Ábalos, Zapatero y Sánchez: son todos iguales
Quizá lo más grave de esta corrupción es cómo el Gobierno de Pedro Sánchez ha ido cambiando la política exterior de España en beneficio de Rodríguez Zapatero
La onda expansiva de la bomba atómica que ha representado la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero sigue extendiéndose. Cómo será la cosa que ya casi el único que defiende a Zapatero sin fisuras es Patxi López. No es que no crea que eso te pueda dar ninguna seguridad, es que a mí no me daría ni el más mínimo consuelo. Vaya compañía.
Uno de los descubrimientos que nos está dejando este caso es las dos líneas de corrupción que se disputaban los negocios en el PSOE. De un lado Ábalos y del otro Zapatero. Y entre ambos, Sánchez repartía el juego. Ahora ya sabemos por qué fue destituido Ábalos. Porque tenía que dejar el terreno libre a Zapatero. Y se entiende mejor la advertencia de Ábalos de que él no era responsable del rescate de la aerolínea Plus Ultra. Porque ya nadie discute que el conseguidor y beneficiado fue Rodríguez Zapatero.
Llevamos tres lustros oyendo hablar de la altura moral del expresidente del Gobierno, de su dedicación desinteresada a terceros, de su mediación en conflictos… La realidad de esa supuesta mediación se ha puesto de manifiesto en Venezuela. A pesar de que Zapatero insistía en que era mediador entre las partes, la realidad es que la oposición nos decía que no le habían visto la cara. Pero aquí había medios del Equipo Nacional de Opinión Sincronizada que daban crédito a su supuesta labor de intermediario. Todo mentira. Como tantas veces.
Quizá lo más grave de esta corrupción es cómo el Gobierno de Pedro Sánchez ha ido cambiando la política exterior de España en beneficio de Rodríguez Zapatero. Pasamos de reconocer la presidencia de Guaidó en Venezuela a que cuando Maduro robó las elecciones, en lugar de ayudar a sacarlo del país, sacamos al ganador con engaños. Y nos hemos convertido en el gran aliado de China en la Unión Europea en contra de los criterios de la Unión. Hay una gran pregunta pendiente de aclarar para mí. ¿Qué intereses tiene Rodríguez Zapatero en Marruecos? Porque el giro más radical de la política exterior española, sin aparente contraprestación, ha sido el que dimos sobre el Sáhara. Por cierto, en la línea de Donald Trump. Que eso no lo dicen nunca. ¿Cómo es posible que España se haya alineado con Estados Unidos en este momento de la historia? ¿Quién se ha llevado qué?
Yo creo que a estas alturas del partido está claro que Ábalos, Rodríguez Zapatero y Sánchez son de exactamente la misma catadura moral. Ábalos y Sánchez tienen la misma complacencia por la prostitución. Que sepamos, uno como consumidor y otro como beneficiario económico. Y no veo mayor diferencia entre un escenario y otro. Si me apuran, me parece menos malo el consumidor que el que se beneficia económicamente de la explotación sexual de mujeres y hombres.
Y son iguales, sobre todo, porque los tres se creen que están por encima de la ley. Ábalos creía que el Ministerio le daba impunidad con el apoyo de Sánchez. Zapatero se creía que podía traficar con petróleo y en dólares sin pensar que iba a estar en el objetivo de Estados Unidos. El país al que humilló sentándose al paso de su bandera. Y al que Sánchez humilla ahora un día sí y otro también. Arrieritos son y en el camino se encontrarán.
Y los negocios de Rodríguez Zapatero eran imposibles sin el amparo del Gobierno de Pedro Sánchez. Ya lo dije en estas páginas el miércoles pasado. No queda mucho para que veamos a Pedro Sánchez refiriéndose a Rodríguez Zapatero como «ese señor del que usted me habla». Quizá a estas alturas haya algunos votantes del PSOE a los que la prostitución les da igual o el origen de los joyones que tenía Zapatero en la caja fuerte les resulte irrelevante. Pero no tanto el que roben delante de su nariz. Por vergüenza torera.