La Reina Sofía de España con su madre Federica y su hermana Irene de Grecia
¿Por qué nació en Sudáfrica la Princesa Irene de Grecia?
Fue la única de los hijos de Pablo y Federica que vino al mundo fuera del continente europeo, como resultado del exilio provocado por la guerra
La muerte de la Princesa Irene de Grecia cierra un capítulo de la historia de la familia real helena, marcado por el exilio, la guerra y la inestabilidad política. El nacimiento de la hermana menor de la reina Sofía en Ciudad del Cabo en 1942 se explica por una sucesión de exilios que afectaron a la monarquía griega desde finales del siglo XIX y que se intensificaron durante la Segunda Guerra Mundial. Desde el reinado de Jorge I, príncipe de origen danés, la corona griega vivió etapas recurrentes de expulsiones y retornos, siempre ligados a crisis políticas internas y a conflictos internacionales.
Jorge I, primer monarca de la dinastía danesa en Grecia, reinó en un país marcado por cambios territoriales, tensiones políticas y guerras. Tras su asesinato en Salónica en 1913, después de casi cinco décadas en el trono, la monarquía atravesó una etapa de inestabilidad que incluyó el exilio del Rey Constantino I durante la Primera Guerra Mundial, su regreso y una nueva expulsión tras la derrota griega contra los turcos en Asia Menor.
En este contexto histórico se inscribe la vida de Irene de Grecia. Era la hija pequeña de los todavía príncipes Pablo y Federica de Hannover. En octubre de 1940, poco tiempo después de estallar la Segunda Guerra Mundial, las tropas italianas invadieron Grecia desde Albania, comenzando la guerra greco-italiana. Meses después, el ejército alemán ocupó el territorio griego, lo que obligó al Gobierno y a la familia real a abandonar el país.
La Princesa Irene de Grecia con sus hermanos Sofía y Constantino
Ante el avance de las fuerzas del Eje, la familia real salió de Atenas en un hidroavión británico y se trasladó a Creta. La isla fue objeto de bombardeos continuos y dejó de ser un lugar seguro. El Rey Jorge II y su hermano, el príncipe heredero Pablo, se dirigieron a Londres, donde el monarca estableció la sede del Gobierno griego en el exilio. Federica, con sus hijos Sofía y Constantino, se trasladó a Egipto y después a Sudáfrica, entonces dentro del ámbito de influencia británica y fuera del alcance directo de la guerra europea. En Sudáfrica nació la tercera hija del matrimonio, la Princesa Irene. Fue la única de los hijos de Pablo y Federica que vino al mundo fuera del continente europeo, como resultado del exilio provocado por la guerra.
Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, la situación en Grecia continuó siendo compleja. El país tuvo que hacer frente a muchos problemas internos entre fuerzas gubernamentales y grupos comunistas, lo que dio lugar a una guerra civil. Pese a ello, se celebraron elecciones y un plebiscito en el que se aprobó el regreso del Rey Jorge II y de la familia real.
En 1947 falleció el Rey Jorge II. No tenía hijos. Su hermano Pablo accedió al trono y Federica se convirtió en reina. Constantino, Sofía e Irene eran ya príncipes en su país. El nuevo matrimonio real trasladó su residencia al palacio de Tatoi, que hasta entonces solo se utilizaba como residencia estacional. Desde ese momento, el papel de la Corona tuvo una dimensión relevante en las relaciones exteriores de Grecia: el país se integró en el bloque occidental en el marco de la Guerra Fría, con el apoyo del Reino Unido y de Estados Unidos.
La reina Federica mantuvo, además, contactos con responsables políticos y militares de estos países, entre ellos el general George Marshall, y con sectores económicos influyentes dentro de Grecia. La política exterior griega estuvo también condicionada por la cuestión de Chipre, un asunto constante en la agenda diplomática de la época. Además, en mayo de 1962, Atenas fue el escenario de la boda de la Princesa Sofía con Juan Carlos de Borbón. El príncipe todavía no había sido designado sucesor de Franco a título de Rey.
En 1964 moría el Rey Pablo y su hijo Constantino accedía al trono. Este reinado coincidió con una etapa de inestabilidad institucional que culminó en 1967 con el «golpe de Estado de los coroneles». La aceptación inicial del nuevo régimen por parte del joven monarca provocó una ruptura definitiva entre la monarquía y determinados sectores de la sociedad griega. Poco después, la familia real tuvo que abandonar de nuevo el país, lo que supuso el fin de la monarquía en Grecia.
Irene y su madre salieron de Grecia y se instalaron en Roma. Más tarde se trasladaron a Madrás, en la India, aunque pasaban largas temporadas en España, donde Sofía era reina desde 1975. En esos años, Federica escribió sus Memorias, en las que relata episodios de su infancia, los acontecimientos vividos desde la guerra, el exilio y su etapa como reina. El libro no deja de ser una fuente de interés para el estudio de la historia política griega del siglo XX y de las vivencias familiares.
Desde la muerte de la reina Federica en 1981, su hija menor se instaló definitivamente en España. El Rey Constantino falleció hace tres años en Atenas. Doña Sofía es ya la única hija viva de quienes, entre 1947 y 1964, ocuparon el trono heleno.