17 de agosto de 2022

José Javier Olivas

José Javier Olivas

Españoles Post Brexit (II)

José Javier Olivas: «Nadie ha evitado que la comunidad internacional compre la idea de que los catalanes son un pueblo oprimido»

El investigador del Departamento de Ciencia Política y Administración de la UNED y del «Think tank» LSE Ideas habla del concepto «polaridad afectiva» que lleva a la gente a votar en contra de otros y no a favor de propuestas

José Javier Olivas, con 16 años de trabajo como investigador, es un experto en populismos. Para él tanto el Brexit como lo sucedido en Cataluña tiene como problema que «la división social obliga a posicionarse y muchos toman conciencia de una identidad política que antes no tenían. De repente, si tomas partido por la opción perdedora no eres parte de la comunidad». El investigador del Departamento de Ciencia Política y Administración de la UNED y del think tank LSE Ideas habla del concepto «polaridad afectiva» que lleva a la gente a votar en contra de otros y no a favor de propuestas.
El proceso del populismo no es inmediato e implica también el uso de un cierto lenguaje. «La prensa española usó de forma acrítica la terminología nacionalista catalana de 2012 en adelante, solo en los momentos más álgidos del procés fueron conscientes de la manipulación del mismo y empezaron a dejar de usar términos como derecho a decidir y otros».
Olivas reflexiona sobre los procesos populistas que considera que se basan en generar sentimientos de indignación: «España nos roba (independentismo catalán), Bruselas se lleva nuestro dinero (brexiters)». Para el investigador, el independentismo catalán, si bien no alcanzó su objetivo final, que no era otro que la consecución de un Estado, «sí logró avances relevantes dado que normalizó ciertos marcos interpretativos nacionalistas, eufemismos y mensajes como los relacionados con la lengua o que se acepte que el estado de derecho no impera en Cataluña».
Grupo de independentistas catalanes

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El mayor éxito de independentismo catalán, según José Javier Olivas, ha sido que «gran parte de la comunidad internacional ha comprado el relato de que Cataluña es un pueblo oprimido». El independentismo catalán ha podido alcanzar muchos de sus objetivos debido a la falta de un «contra relato por parte del Estado español y sus gobiernos». Un ejemplo claro de esta falta de contra relato es lo que ha sucedido con Citizen Lab y el presunto espionaje a líderes políticos independentistas catalanes, que ha sido asumido, incluso por el Gobierno de España sin plantearse duda alguna sobre la verosimilitud del informe.
Para Olivas, Citizen Lab ha actuado más como un organismo activista que como una organización científica y recuerda que muchos análisis realizados a posteriori ponen en duda los resultados del informe. José Javier Olivas destaca que «solo Josep Borrell e Irene Lozano, en el primer mandato de Pedro Sánchez, intentaron lanzar mensajes de respuesta a nivel internacional sobre la verdadera situación política en Cataluña». Olivas recuerda positivamente la visita de Sánchez a la LSE durante su primer mandato como presidente del Gobierno y la claridad de su mensaje sobre el independentismo y le parece descorazonador el cambio de actitud del presidente del Gobierno.
«Durante muchos años el independentismo catalán ha trabajado en Londres y en muchos lugares del mundo de forma activa para expandir su mensaje a nivel internacional para que cale entre los medios de comunicación y las élites, sin tener enfrente ningún tipo de oposición ni contraposición de ideas».
Globo terráqueo

Globo terráqueoJoan López

Olivas establece comparaciones entre el populismo independentista escoces y el catalán, llegando a la conclusión de que el catalán es más radical y populista, dado que el escoces adopta un discurso «más constructivo» y menos agresivo, centrando más sus mensajes en temas de políticas públicas. Olivas establece cinco factores para analizar el populismo: antagonismo, moralidad, construcción idealizada de la sociedad, exaltación de la soberanía popular y liderazgo personalista.
«Los movimientos populistas no se centran tanto en desmontar las propuestas de sus rivales, sino que los consideran como enemigos y tratan de deslegitimarlos y calificarlos como inmorales», añade además que «tratan de homogeneizar la sociedad excluyendo a quienes ellos no consideran como pertenecientes al pueblo». «El cuarto factor, la exaltación de la soberanía popular sirve a los populistas para cuestionar el modelo de democracia representativa y el sistema de partidos tradicionales que ellos pretenden desbancar».
Por último, el liderazgo personalista, argumenta Olivas, «emana de la creencia en la existencia de una voluntad popular que ciertos líderes son capaces de sentir y transmitir encabezando la lucha contra las élites corruptas». «Ejemplos de este tipo de liderazgos serían Farage en el Reino Unido o Puigdemont en Cataluña, uno convertido en cabeza visible de la campaña contra la UE y el otro el mártir».
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