La escritora Karin Smirnoff es autora de 'Los colmillos del lince'
Entrevista a Karin Smirnoff, autora de la última entrega de Millenium
«Me impresiona lo ignorantes que son los políticos»
Karin Smirnoff se reunió en Madrid con periodistas donde ofreció detalles de la nueva entrega de la saga Millenium
Con más de 105 millones de libros vendidos en todo el mundo, la saga Millenium, iniciada por Stieg Larsson, hay que tomársela muy en serio.
El escritor sueco murió sin conocer el éxito de sus tres novelas: Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, y La reina en el palacio de las corrientes de aire.
El escritor David Lagercrantz recogió el testigo y recibió la bendición de los herederos de Larsson para continuar con la exitosa saga. De su pluma e inventiva salieron Lo que no te mata te hace más fuerte, El hombre que perseguía su sombra y La chica que vivió dos veces.
La saga se acerca a su fin, presuntamente, con una tercera trilogía y la encargada de echarle el cerrojo es la escritora sueca Karin Smirnoff. Con una primera parte de su trilogía, Las garras del águila, mostró de lo que es capaz. Ahora llega a librerías la segunda entrega, Los colmillos del lince (Destino), y está trabajando ya en la tercera parte de esta tercera trilogía con la que se pondrá fin a Millenium.
Cubierta de 'Los colmillos del lince'
Pero ¿de qué va Los colmillos del lince? La joven Svala, sobrina adolescente de la protagonista de la saga, Lisbeth Salander, se une a un grupo de activistas ecologistas en el pueblo de Gasskas, en el norte remoto de Suecia.
Los activistas tratan de impedir la apertura de una mina. Sin embargo, la protesta pacífica se torna en tragedia cuando aparece muerta una periodista.
La novela, en ese sentido, recurre a muchos de los tópicos de la agenda imperante en occidente: ecologismo, feminismo, minorías… Temas que, por su exposición constante en la ficción literaria, en la ficción televisiva, en la actualidad informativa y en la agenda política ya han causado un más que notable agotamiento entre el respetable.
Karim Smirnoff durante el encuentro con periodistas en Madrid
Sin embargo, en un encuentro con periodistas en Madrid, Karin Smirnoff defiende su novela y explica los pormenores de su elaboración.
En el encuentro tiene lugar en la embajada de Suecia, entorno inmejorable, palaciego con un punto de bohemia parisina, para tratar asuntos de la cultura sueca. Y no hay nada que se identifique más con la cultura sueca que la novela negra actual.
Explica Smirnoff que esta segunda entrega ha sido la más difícil de elaborar por, precisamente, la experiencia con la primera, que causó cierta polémica entre los fans de Millenium.
Sin embargo, ella no se amilana: «Creo que si fuera una persona con miedo a enfrentarse a las críticas sería la última persona que tendría que hacerse cargo de esta saga».
«Realmente es imposible agradar a todo el mundo, a todo el público, porque hay muchas personas que quieren que la historia siga siendo absolutamente leal a aquello que escribió Stieg Larsson», explicó.
Subrayó que «lo que tenía claro era que quería escribir una historia que fuera mía, y tenía claro que no le iba a agradar a todo el mundo».
La contaminante industria verde
Sobre la polémica política implícita en la novela, la cuestión de la minería y la explotación de las poblaciones locales, aseguró que «el problema es que necesitamos minerales para impulsar la denominada industria verde. Por ejemplo, con las baterías de los coches eléctricos».
Es ahí, incidió, donde surge la hipocresía de empresas extractivas y políticos que conceden licencia, que con la excusa de la descarbonización y la promoción de energías verdes impulsan una voraz minería que hace millonarios a unos pocos inversores mientras arruina la tierra y a sus pobladores.
«El argumento que suelen utilizar los políticos en Suecia es que es mejor buscar esos minerales en Suecia que ir a sacarlos de África».
Al mismo tiempo obvian que en Suecia hay un largo historial de empresas mineras extranjeras que llegan para explotar proyectos mineros de corta duración que luego abandonan para explotar otros proyectos más rentables.
«El único interés que tienen es el interés monetario, el dinero, no tienen ningún otro interés prioritario. No les interesan las condiciones de vida de los sitios a donde van, no les interesa el desarrollo verde…», denunció Smirnoff.
Denuncia que se encuentra en el corazón de Los colmillos del lince: «Quería informar a los lectores sobre la preponderancia del ‘greenwashing’ (estrategia de algunas empresas contaminantes para aparentar ecológicas) y el enorme impacto que tiene».
«A mí siempre me impresiona lo tremendamente ignorantes que son los políticos. Son presas muy fáciles de los lobbies. Aceptan proyectos sin pensar en las consecuencias que esos proyectos tienen en el territorio».
El futuro de la saga
Sobre el futuro de la saga, insistió en que «tengo un contrato para escribir tres entregas de la serie y acabo de comenzar a escribir la tercera. Una vez que la finalice habré culminado con el contrato. Ese va a ser el final de mi historia con la serie. No sé si va a haber una décima o décima primera entrega. Eso dependerá de los herederos de Larsson».
De los herederos de Stieg Larsson, aseguró Karin Smirnoff que, a pesar de toda la campaña en su contra durante el pleito por los derechos de autor de la trilogía original, «es una familia absolutamente encantadora».
«No han interferido en absoluto en el proceso de escritura, no han criticado en absoluto los libros. De hecho, el padre de Stieg Larsson lo último que me dijo fue: ‘Mira, no me importa si el libro es bueno o malo, lo que me importa es que te diviertas’. Así que ha sido una maravilla conocer a esta familia».
«Lamentablemente, los medios los han proyectado como si fueran una familia compleja, malvada, pero no podría ser más lejano de la realidad. Son unas personas absolutamente estupendas», aseguró.