Un Gobierno ilegítimo e ilegal, por ese orden
Por malversación condenaron a Jaume Matas, a José Antonio Griñán, ¡a Luis Roldán! Y a ninguna persona mínimamente instruida se le ocurriría negociar con él la financiación de todos los españoles
Al lado del presunto latrocinio de las mascarillas, el amor de pago del ministro, los soles y las chistorras, lo ocurrido ayer en la Moncloa puede parecer una cuestión menor. Pero no lo es. Que el presidente del Gobierno abra la sede del poder Ejecutivo a un condenado en firme por sedición y malversación es un atropello para cualquier ciudadano que no tenga antecedentes penales, indistintamente de a quién vote luego.
Por malversación condenaron a Jaume Matas, a José Antonio Griñán, ¡a Luis Roldán! Y a ninguna persona mínimamente instruida se le ocurriría negociar con él la financiación de todos los españoles. Pues eso mismo ocurrió este jueves mientras los tertulianos del régimen decían que qué vergüenza Trump, que quiere Groenlandia.
Todos estos manejos, de espaldas al Parlamento y sin Presupuestos, nos cargan de razones a quienes pensamos que estamos ante un Gobierno ilegal (que incumple la ley) e ilegítimo (que carece de autoridad frente aquellos a los que pretende gobernar). No es ninguna exageración ni calentura de columnista. El Ejecutivo actual perdió la legitimidad desde el momento en que aprobó una amnistía que rechazaba, por ilegal, hasta tres días antes de las elecciones. Y el Gobierno actual se instaló en la ilegalidad desde el momento en que nos tiene sin Presupuestos, pasándose por el forro el artículo 134 de la Constitución y prorrogando unas cuentas que no están validadas por las Cortes actuales, sino por las salientes de los comicios generales de 2019, cuando todavía estaban por aquí Pablo Casado y Albert Rivera, sin ir más lejos.
Y esto es lo que pienso, y no me quiero hacer perdonar por ello. Y me gustaría pensar que, si esto mismo lo hiciera un partido de otro signo, el rechazo sería idéntico. El PP de Rajoy perdió la legitimidad de cara a los votantes liberales desde el momento en que hizo campaña prometiendo bajar el IVA para terminar subiéndolo aún más que Zapatero. Y ahí tiene la penitencia, porque ese día se le fueron tres millones de votantes que aún no han vuelto.
Por eso, no le tengan miedo a decir que este es un Gobierno ilegítimo e ilegal. Porque la legalidad no te la da sumar 176 diputados una tarde de noviembre de 2023. La legalidad te la da ajustarte a Derecho en tus actuaciones, y no gobernar al dictado de gente con más antecedentes penales que Copas de Europa tiene Simeone.