Fundado en 1910
Perro come perroAntonio R. Naranjo

El plan de Sánchez que explica su ataque a Occidente

No seamos ingenuos que todo lo que hace este sátrapa insurgente tiene un objetivo y es muy peligroso

Si Pedro Sánchez tuviera al alcance la Secretaría General de la OTAN, llevaría personalmente a Donald Trump en el Falcon y bombardearían juntos la casa de Jamenei, de igual modo que si Jack el Destripador sacara un diputado por la circunscripción de Teruel pactaría con él y le haría ministro de Sanidad o del Interior si de su apoyo dependiera su investidura.

Ese es Sánchez, la inmoralidad envuelta en indecencia, la transformación del pacto político en un negocio mafioso, el sometimiento eterno de los valores, los principios, las leyes y el sentido común a un interés personalísimo, ajeno al general, contraproducente, dañino y agresivo contra la sociedad a la que dice querer liderar y simplemente somete.

No hace falta compartir todo lo que hace Donald Trump, que no es el más sutil de la clase, para entender algo básico: si a un lado están los Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia, Cánada y la mayor parte de los países árabes y al otro Irán, Hamás, los hutíes y muy al fondo China o Rusia; España debe estar con los primeros y desde allí, con discreción y lealtad, perfeccionar los métodos, encajarlos en los procedimientos legales que nos distinguen de la selva y ayudar a conseguir los objetivos.

Todo esto lo sabe Sánchez y pese a ello se ha salido de la foto y, peor, ha hecho todo lo posible para que sus aliados visualicen su traición, una más de esta calamidad que no conoce madre cuando busca un objetivo: si lleva casi ocho años traicionando a España, dejando que sus enemigos se apropien de la Presidencia y le dejen ejercerla solo en lo relativo a sus intereses, ¿cómo no va a traicionar a América, Europa, la OTAN, la Unión y lo que haga falta para convertir a España en una base de Pekín y del fundamentalismo islámico?

Obviamente el populista atrincherado en La Moncloa, sin votos propios en las urnas ni mayorías parlamentarias en un acto de insurgencia democrática que le sitúa ya como un presidente ilegítimo, hace todo esto porque tiene un plan, nefando como siempre, y no le importa el coste para el resto: se trata de desviar el debate de la corrupción sistémica y el fraude constitucional que él encarna, por un lado, y de crear un personaje que le permita sucederse a sí mismo cuando unas elecciones generales le desalojen a patadas democráticas.

A España no le interesa enfrentarse a Occidente, pero a Sánchez sí para subsistir como líder populista de una izquierda universal desde la Internacional Socialista, mantenerse al frente de un PSOE previamente maniatado con el asalto de adeptos a todas las federaciones y quedarse como jefe de la Oposición con el relato de que es 'El último mohicano progresista' frente a la ola reaccionaria mundial que le ha vencido pero no ha acabado con él.

Ese es el marco, reforzado por el evidente volantazo sanchista hacia Pekín, y todo lo demás son excusas: apelar a la «legalidad internacional» mientras unos ayatolás asesinan ya a 40.000 personas y amenazan con la tecnología nuclear; incentivar el antiamericanismo obviando que pese a los métodos mejorables al final todo es una pelea entre civilización y barbarie con la esperanzadora participación en el primer bloque de buena parte del islam digamos más moderado y boicotear el repostaje de aviones en plena campaña que nunca antes, en circunstancias similares, se había vetado; puede engañar a los adeptos, los ignorantes y los sectarios, pero a nadie más.

Y que Sánchez decida todo esto sin pasar por el Congreso, de manera unilateral, sin admitir preguntas y ejerciendo de presidente omnipotente y al margen de todos los controles institucionales, las reglas democráticas y las costumbres diplomáticas le añade al despropósito una autoría tiránica:

¿Pero quién se cree que es Sánchez para actuar unilateralmente sin el respaldo de las urnas, sin mayoría en el Congreso, sin contar con el Parlamento, sin admitir preguntas, sin consenso alguno y con un presidencialismo ajeno al sistema vigente, para romper encima los lazos atlánticos de España y ponernos en el lado incorrecto de la historia?

Posdata. La podredumbre del Gobierno y de todos sus satélites les ha llevado a movilizarse por una única mujer, con un numerito intolerable que prescinde de los hechos (la manía persecutoria ciertamente repudiable de Vito Quiles, que haría muy bien en abandonar esa actitud de una puñetera vez) para presentarlos como una inexistente agresión física, mientras ignora el asesinato en masa de civiles, miles de ellas mujeres, en Irán: tampoco es solo un sainete, es otra herramienta más para el mismo relato alucinógeno que intenta presentar a Sánchez como paladín mundial contra la ultraderecha violenta. Están locos, pero no son tontos: tienen un plan.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas