Fundado en 1910
Desde la almenaAna Samboal

Un gobierno de cine

La nómina obliga, que hay que comer. Seguirán pedaleando, haciendo girar la rueda, con las luces altas para cegar al espectador. Hasta que las urnas, tozudas, que están avisando, les obliguen a parar. No quiero pensar en lo que veremos cuando caiga el telón

Acaba de prometer mil millones a Ucrania. La semana pasada, transfirió mil y mucho a Defensa. El viernes, serán otros cuantos ceros más para aliviar el maltrecho bolsillo de los hogares. Usarán nuestro dinero para que les agradezcamos que nos rescaten de las estrecheces que al alimón provocan la guerra en Irán y sus decisiones. Con el pico de recaudación de dos semanas largas de petróleo por las nubes y subiendo, habrá colchón de sobra para hacerse la foto de los generosos. Y probablemente sobre un pico, aunque no haya forma de cotejar los números. Nadie sabe qué dinero entra, cuánto sale y en qué se gasta. Van tapando un agujero allí y otro allá, no hay planificación ni estrategia. Y la vicepresidenta y ministra de Hacienda sigue teniendo el cuajo de asegurar, en sede parlamentaria, que llevará unos Presupuestos. Sin despeinarse y comiendo caramelos. Cualquier día, invita a palomitas.

La realidad que nos escamotean es la de los dineros contantes y sonantes. La ficción en la que nos empujan a vivir y en la que algunos lo hacen con sobrada complacencia transcurre por otros derroteros. Esta semana, nos entretendrán con la disputa entre los dos socios que no gobiernan pero que encarnan el gobierno acerca de si hay que tomar o no medidas sobre la vivienda. Como si fueran Trump, Netanyahu o los mulás y no sus disparatadas decisiones para intervenir el mercado los que han inflado el problema hasta extremos insostenibles. Forzado o casual, Félix Bolaños y Mónica García ya han protagonizado el primer acto del sainete en los pasillos del Congreso. Irá a más, al tiempo. Hasta que ambos se reconcilien atizando a los empresarios que dirigen las petroleras.

La película es la del partido mayoritario haciendo ver que se rompe la cabeza y roba horas al sueño para gestionar la peor de las crisis a la que se ha enfrentado. El presidente ya ha estrenado el argumentario. La realidad es que no cuenta con apoyos suficientes para sacar adelante un solo decreto sin mendigar dádivas de los socios, que acostumbran a cobrar a precio de oro. No podremos hacer lo que haya que hacer. Si es que saben lo que hay que hacer.

La ficción es un minoritario, en riesgo real de desaparición, confirmada por las urnas, haciendo ver que hace algo más que enfadarse por todo. La realidad es que su ministra de Sanidad tiene a todos los médicos en pie de guerra desde hace meses y en huelga y que su figura más visible se va de fin de semana a la fiesta del cine en Los Ángeles. Hay que admitir que Yolanda Díaz ya no se molesta demasiado en disimular. Con las listas del paro convenientemente maquilladas por ley y una foto de vez en cuando entre los secretarios generales de UGT y CC.OO. se ha cuidado de adornarse para agotar la legislatura. Y los otros, los que eran sus compañeros, los que ya no la quieren, sostendrán la comedia. Hay que llegar a fin de mes.

La nómina obliga, que hay que comer. Seguirán pedaleando, haciendo girar la rueda, con las luces altas para cegar al espectador. Hasta que las urnas, tozudas, que están avisando, les obliguen a parar. No quiero pensar en lo que veremos cuando caiga el telón.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas