Fundado en 1910
Perro come perroAntonio R. Naranjo

El cambio climático, la excusa del inútil

A Sánchez solo le falta echarle la culpa también de que pacte con Otegi y procesen a Begoña

Sánchez está a cinco minutos de decir que la creación de una cloaca en el PSOE es culpa del cambio climático, que también afectó a Cerdán, al de la SEPI, a Begoña y a él mismo le hizo rescatar Plus Ultra, encamarse con Otegi y gobernar contra la ciudadanía y el Parlamento, sin Presupuestos Generales desde la primera glaciación y sin el apoyo de las urnas, aunque eso puede retocarlo con la Ley de Tataranietos, que a este paso va a permitirle votar a los herederos de los fósiles de Boxgroves, que comían algo parecido a la paella hace 480.000 años.

De momento se queda en echarle la culpa al cambio climático de los incendios, del gran apagón, de las riadas y de todo aquello con lo que pueda ganar algo de tiempo y fabricar alguna excusa antes de señalar al verdadero culpable, que siempre es un político del PP: Mazón, él solito, se cargó a dos centenares de valencianos, Rajoy estrelló el Prestige contra la costa de Galicia, Aznar provocó la matanza del 11M y, por supuesto, Ayuso asesinó a 8.000 ancianos en la pandemia.

Pero en su caso es el cambio climático, con una peculiaridad: existe para escurrir el bulto o para viajar por el mundo como heraldo de la sostenibilidad, pero cuando actúa en España se convierte, exclusivamente, en una negligencia del torpe pepero de turno: él estaba en su Ventorro particular en La India, de cena privada con Begoña Gómez, con la Ley de Seguridad Nacional a su disposición para adelantarse y compensar cualquier error autonómico, pero en quien había que fijarse exclusivamente era en el presidente valenciano, que como todo el mundo sabe manda en la Aemet, la UME, el Ejército, Renfe, la Confederación Hidrográfica, ADIF y el CNI.

Ahora se repite la excusa: en el año 2026, mueren 13 personas en un incendio en Almería, con un monte descuidado y el mismo mantenimiento general que toda España sufre con el tren, las autovías, los embalses y buena parte de la Administración Pública, pero la culpa es del cambio climático, hasta que puedan cargársela a Juanma Moreno.

Y miren, no: el cambio climático existe, aunque podemos y debemos debatir sensatamente de sus causas y criticar abiertamente los remedios impuestos; pero es el mismo que en Portugal y allí no arde el país entero.

Destrozar la España rural, perseguir a agricultores y ganaderos, legislar desde despachos repletos de pijos sectarios en Madrid o Bruselas y despreciar a la gente de pueblo explica, en buena medida, el desastre cotidiano, completado por una gestión del gasto público de juzgado de guardia, que antepone financiar Observatorios del Clima y similares a cuadrillas de bomberos forestales, hidroaviones y limpieza de montes y riberas.

Hoy no se puede recoger una piña en el campo sin que te pongan una multa, los paisanos tienen prohibido cuidar sus bosques bajo amenaza de sanción y las explotaciones ganaderas o agrarias han desaparecido o sobreviven malamente porque alguien ha decidido que España se dedique a otra cosa, aún por descubrir, y deje el sector que mejor nos define en manos de Marruecos o de algún otro amigo de Sánchez y de Von der Leyen.

La masa forestal no se acumula por el cambio climático, sino por la desidia de la Administración y el despoblamiento de eso que los pedantes llaman «España vaciada», con falsa afectación, mientras legislan para despoblarla del todo, porque creen que las vacas destrozan a pedos la troposfera, los agricultores son unos fachas, los ganaderos unos explotadores y la gente de pueblo una inculta.

Para cambio climático, el que le espera a Sánchez en los juzgados y en las urnas.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas