Fundado en 1910
Vidas ejemplaresLuis Ventoso

Real Club Deportivo «da Coruña»

Si nació con su nombre en español y así se ha llamado durante 120 años, ¿por qué ahora hay que galleguizarlo? Un ejemplo más del rodillo nacionalista

A lo largo de los siglos no ha habido mejor autopista para la innovación que el mar, por eso las ciudades costeras solían ser más cosmopolitas y abiertas a la innovación que las de interior. En esa línea, el primer equipo de fútbol constituido en España fue el Recreativo, de la ciudad portuaria de Huelva, fundado en diciembre de 1889. Antes, en agosto de 1873, se había disputado en las Minas de Río Tinto de la misma provincia el primer partido de fútbol, más bien una pachanga, organizada por trabajadores ingleses de la compañía con motivo de las fiestas de San Roque.

En Galicia, el nuevo deporte también llegó pronto, debido a las relaciones portuarias con los ingleses. El primer partido de fútbol de La Coruña se jugó el 28 de febrero de 1894, y enfrentó al British Lawn Tennis Club, que agrupaba a los comerciantes británicos afincados en la ciudad, con el Sporting Club Casino. Tras esos pinitos, la afición desfallece un poco, hasta que en 1901 se funda el Corunna Foot-ball Club, que entrenaba y jugaba en la plaza de toros.

La Sala Calvet era un gimnasio de halterofilia, esgrima y gimnasia ubicado en la calle Galera, donde hoy el deporte más practicado es el levantamiento de vidrio, pues forma parte de la larga senda de los vinos. El Calvet representaba una alternativa popular frente al más elitista Sporting Club Casino. En noviembre de 1906, los forzudos del Calvet empiezan a probar aquel extraño deporte inglés que se juega con los pies. Se sienten competitivos y retan a los expertos del Corunna. El partido se disputa el 8 de diciembre de 1906, en el Corralón de la Gaiteira, un gran descampado pegado al puerto, que solía hacer de establo al aire libre antes de trasladar a las reses. Salta la sorpresa, que dirían los radiofonistas futboleros de ahora, y el Calvet se impone al Corunna por 2-1. Ante ese éxito, un par de semanas después constituyen el Club Deportivo de la Sala Calvet, germen de lo que pronto pasará a llamarse Deportivo de La Coruña, por eso este año los deportivistas celebramos el 120º aniversario de la fundación de nuestro equipo.

Tres años después de su nacimiento, el 4 de febrero de 1909, el Rey Alfonso XIII le otorga el título de Real Club Deportivo de La Coruña, y acepta además su presidencia honoraria. Presidía entonces el Consejo de Ministros el conservador mallorquín Antonio Maura. Cuento toda esta batallita para subrayar que nada hay de galleguista en los orígenes del Deportivo, cuya historia está imbricada en la de España y que durante 120 años se ha apellidado sin problema alguno «de La Coruña». El primer galleguismo organizado, el de las Irmandades de Fala, creadas también en la ciudad, nació diez años más tarde que el Deportivo. El Partido Galeguista no aparecerá hasta el tardío 1931.

Pues bien, a pesar de estos antecedentes clarísimos, el rodillo nacionalista ya está en marcha. Me cuentan mis amigos en una visita a la ciudad que el próximo mes de mayo, coincidiendo con el Día das Letras, el Dépor pasará a llamarse Real Club Deportivo da Coruña, en nombre de la corrección política nacionalista.

No sé si a mis paisanos les gusta o no esta decisión. A mí –y me caerán chuzos por decirlo– me parece una pailanada y una impostura, algo así como si en Irlanda obligasen a U2 a poner su nombre en gaélico. Una paletada, porque se abomina de lo universal, del tercer idioma más hablado del mundo, para cerrarse en el terruño en nombre de estériles veleidades seudo identitarias. Y me parece una impostura porque en 120 años de historia siempre se llamó Deportivo de La Coruña, sin problema alguno, y porque la realidad, guste o no, es que el español es el idioma en que hablan casi todos los coruñeses a diario (verdad prohibida para el BNG). Los estudios son tozudos: el 95 % de los vecinos se expresan en castellano y además el gallego presenta tendencia a la baja. Pero la impostura nacionalista, acompasada por el PSOE, llega al nivel que de el Ayuntamiento, que se hace llamar Concello, solo utiliza en sus carteles el gallego, marginando así de forma flagrante la lengua que realmente hablan la inmensa mayoría de los coruñeses (y molestando a los visitantes de toda España que llegan a la ciudad).

Por motivos políticos, en España se ha llevado a cabo un aberrante experimento de ingeniería social con las lenguas regionales, que es único en el mundo y violenta la historia y la realidad. Una liturgia que se impone a los hechos y con la que tontamente hemos transigido, permitiendo que unos partidos nacionalistas minoritarios demonicen el español como «una lengua opresora», cuando es la herramienta que abre más puertas y en la que pensamos y hablamos la mayoría.

En fin, ojalá que ascienda de una vez el Real Club Deportivo de La Coruña y que su dueño hispanovenezolano no pierda el tiempo en agradar a una minoría política que no acepta la realidad y quiere imponer su mística.

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