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DivisaderoAntonio Pérez Henares

Nos queda la Justicia y no nos está fallando

La Justicia está funcionando. No hemos de temer nosotros, sino quienes han cometido los delitos. Que vaya por sus pasos, que lo haga con todo el rigor y preservando los derechos de los encausados. Lo están haciendo. Estoy firmemente convencido que así lo harán hasta el final. Soy optimista

El basurero es tan grande que el personal ya no puede contar las boñigas y quién es quién de los, por ahora, cien, que han pillado cagando. Siento ser tan escatológico pero es que esto que estamos viviendo supera el grado mayor de mierda que uno ha conocido desde aquel día de otro junio del año 1977 votó por vez primera en unas urnas democráticas.

Nunca pensé en llegar a tal infamia, ni que un presidente del Gobierno de España pusiera de tal manera en peligro nuestras libertades y derechos tan dura y reconciliadamente reconquistados. Pero ha sido y más irá, este individuo atrabiliario y despótico que, aculado en un inmenso cráter de porquería erupcionando bajo sus partes pudendas, no solo se resiste como un mulo falso a dejarnos votar a los españoles sino que, en un definitivo desafuero, ya prohíbe votar al propio Congreso de los Diputados, que le insten a hacerlo.

Ello es de una gravedad extrema. Pero sé que la percepción de la misma es más liviana de lo que en este momento está descargando como una tormenta incesante sobre sus cabezas y sobre la incredulidad de quienes jamás hubieran podido suponer que alcanzaran tal grado de indecencia.

Así que quizás sea el momento de refrescar los hechos, las evidencias de lo que nos ha hecho esta parva que nos gobierna. Para botón sirvan estas tres muestras.

1) Su heraldo, el tal Ábalos, adalid de la regeneración y látigo de la corrupción, está en la cárcel y quizás, cuando esto lean y para empezar, por un par de lustros por gastarse, entre otras cosas, el dinero de nuestros impuestos en orgías prostibularias.

2) El santón enseña de sus valores y principios, arcángel de las bondades progresistas, el ZP de la ceja, ahora el Joyas no recuerda ni dónde ni cuándo ni cómo se hizo con el botín que lo delata sobre todo como el peor de los hipócritas.

3) La cloaca de la que acusaron a todos los que osaban rechistar ante sus tropelías era exactamente la que ellos estaban montando y fue tan cutre y tan obsceno su desempeño como inaudito su poder y su desvergüenza. El espectáculo rebasa ya cualquier aquelarre y esperpento que pudiéramos haber imaginado.

No voy a seguir enumerando. Son ya más de diez procesos en marcha y se va perdiendo la cuenta de cuántos y tantos que están ya en la cola para banquillo. Solo quiero transmitirles algo que debemos tener y mantener los ciudadanos de a pie, las gentes del común, que se decía. La Justicia está funcionando. No hemos de temer nosotros, sino quienes han cometido los delitos. Que vaya por sus pasos, que lo haga con todo el rigor y preservando los derechos de los encausados. Lo están haciendo. Estoy firmemente convencido de que así lo harán hasta el final. Soy optimista y hemos de ser pacientes. Quienes se retuercen, cocean y esputan bilis son quienes temen que la verdad de sus actos les alcance. Todo llegará, a pesar de que ellos se creyeron inmunes e impunes. Empiezan a darse cuenta de que no. Y Sánchez ya se está tentando la ropa.

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