las elecciones a la Asamblea Constituyente el movimiento monárquico FUNCINPEC, seguido del provietnamita Partido del Pueblo, el Partido Democrático Liberal Budista y el Mulinaka.
La centenaria monarquía camboyana había desaparecido por un golpe de Estado militar en 1970. Y, como señaló la propaganda del FUNCINPEC, sin el rey el país se enfrentó al sufrimiento y la anarquía. Su candidato era el príncipe Norodom Sihanouk —que había reinado entre 1941 y 1970—, a quien se pretendía otorgar poderes supremos como jefe de Estado.
La restauración de la monarquía constitucional fue pronosticada por diversos analistas internacionales como la mejor vía política para salir del estancamiento en que había caído Camboya. Son Sann, presidente de la Asamblea Nacional y líder del Partido Democrático Liberal Budista, apoyó la restauración públicamente desde el 29 de agosto de 1993.
En el campo —donde vivía el 80 % de la población camboyana— Sihanouk era reverenciado más que en ninguna otra parte, pues los campesinos no habían olvidado al deja-raj (buen rey). Su popularidad estaba tan asegurada que el excomunista Hun Sen, líder del Partido del Pueblo, también solicitó la adopción del sistema monárquico constitucional como garantía de estabilidad, más que un modelo republicano presidencialista.
Mucho más consciente de la realidad política que algunos de sus seguidores, Norodom Sihanouk declaró que no ambicionaba más poder que el de un jefe de Estado con funciones conciliadoras, pero no ejecutivas. El futuro pasaba por una monarquía constitucional de tipo europeo, donde el rey reina pero no gobierna, pues su objetivo era la reconciliación nacional.
De ahí su apuesta para que la guerrilla de los jemeres rojos —que controlaba el 20 % del país— abandonara las armas y se integrara en el gobierno y en el ejército. Esa idea de reconciliación nacional fue apoyada también por Son Sann y los representantes de la ONU.
El 21 de septiembre de 1993 fue aprobada la nueva Constitución monárquica, basada en los principios de la democracia liberal multipartidista. El Reino de Camboya aspiraba a ser un Estado independiente, soberano, pacífico y no alineado. El monarca asumiría constitucionalmente el mando de las fuerzas armadas, pero no podría elegir al primer ministro —tan solo nombrarlo— ni disolver la Asamblea, como en el pasado.
El rey presidiría el Consejo Nacional de Defensa y el Consejo Supremo del Poder Judicial. De esta manera, la transición política camboyana finalizó, transformándose en un Estado soberano, dejando atrás varios millones de víctimas, un catastrófico experimento ultrarradical comunista y una larga guerra civil auspiciada por los intereses de las superpotencias.
Norodom Sihanouk en 1959, con el presidente Dwight D. Eisenhower
Sihanouk, en su afán de democratizar la monarquía y evitar los gastos que ocasionaría la organización de un ritual de investidura tradicional, comunicó su voluntad de ahorrar ese dinero en favor de los intereses del pueblo. Como la espada y la corona habían desaparecido a causa de los sucesos políticos de los últimos veinte años, se negó a encargar unas nuevas, permaneciendo como símbolos monárquicos el trono y la sombrilla real. El 24 de septiembre volvió a Camboya para asumir su función como monarca.
El nuevo gobierno declaró que sus esfuerzos se concentrarían en la recuperación económica y la seguridad, favoreciendo la negociación con los jemeres rojos. Unidades enteras de la guerrilla comenzaron a desertar, aceptando la integración en la nueva Camboya.
En un gesto de generosidad, los líderes del FUNCINPEC y del PPC firmaron un documento que descartaba la posibilidad de emprender acciones judiciales contra quienes ordenaron sembrar el terror en el primer partido en el pasado, donde todavía las recientes muertes de sus colegas provocaban elevada aprensión.
Esta iniciativa abría el camino hacia lo que el rey Norodom Sihanouk llamó un gobierno de reconciliación nacional. A finales de año, los jemeres rojos anunciaron su voluntad de integrarse en él, aunque mantuvieron la lucha armada.
Si bien algunos jefes guerrilleros decidieron pactar, otros mantuvieron la lucha, de tal manera que, en marzo de 1994, el rey Norodom volvió a realizar un llamamiento a la paz para que se abandonara la vía violenta, decretándose el alto el fuego. Ese mismo mes, el Vaticano anunció su deseo de entablar relaciones diplomáticas con Camboya, al considerar que la Constitución garantizaba la libertad de culto.
Norodom Sihanouk y su hijo, el príncipe Ranariddh
En abril, el rey declaró que ya no creía en una paz con los jemeres rojos, aunque no por ello se abandonaron las posibilidades de negociación. Pero cuando los guerrilleros comunistas anunciaron que aceptaban un nuevo acuerdo de paz propuesto por el rey, no se levantó ninguna ola de entusiasmo, sino de escepticismo.
Norodom propuso que dos generales de ambos ejércitos se encargaran de vigilar el alto el fuego. Cansada de sus mentiras, la Asamblea de Camboya aprobó el 7 de julio de 1994 por unanimidad poner fuera de la ley a los jemeres rojos. Tres años más duró la guerrilla comunista hasta que su líder, Pol Pot, huyó tras asesinar a varios compañeros de armas. Norodom reinó hasta el 7 de octubre de 2004, cuando la Asamblea eligió a su hijo Norodom Sihamoní.