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TribunaJosé Ignacio Palacios Zuasti

¡Hasta dónde vamos a llegar!

Me temo que, como en la Rumanía de Ceaucescu, pronto les va a llegar a todos su día de Navidad, esperemos que incruento

En la primavera de 1986 la sede de Alianza Popular de Navarra estaba situada en el edificio Las Hiedras de Pamplona, y sus ventanas daban a la plaza de Merindades y a la avenida de la Baja Navarra, enfrente de la Delegación del Gobierno. A media tarde del 25 de marzo, cuando estábamos trabajando en ella, fuera se oyó un impacto seco y una afiliada dijo «eso ha sido un tiro». Poco después vimos que algo raro sucedía y yo, ni corto ni perezoso, me eché a la calle y cuando llegué a la altura de la ferretería Guibert, situada en esa plaza, vi cómo, cogida de pies y manos, metían a una mujer en un vehículo. A continuación, alguien me dijo que tenía que ver con ETA y que iba a atentar en la zona. Regresé a la sede y desde la ventana vi a Luis Roldán, delegado del Gobierno, en los porches del chaflán de la Delegación, como un espectador más, mirando hacia el lugar de los hechos. En mi condición de secretario general del partido llamé a la Delegación para interesarme por si lo sucedido estaba relacionado con nuestra sede o alguno de nosotros, a lo que me respondieron que no.

Después nos enteraríamos que esa mujer que había visto introducir en el coche era la sanguinaria etarra Mercedes Galdos, alias ‘Bitxori’, autora de 17 asesinatos en Navarra que, en el forcejeo con la policía, había resultado herida. También supimos que, al ser cacheada, le habían encontrado una pequeña pistola en sus partes íntimas con la que pretendía llevarse por delante, al menos, a su víctima mortal número 18.

Todo eso sucedía en 1986, hace casi 40 años, y ocurría en el submundo de ETA. Lo que nunca hubiera podido imaginar es que en otro submundo, en el del PSOE, una persona que ha sido ministra del Gobierno de España y secretario de Organización del ese partido, y que sigue siendo diputado en el Congreso, como es Luis Ábalos, en un registro policial de su domicilio, tratase de eludir pruebas clave del caso ocultando, en el pantalón de una amiga que se encontraba con él en la casa y que es una actriz porno, un disco duro, no sin antes haber pedido permiso a la UCO para que le autorizara a esta a salir del domicilio, alegando que debía sacar al perro, y decirle a ella que llevara algo de desayuno, resultando ser ese ‘desayuno’ el disco duro.

¡Hasta dónde vamos a llegar! Por el bien de España, ya es hora de que esta agonía que estamos viviendo termine cuanto antes. Me temo que, como en la Rumanía de Ceaucescu, pronto les va a llegar a todos su día de Navidad, esperemos que incruento, y toda la trama va a colapsar. Pero, mientras esto suceda, a muchos se nos está haciendo eterno y el deterioro de la imagen de España que está produciendo en el mundo tardará tiempo en ser recompuesta.

José Ignacio Palacios Zuasti fue senador por Navarra

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