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Refugiados bosnios Srebrenica

Imagen de archivo de refugiados bosnios evacuados de SrebrenicaGTRES

'La guerra en casa', el crudo testimonio de las vidas despedazadas en la guerra de los Balcanes

El libro del periodista italiano Luca Rastello, fallecido en 2015, se publica en España con testimonios de víctimas de los conflictos que desangraron la antigua Yugoslavia

Llega a las librerías españolas La guerra en casa. Un testimonio sobre la guerra de los Balcanes, el último gran conflicto europeo. Su autor, Luca Rastello, fue un periodista italiano curtido en la cobertura de las guerras que desangraron la antigua Yugoslavia en los años 90 y que falleció de cáncer en 2015.

Editado en España por Ariel, La guerra en casa se publicó por primera vez en 1998 y causó un gran impacto en Italia, país que todavía hoy vive el recuerdo de las guerras balcánicas entre el remordimiento por no haber podido evitar un conflicto ocurrido a pocos kilómetros de Trieste, y los vínculos con los refugiados ex yugoslavos a los que acogió.

Este libro nace de la propia experiencia del autor como periodista en los Balcanes y, sobre todo, como cooperante. Rastello vivió la guerra en la antigua Yugoslavia como un elemento central de su existencia. Se implicó en la vida de sus protagonistas anónimos, cuyos testimonios comparte en este libro. Para conocer las causas últimas del conflicto, se introdujo en sus rincones más oscuros, donde nadie se ha atrevido a acceder ni a iluminar.

Ed. Planeta

Portada del libro La Guerra en Casa, de Luca Rastello

Tras conocer las inhumanas condiciones en que los refugiados bosnios, croatas y serbios vivían en los campos de refugiados de ACNUR en Croacia, colaboró en la creación del Comité de Acogida de Refugiados de la Antigua Yugoslavia, con sede en Turín.

Por medio de su actividad humanitaria, Rastello ayudó a salvar la vida a más de 500 personas y encontrarles hogares de acogida en Italia. Sus historias, sus culpas, sus sufrimientos dan una visión del conflicto que nada tiene que ver con la idea de guerra lejana entre pueblos bárbaros con que en Europa occidental se percibieron las guerras de los Balcanes.

Una guerra sucia

La guerra en Croacia y en Bosnia, trata de mostrar Rastello, es una guerra en Europa, una guerra que, aunque no ocurre en nuestras ciudades, sí ocurre en nuestra «casa». Es la guerra que muchos italianos, precisamente, introdujeron en sus casas al acoger con generosidad y muchas dificultades a refugiados yugoslavos que huían de la limpieza étnica.

Familias enteras con sus traumas ante las torturas, ante el drama de la pérdida de toda su vida, del abandono del hogar, de las atrocidades de las que se ha sido testigo, de la ruptura familiar, mostraron a las personas que los acogieron la verdad de una guerra que huye del tópico de la épica belicista.

Una guerra, la de los Balcanes, que es el paradigma de la «guerra sucia», en el sentido más literal de la palabra «suciedad». Una guerra en la que, como afirma el autor, tras los combates solo quedaban «carnes atravesadas, despedazadas, de balas que nunca llegan adonde dicen las películas, de heridos que son monstruos mutilados y apestosos que no se parecen a los héroes vendados de la pantalla, de vidas repugnantes condenadas a arrastrar tripas doloridas».

Una guerra que dejaba tras de sí pueblos con «hedor a cadáveres, montículos hechos con miembros humanos, gente a la que habían hecho pedazos».

Una guerra en la que los combatientes debían atiborrarse de éxtasis para poder seguir combatiendo en medio del horror de las fosas comunes, de los cuerpos abiertos en canal, de las ejecuciones masivas. Una guerra en la que los grupos paramilitares sustituyeron a los ejércitos regulares. Una guerra sin ética ni piedad.

Y, sin embargo, la guerra de los Balcanes es la única, o la primera, que ha llegado a los televisores como realmente es. La guerra de los Balcanes es la guerra «de verdad», la guerra como son todas las guerras. Sin épica, sin romanticismo, sin sentido. Una guerra sucia.

El libro de Luca Rastello se articula en siete capítulos, cada uno de los cuales, a su vez, se divide en una primera parte en la que el autor plasma los testimonios que ha recogido, y una segunda en el que narra los sucesos históricos, expone datos y el contexto del conflicto. En palabras del propio Rastello, «es un libro de historias, no de Historia».

Entre los testimonios de Rastello está el de Darko, el francotirador, el «monstruo», apostado en lo alto de los árboles o en edificios derruidos, esperando, con la vista nublada por la heroína, a su víctima. Tal vez una mujer que trata de conseguir algo de comida, o a los niños que salen del jardín de infancia.

Cuenta también la historia de Izmet, detenido por policías croatas en la ciudad de Split y encerrado en campos de concentración donde lo torturaron de forma sistemática hasta que fue rescatado por el ACNUR.

El libro detalla también otros testimonios que ilustran los horrores indescriptibles de los campos de concentración, las masacres de Srebrenica, la incompetencia y desidia de los cascos azules de la ONU y el activismo inconsciente de los voluntarios pacifistas.

En el actual contexto, en que la crisis en la frontera ruso-ucraniana ha hecho resonar de nuevo los tambores de guerra procedentes del Este de Europa, conviene leer un libro como La guerra en casa, de Luca Rastello, que nos recuerda que tras las bombas no hay épica, sólo un charco de sangre y heces junto a muros tiroteados de hormigón.

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