«Cállate o di algo mejor que el silencio»
No es el objetivo de estas líneas entrar en el análisis político de la situación ni valorar la legitimidad o no de las acciones y reacciones militares
Con estas palabras el filósofo y sabio griego Pitágoras, del S.VI a.C. transmitía, entre otros valores, la importancia de saber contenerse antes de caer en la imprudencia. Cobran inusitada actualidad en las presentes circunstancias.
Un nuevo conflicto bélico nos ha traído una situación extremadamente delicada, con impacto directo en el mundo occidental, tan amorfo ya. Definitivamente, se ha enterado tarde del cambio de era en cuanto al orden mundial. Realmente empezó hace tiempo, cuando, especialmente Europa, dejó de reconocer sus raíces humanistas y la herencia de los clásicos.
No es el objetivo de estas líneas entrar en el análisis político de la situación ni valorar la legitimidad o no de las acciones y reacciones militares. Sí lo es señalar que, en momentos tan peligrosos es imprescindible la prudencia.
Cuenta la mitología griega que el titán Epimeteo, hermano de Prometeo, no supo ver la fatídica trampa que escondía la bella Pandora, le abrió su corazón y la acogió en su casa. A partir de ahí, la conocida historia de la caja que dio como resultado la liberación de todos los males para la humanidad, las guerras, el hambre…
Etimológicamente, el nombre de Epimeteo, significa «el que se apercibe tarde», el torpe. Era lo contrario de Prometeo, conocido por su inteligencia y cuyo significado es «el que ve de antemano».
La correspondencia latina son los términos prudentia, de pro videre, ver de antemano, e imprutentia, lo contrario. Estos vocablos reflejan la propia condición humana: comportamientos inteligentes o irreflexivos.
Pues bien, ante estos hechos, el Gobierno español se ha arrojado a una actitud imprudente, vociferando eslóganes de malote pasado de años. Defiende posiciones y realidades contradictorias, como que se puede estar en paz y en guerra simultáneamente. Tan absurdo como afirmar que se pudiera estar muerto y vivo o embarazada y no, a la vez. Hace una ridícula exégesis de sus propias palabras con frasecillas aclaratorias de sus paradojas y mentiras, intentando confundirnos. Como si los ciudadanos fuéramos inhábiles mentales. Todo ello acompañado de una alarmante subida de precios y autoexculpación de las propias malas prácticas.
Una especie de personaje incómodo y discordante, del que nadie se fía.
Epimeteo propició, por su torpeza, la expansión de los males al mundo y es posible que nuestro gobierno sea su mejor imitador. Nos ha puesto en el centro de la diana. Pues por su imprudencia, inefable adicción al protagonismo inoportuno, a los guiños coquetos a las cámaras y una incontinencia verbal más que preocupante, está pinchando un avispero que puede traer consecuencias indeseables.
Obviando el hecho de haber provocado una tremenda fractura social de desigualdad entre los territorios españoles, generada por su servilismo a quienes lo sustentan en el poder, no duda en buscar algún mantra que cale en sus votantes, que algunos ministros recitan mansamente, mientras que otros buscan variantes más farragosas e incongruentes.
Ahora bien, la única certeza en situaciones de peligro es que la prudencia, la previsión de posibles males mayores, nunca ha perjudicado a los pueblos, en cambio, la imprudencia, sí.
Por ello, mantenerse en un plano discreto es lo pertinente en las situaciones graves. Y callarse las opiniones no pedidas, sean cuales fueren. Aunque, en este caso, parece que dichas opiniones y las decisiones políticas no obedecen a convencimientos ni principios éticos, sino a un ansia de apoyos políticos para seguir atornillados al sillón del poder. Por eso sabemos que nuestro gobierno es una cáscara hueca que se llena con lo que ordenen cada uno de sus asociadetes, imprescindibles para mantener sus suculentos cargos. Justifica sin reparos su peligroso relativismo moral.
Conocido por sus impecables valores y el cumplimiento de la palabra dada, Pitágoras y sus seguidores destacaron en su época por su elevado sentido de la moral y el valor del silencio y la moderación. Su consejo: «Cállate o di algo mejor que el silencio» lo ignora nuestro gobierno.
- Mª Dolores Muñoz Fernández es helenista ,conferenciante y escritora