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Los cortes y las quemaduras pueden surgir por una mala regulación de las emociones

Los cortes y las quemaduras pueden surgir por una mala regulación de las emocionesStephen Berry / iStock

Más de la mitad de los adolescentes conoce a alguien que se ha autolesionado

Un reciente estudio de la Universidad Rey Juan Carlos revela que la mayoría de las conductas autolesivas se inician en torno a los 14 años

Los problemas de salud mental entre los menores de edad no son cosa de niños. Y las cifras exigen de las familias una vigilancia extraordinaria para que sean los propios adolescentes los que hablen de sí mismos y de sus compañeros.

Porque, según un estudio de la Universidad Rey Juan Carlos, más de la mitad de los adolescentes españoles conoce a alguien que se ha autolesionado.

Un dato que revela hasta qué punto esta conducta forma parte del entorno juvenil y que confirma que la pubertad es el periodo de mayor vulnerabilidad.

Inicio antes de los 14 años

Los investigadores recuerdan que las autolesiones no suicidas (como, por ejemplo, cortes o quemaduras en brazos, muñecas, piernas o manos) no implican necesariamente una intención de acabar con la vida, sino que suelen estar relacionadas con la dificultad para regular emociones como la ansiedad, la tristeza, la rabia o la angustia.

Para los expertos, este tipo de autolesiones han dejado de ser una conducta desconocida o marginal, para convertirse en una realidad próxima y cotidiana para miles de jóvenes españoles. De hecho, nueve de cada diez adolescentes de entre 14 y 17 años saben identificar qué son y se eleva al 99 % entre los universitarios.

Además, y este es tal vez el dato más preocupante, el 52 % de los menores y el 79 % de los estudiantes de entre 18 y 30 años afirma que ha conocido a alguien que se ha autolesionado en algún momento de su vida.

Con un matiz importante: de todos los universitarios que conocen un caso, el 71% sitúan el inicio de esa conducta autolítica entre los 14 y los 17 años, y uno de cada cinco asegura que las autolesiones comenzaron antes de los 14.

«Cultura de la autolesión» por el móvil

El problema trasciende las heridas en sí, y deriva en una «cultura de las autoagresiones», que tiene, cómo no, su ariete en las redes sociales y en el uso del teléfono móvil.

Así, según el estudio –que se basa en 1.303 encuestas realizadas a menores adolescentes y jóvenes universitarios entre 2025 y 2026– uno de cada cinco adolescentes reconoce haber recibido en su teléfono imágenes relacionadas con autolesiones, enviadas la mayoría de las veces por amigos, pero también por conocidos e incluso de desconocidos. Entre los ya universitarios, el 17 % afirma haber estado expuesto a este tipo de contenido.

Pero es que, además, el 20 % de los menores admite haber buscado activamente información o publicaciones sobre autolesiones en redes sociales, más del doble que los jóvenes universitarios.

El riesgo de normalizar estas conductas

Eso sí, este consumo de imágenes, como matizan los investigadores, no implica necesariamente promoción de la conducta, aunque sí pone en evidencia que las redes sociales se han convertido en espacios donde el fenómeno circula, se comenta, se retroalimenta y, en ocasiones, también puede normalizarse.

Aunque el punto de esperanza lo aportan los propios adolescentes y jóvenes, que se muestran favorables en su inmensa mayoría a una mayor regulación de este tipo de publicaciones: el 90 % de los adolescentes y el 95 % de los universitarios reclaman un control más estricto sobre los contenidos relacionados con autolesiones.

Una petición que aplica para las grandes plataformas digitales, pero que tiene también su reverso en la responsabilidad de las familias de tratar estos temas.

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