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Desde la retaguardiaMiquel Segura

En Llubí tuvo que ser

Tras el gran batacazo que se dio Josep Melià en los comicios de 2023, la formación no ha recuperado la brújula ni el sextante

Act. 16 nov. 2025 - 10:33

El martes tuvo lugar en Llubí un encuentro más o menos secreto entre los impulsores de Som Mallorca--con Joan Lladó como figura estelar- y los residuos de la no tan extinta Unió Mallorquina, cuya cabeza visible es el alcalde de Binissalem, Víctor Martí. La reunión tenía lugar pocos días después de que circulara en las redes un póster digital en el que se anunciaba la presentación de Coalició per Mallorca para el viernes día 28 de noviembre en el Estudio General Luliano.

El cartel sorprendía por su simplicidad: ni un solo nombre, ni una ligera pista que permitiera sospechar quién está detrás de la iniciativa. Extraño al tratarse de una persona como Lladó, de quien se comenta que, ocurra lo que ocurra al final con el espacio de centro regionalista, nadie le podrá quitar ya el gozo infinito que está viviendo al verse como el gran protagonista de esta película aun sin estrenar.

Mis atentos lectores se preguntarán qué ocurrió en Llubí y yo tendré que contestarles que nada. El objetivo de la reunión apuntaba a un posible acuerdo entre Som Mallorca y los residuos de UM para ir juntos en la futura coalición, pero no hubo consenso. Lladó y su grupo aspiran a colonizar lo que queda de el Pi, pero no quieren ni oír hablar de ningún tipo de relación con los supervivientes de la debacle uemita. Para más inri, parece ser que Víctor Martí pretendía que en el maremágnum de partidillos que habrán de conformar la hipotética alianza preelectoral figurasen las siglas de Unió Mallorquina, algo que ningún politólogo con dos dedos de frente les aconsejaría.

Parece ser que Víctor Martí pretendía que figurasen las siglas de Unió Mallorquina, algo que ningún politólogo les aconsejaría

No hubo, pues, acuerdo entre las huestes de Joan Lladó y Víctor Martí. En cambio, sí que parece que podría darse algún tipo de pacto entre Som y el Pi. Es lo que quiere presentarse el próximo día 28, aunque las características de ese posible entendimiento no han sido dadas a conocer, tal vez porque ni siquiera sus protagonistas las conocen todavía con detalle.

A ver: no es un secreto para nadie que el partido que fue de Font se encuentra en un estado de extrema debilidad. Tras el gran batacazo que se dio Josep Melià en los comicios de 2023, la formación no ha recuperado la brújula ni el sextante. El hecho de que consiguiesen una especie de pedrea en forma de unos pocos escaños en el Consell Insular no fue sino una humillación añadida para el bueno de Pepet, que desapareció durante casi dos años de la escena pública.

Los dirigentes actuales del partido regionalista buscan algo a lo que aferrarse y, en ese sentido, Som Mallorca podría convertirse en su tabla de salvación. Subsisten, por supuesto, grandes diferencias, entre ellas el genoma independentista del propio Lladó, que fue el hombre de Esquerra Republicana en Mallorca. Tendrían que darse un sinfín de circunstancias favorables -algo así como lo que dicen los científicos que provocó el nacimiento de la vida en la Tierra- para que todo eso pudiera funcionar. Lo veremos, como dijo un ciego.

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