«Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas»
Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá
Todas las frases de Jesús tiene el poder de atravesar los siglos con una claridad que a todos nos afecta. Una de ellas es esta: «Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas». Dicho en un mundo que vive pendiente de la inmediatez, del éxito rápido y del cambio constante, suena casi provocador. Pero es justamente ahí donde la verdad del Evangelio es más necesaria: todo lo creado está llamado a terminar, pero no así el hombre. Lo que vemos, lo que tocamos, incluso lo que hoy nos parece firme e inamovible, pasará. El ser humano, en cambio, está pensado para no terminar, para ser transformado, para abrirse a una plenitud que no se mide en días sino en eternidad.
Esto nos obliga a mirar la vida con más realismo. Hay que aprender a distinguir entre lo que termina y lo que no. Entre lo que sostiene y lo que solo entretiene. Entre lo que alimenta el corazón y lo que lo distrae. En ese ejercicio interior se juega buena parte de nuestra madurez espiritual. No todo merece la misma entrega, ni todo tiene el mismo peso. Lo temporal necesita cuidado; lo eterno exige fidelidad.
Jesús no prometió un camino sin dificultades. Al contrario: habló de tribulaciones, de momentos en los que uno siente que la vida se oscurece y el alma se cansa. La historia personal de cada creyente lleva sus propias noches, sus heridas, sus silencios y sus temblores. Pero Jesús añadió algo decisivo: solo el que persevere llegará a buen término. La meta no la alcanza el más fuerte, ni el más brillante, ni el que menos tropieza, sino el que no abandona. El que sigue caminando aunque las piernas duelan. El que, aun sin ver claro, permanece fiel al bien que conoció.