Fundado en 1910
Enrique García-Máiquez

Regalo de Reyes

La tradición española de que sean los Reyes Magos quienes traen los regalos a los niños es de finales del siglo XIX. Parece que la primera cabalgata se celebró en 1866 en Alcoy y la costumbre de entregar regalos en la noche del 5 al 6 de enero comenzó a extenderse

En Occidente, la ruptura cultural ha sido tan intensa y traumática que la tradición, cuya esencia es transmitirse, necesita ahora ser recreada. En su ensayo-programático Un tiempo nuevo. El renacer de la derecha (CEU ediciones, 2025), el presidente de «The Heritage Foundation», Kevin D. Roberts, consciente de la importancia del empeño, se pregunta: «¿Cómo podemos recuperar para toda una generación esas tradiciones que nunca les fueron transmitidas?». El conservador tiene que conservar lo bueno y lo hermoso, desde luego, pero a la vez, crear bienes y bellezas que merezca la pena conservar. Esto no sólo es imprescindible: es posible. Ya se ha hecho.

Hasta ahora yo ponía el ejemplo de la españolísima tradición de tomar doce uvas en fin de año. Pocos ritos festivos tan transversales. Lo curioso es que la costumbre surge tan tarde como en 1909, cuando los viticultores alicantinos aprovechan un exceso de producción para lanzar una de las campañas de ventas más exitosas de la historia. A partir de entonces, las uvas de Noche Vieja se han convertido en un hito indiscutible en España, en muchos países de Hispanoamérica y también un poco en Portugal y algo en Filipinas. Un fenómeno hispánico global. Y se creó ayer, como quien dice.

Este año he descubierto un caso todavía más importante. La tradición española de que sean los Reyes Magos quienes traen los regalos a los niños es de finales del siglo XIX. Parece que la primera cabalgata se celebró en 1866 en Alcoy y la costumbre de entregar regalos en la noche del 5 al 6 de enero comenzó a extenderse y oficializarse hacia finales del siglo XIX, aproximadamente desde 1885. Uno de mis bisabuelos maternos se llamaba Francisco Llopis Blanes y era de Alcoy. O sea, que asistió con los ojos maravillados de un pequeño legitimista de los Reyes de Oriente al nacimiento de tan importante institución. Ahora me explicó por qué –porque lo llevo en la sangre– soy tan monárquico de sus Majestades de Oriente.

Por supuesto, la historia verdadera de los Magos es antiquísima, originaria. Su aparición en el Evangelio de san Mateo es maravillosa y añade un toque de cuento oriental –oro, incienso y mirra, y el reyezuelo tirano y la emoción de la escapatoria a Egipto– al nacimiento de Jesús. Mañana celebramos la Epifanía, esto es, la revelación del Niño Dios a todos los pueblos de la tierra, representados, como es lógico y como es mágico, por nuestros Reyes.

Pero esta noche nos dejarán, entre otros regalos, el presente de recordarnos que se pueden crear tradiciones nuevas que conecten con esas raíces del Evangelio y de la historia y la fe. Y que esas creaciones o adaptaciones o propuestas pueden prender de una manera arraigadísima y entrañable en el pueblo fiel.

El bien que ha hecho la institución de la fiesta de los Reyes como día de la exuberancia, la ilusión y los presentes salta a la vista. Nos ha regalado a los españoles un agudo sentido de fiesta en la Epifanía del Señor, nada menos. Mientras otros países ya se están olvidando de la Navidad, nosotros aún esperamos (muy levantino también esto) la traca final, y el dulcísimo roscón. Lo que no deja de tener una dimensión ecuménica, en cuanto que nos conecta con los admirables hermanos ortodoxos, que mañana celebran su Navidad.

Sus majestades nos invitan a la acción. Si se hace con buen gusto, apoyándose en la roca viva de la Tradición verdadera, conectando con el ansia humana de rito y señorío, se pueden reconstruir muchos puentes. Los Reyes seguían la estrella pero son en sí mismos otra estrella que seguir. Los Magos trajeron muchos regalos, y son, ya ellos en sí mismos, un precioso regalo para todos. Les ofrecemos nuestros zapatos porque vamos a seguir sus huellas.

comentarios

Más de Enrique García-Máiquez

  • Modus no operandi

  • Extrema 'finezza'

  • Yo ya (no) lo dije

  • Se retroalimentan

  • La sombra del sanchismo ensanchada

  • tracking

    Compartir

    Herramientas