El Gobierno, TVE y la Zeja, con Irán
Desempolvar el 'No a la guerra', con manifestaciones en la víspera de unos comicios, es un intento a la desesperada de sacar al PSOE de su UCI electoral
Con el brillante ingenio que lo caracteriza, el filósofo Gomá escribió en días pasados la siguiente parábola sobre la guerra de Irán: «Un clérigo iraní está violando a una mujer iraní. Viene un americano forzudo y golpea al violador. Uno se alegra infinitamente por la mujer. Pero a continuación el americano roba la cartera al violador y le deja libre o invita a otro iraní, esta vez pro-americano, a violar».
Es un modo de verlo. A mí, que no soy menos listo y más rupestre, me sale otra metáfora:
«Un clérigo iraní está violando a una mujer iraní y ha promovido guerras en Siria y contra Irak (en la segunda enviando en su día al frente a niños de doce años y minusválidos como bombas humanas). El clérigo iraní ha convertido el Líbano, antaño próspero, en un polvorín fundamentalista, y ha dado alas a los piratas hutíes. Es un firme aliado de Rusia, a la que surte de drones para su atroz guerra en Europa, que dura ya cuatro años. Ha patrocinado y promovido el terrorismo por todas partes, incluida una salvaje matanza contra colonos israelíes, violando y asesinando a sus mujeres ante la mirada de sus propios hijos y parejas. El clérigo iraní, que había prometido mil veces volar a Israel de la faz de la Tierra, estaba a punto de conseguir la bomba atómica (con Obama, Biden y los europeos dejándole hacer). El clérigo iraní ha matado a unos 30.000 iraníes que salieron a protestar en la calle contra sus abusos y su pésima gestión económica. El clérigo iraní, cuyo modo de ver la vida es totalmente antagónico al nuestro, encarna un perenne foco de desestabilización, una dictadura inhumana y es una potencia regional con las más aviesas intenciones… Y sí, vino un americano forzudo y lo golpeó».
En España se lanzan críticas durísimas a Trump por doquier, mientras se pasan por alto las barbaridades del enemigo al que combate. RTVE, el Gobierno y la Zeja de los abajofirmantes son en la práctica proiraníes en esta guerra. Sánchez acaba de ser felicitado por ello por Hamás y los hutíes. El soniquete de todos los informativos y magazines de TVE es que Estados Unidos ha destrozado la legalidad internacional, está masacrando a los iraníes y además está perdiendo la guerra.
Ayer, en el Telediario de TVE, su enviada especial en Teherán, ataviada con el preceptivo velo islámico, narraba desde dentro una manifestación a favor de la teocracia, con un tonillo que ensalzaba a los que apoyan a la crudelísima dictadura: «Han seguido con su fiesta [pese a la amenaza de ataques], toda una escenificación de que Irán está dispuesto a presentar batalla». Así respira la televisión pública que nos obligan a pagar.
Cumpliendo con el perverso clásico del PSOE de influir en las elecciones tomando la calle, la izquierda organizará este sábado más de cien manifestaciones de 'No a la guerra'. Miguel Ríos, Serrat, Luis Tosar y otros habituales animan a sumarse.
No llamaron a manifestarse cuando Sánchez vendió a España en el mostrador de los separatistas. No llamaron a manifestarse contra la corrupción galopante del Gobierno y el PSOE. No llamaron a manifestarse cuando el deficiente mantenimiento de la vía férrea, competencia exclusiva del Ejecutivo, provocó un espantoso accidente. No llamaron a manifestarse cuando los ayatolás colgaban a los gais de las grúas, ni cuando mataban a las mujeres que mostraban su cabello, ni cuando reprimieron a balazo limpio las recientes manifestaciones. No llamaron a manifestarse tras el atentado del 7 de octubre contra Israel. No llamaron jamás a manifestarse contra la esclerótica dictadura cubana que sume en la hambruna a su gente, ni contra la invasión de Putin en Ucrania, ni contra la narcodictadura que obligó a siete millones de venezolanos a largarse.
Nada de eso desvela a la izquierda, al Gobierno y a los artistas e «intelectuales» abajofirmantes. Incluso muchos supuestos cráneos privilegiados comparten el vetusto tic antiamericano.
Hace un par de días leía en The Times a Gerard Baker, un agudo columnista inglés radicado en Washington, que comentaba que si The Guardian cubriese el desembarco del Día D como lo está haciendo ahora con la guerra de Irán, diría que habían ganado los nazis. Y no es solo ese periódico laborista inglés. Prácticamente todos los comentaristas españoles se dedican a explicarnos que Trump se ha columpiado, que carece de plan, que está en una terrible encrucijada sin salida, que se ha metido en el lío criminal para nada…
Desde luego no es coser y cantar atacar a una potencia de 93 millones de habitantes, que tiene casi el tamaño de Europa Occidental y que está dirigida por un régimen que lleva ahí 47 años. Pero en solo dos semanas, Estados Unidos ha acabado con la Armada iraní y con el 60 % de sus lanzaderas de misiles y ha eliminado a la cúpula de la dictadura. ¿Petróleo? Ha subido, evidentemente. Pero un 30 % menos que tras la invasión rusa en Ucrania y un 40 % menos que en el pico de la crisis de 2008.
Es una guerra, y como todas es muy dura y deseamos que se acabe cuanto antes, por supuesto. Pero como comentaba ayer un disidente iraní a este periódico, «en solo dos días de represión de las protestas, el régimen iraní provocó más muertos que 13 días de ataques estadounidenses e israelíes». Verdades políticamente incorrectas. Innombrables.
¿Qué late en el fondo? Pues desempolvar el 'No a la guerra' en un intento a la desesperada de sacar al PSOE de su UCI electoral.