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segunda fumata negra

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Cónclave

El mundo, a la espera de la tercera fumata

Cada vez se torna más complicado deambular por la plaza de San Pedro. Decenas de miles de personas se arremolinan en la explanada bañada por el sol romano y fijan sus ojos en la chimenea que sobresale por encima del tejado de la Capilla Sixtina. Cuesta creer que el mundo entero esté pendiente de esa modesta tubería metálica que, desde lejos, se muestra tan insignificante. Las gaviotas parecen tener una querencia especial por ella: siempre hay alguna haciendo guardia a su alrededor. Serán las primeras en saber si la Iglesia tiene un nuevo Papa o si aún hay que esperar.

A las 11:51 horas de este jueves, sobre el cielo nublado de Roma volvía a dibujarse una densa nube oscura. La segunda tanda de votaciones tampoco ha logrado un consenso de los 133 cardenales, como era previsible. Tras las deliberaciones de la mañana, los purpurados se dirigirán -en la más rigurosa incomunicación con el exterior- hacia la Casa Santa Marta, donde almorzarán, descansarán brevemente y retornarán a la Capilla Sixtina en torno a las 16:30 horas para retomar las votaciones. Según el programa facilitado por la Santa Sede, alrededor de las 19:00 horas debería aparecer la tercera fumata -negra o blanca- del cónclave.

Los miles de asistentes congregados en la plaza de San Pedro han recibido con decepción la aparición del humo oscuro sobre el tejado de la Capilla Sixtina. Hay muchísima expectación y muchas ganas de que el cónclave sea ágil y rápido y pronto se pueda conocer el nombre del Papa 267º de la Iglesia católica.

A medida que las horas pasen, se incrementarán las posibilidades de que aparezca la deseada fumata blanca. Entonces voltearán todas las campanas de la basílica de San Pedro para anunciar que los purpurados han escogido a la persona que guiará la Iglesia.

Dos o tres días

Así seguiremos hasta que los cardenales se decanten por un candidato. Los cónclaves de los últimos cien años han sido rápidos: 2 o 3 días de media y alrededor de siete votaciones. En caso de repetirse este patrón, podríamos conocer quién será el próximo Papa hoy jueves o el viernes.

Desde principios del siglo XX, los dos cónclaves más rápidos fueron los de 1939, del que salió elegido Pío XII (un día y tres votaciones) y el de Juan Pablo I de 1978 (un día y cuatro votaciones). Las deliberaciones en las que salieron elegidos Benedicto XVI y Francisco también fueron muy rápidas: dos días en cada caso y 4 y 5 votaciones respectivamente. Para elegir a Karol Wojtyla –un desconocido cardenal polaco que se convertiría en Juan Pablo II en 1978– fueron necesarios tres días y ocho rondas de votaciones.

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