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Niños palestinos esperan su comida en un comedor social en la zona de Mawasi, en Khan Yunis, al sur de la Franja de Gaza

Niños palestinos esperan su comida en un comedor social en la zona de Mawasi, en Khan Yunis, al sur de la Franja de GazaAFP

La crisis humanitaria en Gaza acaba con la paciencia de la ONU y Europa: 12 niños mueren de hambre en 72 horas

Naciones Unidas denuncia la muerte de 1.000 palestinos a manos del Ejército israelí desde mayo en las llamadas colas del hambre en Gaza

La crisis humanitaria en la franja de Gaza, causada por más de 22 meses de guerra y el bloqueo de Israel a la entrada de ayuda humanitaria desde el pasado mes de marzo, ha alcanzado sus peores registros. Unos 33 gazatíes, incluidos 12 niños, han muerto por desnutrición desde el domingo, mientras que, en tan solo 24 horas, 15 personas han fallecido por las mismas causas, según confirmó el Ministerio de Sanidad en manos de Hamás. Esto eleva a 101 el número total de palestinos que han muerto de hambre y desnutrición en el enclave desde el comienzo de la guerra, de los cuales 80 son niños.

La situación en la Franja se ha vuelto tan crítica que hasta el presidente de la Asociación Médica de Israel, Zion Hagai, ha reclamado al jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Eyal Zamir, así como al jefe del Coordinador de Actividades Gubernamentales en los Territorios, Ghassan Alian, «consideración» y «garantías» de que la ayuda «se está transfiriendo a los necesitados en Gaza, al tiempo que se hace un esfuerzo para evitar que caiga en manos de organizaciones terroristas». En este sentido, Hagai denunció que «en los últimos días han surgido informes de que el Estado de Israel está impidiendo la introducción de material humanitario y médico en Gaza, alegando que también puede ser utilizado para crear armas o infraestructuras terroristas».

Las voces críticas con la guerra en la Franja son cada vez mayores, tanto dentro de Israel como entre la comunidad internacional. Sin ir más lejos, este lunes, veinticinco países, incluido España, exigieron al Gobierno de Benjamin Netanyahu poner fin al conflicto y condenaron duramente las matanzas en el reparto de alimentos. El pasado mes de mayo, y ante la presión de sus aliados por la frágil situación humanitaria en el enclave, Israel permitió el reparto de paquetes de productos básicos a través de una opaca organización apoyada por Estados Unidos, la Fundación Humanitaria para Gaza (GHF, por sus siglas en inglés), que desde su puesta en marcha ha sido acusada de abrir fuego de manera indiscriminada contra civiles desarmados en las ya denominadas «colas del hambre».

Se calcula que más de 1.000 palestinos han perdido la vida en distintos puntos de distribución de GHF desde el pasado mes de mayo cuando trataban de conseguir algún alimento básico con el que alimentar a su familia. El portavoz del secretario general de Naciones Unidas (ONU), Stéphane Dujarric, insistió este martes, a la luz de las nuevas cifras que arroja esta crisis, que «los civiles deben ser protegidos y respetados, y nunca deben ser un objetivo. La población de Gaza sigue estando gravemente desabastecida de las necesidades básicas de la vida». Así, apeló directamente a Israel, a quien recordó que tiene «la obligación de permitir y facilitar por todos los medios a su alcance el socorro humanitario proporcionado por las Naciones Unidas y por otras organizaciones humanitarias».

Sin embargo, ni siquiera las instituciones internacionales están a salvo de los ataques israelíes en Gaza. La Organización Mundial de la Salud (OMS) denunció un bombardeo de la aviación hebrea contra sus instalaciones en el centro de la Franja este lunes. El director de la OMS, Adhanom Ghebreyesus, aseguró que soldados israelíes irrumpieron en la residencia del personal de la agencia de la ONU, obligando a mujeres y niños a evacuar a pie, mientras que procedieron a desnudar, esposar e interrogar a los hombres.

Incluso la agencia de noticias France-Presse (AFP) se ha visto obligada a hacer público un comunicado en el que advertía de que sus colaboradores gazatíes —redactores, fotógrafos y videógrafos— corren el riesgo de morir de hambre si no hay una «intervención inmediata» en la Franja. «Desde que se fundó AFP en agosto de 1944, hemos perdido a periodistas en conflictos, hemos tenido heridos y prisioneros en nuestras filas, pero ninguno de nosotros recuerda haber visto morir a un colaborador de hambre», denunció AFP en su escrito.

Ofensiva israelí contra Deir al Balah

Mientras que la crisis humanitaria en Gaza alcanza cotas sin precedentes, el Ejército hebreo ha lanzado su primera ofensiva terrestre contra Deir al Balah, ciudad donde se refugian miles de palestinos y donde Israel cree que podría haber escondidos algunos de sus rehenes en manos de Hamás. Este lunes, tanques israelíes atacaron los barrios de Al Barak, Abu al-Ajin y Hikr al-Jami, según informó la cadena británica BBC. Horas antes, las FDI ordenaron la evacuación de amplias zonas de esta urbe ubicada en el centro del enclave, entre Jan Yunis (sur) y Ciudad de Gaza (norte), y miles de familias decidieron huir hacia la zona humanitaria de Al-Mawasi, donde ya se hacinan unas 425.000.

Los bombardeos además se suceden a lo largo de todo el enclave y este martes al menos 14 personas murieron y otras 25 resultaron heridas tras un ataque israelí contra el campamento de refugiados de Al Shati, en Ciudad de Gaza. Tras casi dos años de guerra en Gaza, la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés) calcula que el 87,8 % de Gaza está sometido a órdenes de desplazamiento forzoso israelíes o se ha convertido en áreas militarizadas del Ejército. Israel, por su parte, asegura que controla el 75 % de la Franja, mientras que en torno al 90 % de la población del enclave —2,1 millones— está desplazada, según la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA), e incluso se ha visto obligada a reubicarse en varias ocasiones.

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