El resultado es una fusión única entre el alma de Terracotta Velázquez y la historia del edificio que lo acoge
Gastronomía
Terracotta, el renacer de la alta cocina a precio asequible en pleno centro de Madrid
El concepto de restaurante se reinventa entre paredes modernistas y sabores profundamente españoles
Madrid posee un nuevo inquilino culinario en una de sus ubicaciones más emblemáticas. El restaurante Terracotta ha abierto sus puertas en el antiguo Club Allard, un nuevo capítulo para un concepto gastronómico que ya triunfaba en la capital, pero que ahora se reinventa entre paredes modernistas y sabores profundamente españoles.
«En realidad hubo un cambio de rumbo», explica uno de los responsables del restaurante. «Este local fue en su momento un restaurante con estrella Michelin. Cuando vimos el edificio y el espacio, sentimos que valía la pena intentarlo. Ya teníamos otro Terracotta la calle Velázquez, 80, así que decidimos trasladar el concepto aquí, manteniendo el espíritu original y adaptando algunos platos».
Pero no es una réplica del Terracotta al uso. «Aunque comparten esencia, son bastante distintos. El entorno, por supuesto, cambia mucho, y aquí hemos heredado elementos del espacio anterior que hemos decidido mantener», reconocen desde la dirección. El resultado es una fusión única entre el alma de Terracotta y la historia del edificio que lo acoge.
La emblemática Casa Gallardo, joya del modernismo madrileño situada en la esquina de la calle Ferraz con la Plaza de España, cierra un capítulo tras el reciente cierre del Club Allard, que durante más de dos décadas ocupó el espacio donde antes funcionó el exclusivo El Club Allard, que toma su nombre de la familia Gallardo, propietaria del espacio.
Diseñada por Federico Arias Rey entre 1911 y 1914, el edificio fue premiado en 1915 como la «mejor casa construida» y declarado Bien de Interés Cultural en 1997. Su rica ornamentación modernista y su histórica cúpula con la letra «G» se convirtieron en símbolos de la elegancia arquitectónica de principios del siglo XX. El Club Allard, que logró alcanzar dos estrellas Michelin, anunció su cierre definitivo en 2025 tras la pérdida de su estrella y la salida del chef Martín Berasategui, marcando el fin de una era culinaria, pero el comienzo de otra. «Se nos presentó la oportunidad cuando el anterior dueño decidió vender. Entonces entramos nosotros», explican.
La mítica Casa Gallardo que acoge Terracotta
La propuesta culinaria mantiene su sello: cocina española con un toque de vanguardia. Sin embargo, la carta en Plaza de España se adapta al entorno y al perfil del público. «Hay platos que se mantienen, pero aquí hemos introducido cambios, adaptando algunos sabores a este nuevo entorno y público».
Entre los platos más representativos, destacan el tartar de jamón con verduras, la papada ibérica glaseada con piña, los raviolis de foie pato y elaboraciones marinas como el arroz negro gamba y chipirón o la corvina asada con crema de tubérculo y bimi. Las croquetas, de jamón ibérico o chipirón en su tinta o cecina y puerro, también se han ganado una fama propia: «Son espectaculares», aseguran.
Tartar de gambón sobre puerro confitado
Uno de los grandes éxitos es el puerro confitado, tartar de gamba roja y papada ibérica, además de la original ensaladilla rosa –que no rusa– por la original introducción de remolacha, gambas y piparras en su elaboración, que también puede disfrutarse en la terraza, donde la carta ofrece opciones más informales como ravioli de calamar o unas bravas reinventadas.
Los postres mantienen el nivel con propuestas como la tarta cremosa de queso clásica, el lingote de oro y chocolate, la torrija caramelizada con salsa toffee y helado de dulce de leche disponible todo el año, y una tarta fina de limón ligera y refrescante hojaldrada con crema chantilly. Todo ello en un ambiente que rinde homenaje a los pintores clásicos españoles (Miró, Dalí, Picasso y Goya), con una decoración pensada para evocar el vínculo entre cocina y cultura: «Queríamos darle una identidad española, una conexión con el arte y la cultura».
Raviolis con salsa de boletus
Además, ofrecen una cuidada selección de vinos, con protagonismo para etiquetas nacionales, tanto consolidadas como emergentes, especialmente de Rioja. La coctelería también tiene su espacio, aportando el complemento perfecto a la experiencia.
Ubicado en una zona con gran afluencia de turistas pero también oficinas y despachos, el restaurante busca atraer un público diverso. «Además del turismo, que es bastante alto por la zona, queremos atraer a los vecinos y trabajadores del barrio», comentan. Con ese objetivo en mente, están preparando un menú ejecutivo que estará disponible a partir de septiembre, coincidiendo con la vuelta al ritmo habitual tras el verano.
Tarta de queso cremosa
Por el momento, la acogida ha sido muy positiva. «Con la terraza hemos visto más movimiento. Viene sobre todo turismo, pero dentro tenemos clientes fijos que ya nos siguen», explican. Y aunque no descartan futuras expansiones, por ahora se concentran en consolidar esta nueva ubicación: «Cada local es como empezar de cero. Hay que ganarse al público poco a poco».
Al final, como resumen perfecto, el equipo lo define así: «Gastronomía moderna dentro de un edificio clásico y modernista. Es la mezcla entre tradición y vanguardia». Terracotta, en su nueva ubicación en el Club Allard, se presenta como una propuesta madura, ambiciosa y fiel a su esencia, dispuesta a convertirse en uno de los referentes gastronómicos del centro de Madrid.