Llegar a Dios a través del ateísmo
También algunos discípulos de Dawkins, terminaron alejándose del 'nuevo ateísmo'. Entre ellos Josh Timonen, estrecho colaborador del biólogo británico. Década y media después, comenzó a acercarse al cristianismo y terminó convencido de la historicidad de Jesucristo y de su resurrección
Parece extraño que el nuevo ateísmo pueda convertirse en un camino hacia Dios, pero así se puede constatar realmente. Richard Dawkins, en concreto, en su obra El espejismo de Dios (2006), fue uno de los rostros más conocidos del 'nuevo ateísmo'. Su oposición al cristianismo, aunque parezca una paradoja, ha obligado a no pocos científicos a examinar críticamente su propio rechazo de la fe.
El fenómeno de los ateos que llegan a la fe es un proceso complejo que abarca factores intelectuales, existenciales y emocionales. Aunque cada historia es única, diversas investigaciones y testimonios muestran que este viaje suele seguir patrones comunes muy claros.
¿Qué descubren algunos estudiosos para que el nuevo ateísmo les conduzca a la fe? He aquí tres descubrimientos frecuentes:
La superficialidad argumental: Muchos intelectuales de corte agnóstico o escéptico al leer autores del 'nuevo ateísmo', encontraron incoherencias lógicas y un profundo desconocimiento de la tradición intelectual religiosa. Este hecho los impulsó a investigar las respuestas propias de la fe.
La crisis del materialismo: El 'nuevo ateísmo' se basa en una visión estrictamente materialista del universo. Al analizarla, diversos pensadores concluyeron que reducía la conciencia humana, la moral, la libertad y la belleza a meras ilusiones evolutivas. Este hecho les empujó a buscar una explicación más profunda y trascendente.
El reencuentro con la teología rigurosa: Caer en la cuenta de que los ataques a la religión se dirigían casi siempre contra visiones fundamentalistas de la fe, les obligó a estudiar la verdadera teología católica (desde Tomás de Aquino hasta Joseph Ratzinger). Y así comprobaron que la fe cristiana se apoya en razones robustas.
Entre estos autores figuran el pediatra Johan Erasmus, la editora científica Anikó Albert, la artista Ashley Lande y el bioquímico Sy Garte. No todos recorrieron el mismo camino, pero la confrontación intelectual con Dawkins les obligó a tomarse en serio cuestiones que hasta entonces habían dado por supuestas. El filósofo William Lane Craig expresa la paradoja de una manera todavía más directa: se trata, afirma, de historias de personas que llegaron a la fe no a pesar de Dawkins, sino a través de Dawkins. Según él, difícilmente podría imaginarse un resultado más inesperado para el célebre ateo.
También algunos discípulos de Dawkins, terminaron alejándose del 'nuevo ateísmo'. Entre ellos Josh Timonen, estrecho colaborador del biólogo británico. Década y media después, comenzó a acercarse al cristianismo y terminó convencido de la historicidad de Jesucristo y de su resurrección. También Ayaan Hirsi Ali, antigua defensora del ateísmo, posteriormente anunció su conversión al cristianismo.
La historia intelectual de las últimas décadas no puede reducirse a un avance lineal desde la religión hacia el agnosticismo o la increencia. Una crítica dirigida contra la fe puede convertirse, paradójicamente, en el punto de partida de una búsqueda religiosa más profunda. La última palabra siempre la tiene Dios. A Él le encantan las paradojas y pocas hay más divertidas que un ateo acercando a otros a la fe. Lo cierto es que si uno empieza a preguntarse por la verdad, no es extraño que termine llegando a la Verdad por antonomasia.
También podemos preguntarnos si no ha llegado el momento de contribuir a hacer emerger la memoria de las tradiciones religiosas que fueron espacios fértiles para el desarrollo de la razón y de la ciencia, espacios cálidos donde la pobreza, la ignorancia y el sufrimiento humano activaron energías de personalidades religiosas, que se comprometieron en su transformación. Vale aquí lo que un filósofo, podríamos decir poco sospechoso de apologeta, como es el Prof. Gustavo Bueno, ha argumentado extensamente para mostrar cómo el Dios de los cristianos ha contribuido a salvar la razón de los extravíos de la superstición y de los extravíos de lo que llama «delirio gnóstico».
- Manuel Sánchez Monge es obispo emérito de Santander