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Laura Cañete, junto a sus tres hijos, a los que prefiere mantener en el anonimato

Laura Cañete, junto a sus tres hijos, a los que prefiere mantener en el anonimatoCedida

Entrevista con Laura Cañete, madre de tres niños adoptados y esperando el cuarto

Laura, autora de Mis hilos rojos: «La adopción no puede ser un parche ni un plan B»

A los dos años de casados Laura empezó a mirar los requisitos para la adopción. Sin embargo fue su marido Ignacio quien dio el primer paso . Un día cualquiera, Ignacio le lanzó un «¿Laura, y si adoptamos?»

Laura lleva una pulsera de hilo rojo en su mano izquierda. Nunca se la quita. Dice la tradición china que un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse. El hilo se pude estirar o contraer pero nunca romper. Son los hilos que han conectado a Laura e Ignacio con Marcos, Rocío y Teresita, sus tres hijos adoptados en china. El que lleva ahora es porque están esperando para adoptar el cuarto.

Laura sabe que hubo un punto de inflexión con 22 años, cuando en un viaje de cooperación en África una madre joven con varios niños le puso un bebé en los brazos y a ella se le paró el mundo: «Mi vida dio un giro radical, se paró en un instante y desde ese momento supe que quería adoptar, sin saber si podría o no tener hijos», dice Laura Cañete, madre de tres hijos adoptivos y esperando el cuarto. Ella está detrás de la cuenta de Instagram @mishilosrojos, que cuenta con casi veinte mil seguidores y donde narra el día a día de un proceso de adopción además de responder a las dudas de miles de padres que se encuentran en la misma situación, «padres esperantes» como ella misma se ha inventado.

Laura y Martín en China

Laura y Marcos en ChinaCedida

Laura conoció a su marido Ignacio, médico de profesión a los 26 años. Y ambos habían hablado de tener muchos hijos. «Mi ilusión era primero adoptar y luego embarazos biológicos, si llegaban», relata. «Pero nos casamos y no venían niños. Sufrimos mucho. Cuando empiezas a asumir que no vas a poder tener hijos, hay que pasar por un duelo. El de saber que no serás madre. Sobre todo cuando no hay una causa aparente. Hacerte a esa idea es muy duro. Otras personas sufren al pensar que nunca sentirás a tu hijo en la tripa o que no se van a parecer a ti si eliges adoptar», cuenta.

A los dos años de casados Laura empezó a mirar los requisitos para la adopción. Sin embargo fue su marido Ignacio quien dio el primer paso . Un día cualquiera, Ignacio le lanzó un «¿Laura, y si adoptamos?». Si iniciaban el proceso no habría marcha atrás y si lo dudaban, lo dejarían lo más rápido posible. Pero no fue el caso. Laura e Ignacio se pusieron manos a la obra y empezó la apertura de expediente en la comunidad de Madrid donde después de varias entrevistas, chequeos médicos, físicos y mentales consiguieron por fin la idoneidad. Estaban listos para esperar la llegada de un hijo a su vida.

Marcos, Rocío y Teresita

Marcos, Rocío y TeresitaCedida

Laura explica que son los padres los que eligen el país donde quieren adoptar. Ellos en su casa eligieron China porque consideraban que es un país muy serio para la adopción: «Todo está claro, es muy legalista y nos daba mucha fiabilidad», dice. La adopción internacional es un proceso que implica ciertos gastos. Es obligatorio ir al país y estar allí unos días hasta que se termina el proceso. EL momento de reencuentro con Marcos fue «brutal». «El más especial de mi vida», recuerda ella.

«En cuanto ves a tu hijo, al que ya conoces por foto, se produce una conexión», explica. Al principio no le quería coger por no asustarle, estaba nerviosa. «Lo cogió mi marido y en ese momento te das cuenta que todas las dificultades que hemos pasado, la infertilidad, la incertidumbre, el pensar que nunca serás madre, quedan en un segundo plano y que lo que no se entendía en un momento cobra sentido», narra.

Laura, con uno de sus tres hijos en un aeropuerto de China

Laura, con uno de sus tres hijos en un aeropuerto de ChinaCedida

Laura explica que es una maternidad tan consciente, tan deseada, que exprimes cada segundo de su vida: «Me pesa cuando se me olvida algo importante para ellos , tengo que estar en primera fila en la fiesta de fin de curso. Yo no me quiero perder nada de su vida, porque ya me perdí los primeros meses de su vida, sobre todo su abandono». Se emociona sin apenas contener las lágrimas. Una de las cosas curiosas que cuenta Laura es que estando ella y su marido en China, nada más conocer a su primer hijo, Marcos, y paseando por la ciudad ella se para y dice en alto «¿Y si ha nacido ya?» ¿Quien? «Ya estábamos hablando de nuestro segundo hijo. Nos abrazamos y supimos que volveríamos a por un hermano para él», cuenta la madre. Los demás procesos de adopción son una vuelta a empezar. Tienes que volver a la casilla número uno. Volver a abrir expediente y pasar por las mismas pruebas que con el primero. Ahora están a punto de que les asignen un nuevo hijo. Aún no saben si es niña o niño.

El proceso de adopción

Cuenta Laura que siempre han explicado todo a sus hijos desde el primer momento. «Le decíamos a Marcos desde el inicio 'vamos a rezar por la mamá que te tuvo en la tripa' porque es importante que sepan que tuvieron una madre, aunque no pudo, no supo o no quiso cuidarlo», afirma.

Cuando volvieron a China a buscar a su hermana, Marcos tenía 3 años y vivió el proceso desde el principio: «Nunca le ocultamos nada. Le explicamos que desde pequeño fue abandonado, por alguna razón que no se conoce, pero es mejor prepararle. Pero después le explicamos que sus padres biológicos le dieron la vida, que es lo más importante. Y por encima de una historia dolorosa puedes sacar algo positivo. La vida del abandono es real, les va a hacer daño toda su vida. Pero hay que explicarla y contextualizarla», explica Laura.

Los tres hermanos son seguidores del Atlético de Madrid

Los tres hermanos son seguidores del Atlético de MadridCedida

Laura e Ignacio intentan mantener la identidad china de los chicos con pequeños detalles. Celebrando las fiestas chinas, cocinando comida de su país. Ellos saben que son físicamente distintos a los demás, pero se sienten españoles y están vinculados a China. Después de su tercer hijo Laura decidió abrir una cuenta en Instagram con el nombre @mishilosrojos, donde según ella «contextualizas todo y puedes ayudar». Las familias que están en pleno proceso de adopción, se pueden plantear abandonar ante tantas dificultades. «Hemos creado vínculos muy fuertes con parejas que ni conocemos» dice Laura.

¿Y si sale mal? Hay casos en los que los niños vienen con muchos problemas, o simplemente no se adaptan. Pues «como la vida misma», contesta: «Puedes dar a luz un hijo enfermo, con discapacidad, no todo es mérito de los padres ni problema de los niños. La adopción no puede ser un plan B, un parche. Yo digo que es más bien un plan D, es de Dios», afirma. Esos hilos rojos en realidad son «la Providencia que pensó en esos niños y en sus padres para que estuviéramos toda la vida juntos», dice la autora de Mis hilos rojos, un camino hacia la adopción, donde cuenta su historia y ofrece consejos para que los padres se planteen este camino.

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