07 de agosto de 2022

Casa típica del barrio del Albaicín en Granada

Casa típica del barrio del Albaicín en GranadaGTRES

¿Por qué en España todavía usamos persianas?

El número de horas de sol y la religión católica empujan a los españoles a preservar la intimidad del hogar

En el trayecto en tren que cubre el aeropuerto londinense de Stansted con Liverpool Street, el paisaje que se divisa a través de la ventana aparece salpicado de indiscretos vecinos involucrados en todo tipo de menesteres domésticos. Igual se dibuja la silueta de una ama de casa en delantal preparando la cena, que un joven sentado frente al ordenador o una familia en pijama viendo la televisión. En Reino Unido, como en otros muchos países de Europa, las casas no tienen persianas ni cortinas, elementos indispensables en los hogares españoles. ¿A qué se debe?
En primer lugar, pesa el factor de las horas de luz. España tiene más horas de luz de media al año –entre 2.500 y 3.000, frente a las 1.600 de países como Reino Unido u Holanda–. Pero también obedece a un tema cultural y religioso, de la diferencia entre la tradición de los países católicos y la mentalidad calvinista que impera en los países protestantes del centro de Europa.
Contactamos con Natalia Franco, una profesora madrileña que se mudó a Alemania hace siete años. «Hay muchos pisos en Múnich que no tienen persianas, ni cortinas. Hasta donde yo sé viene de la tradición calvinista para demostrar que no tienen nada que ocultar. Desde la calle se ven muchos pisos antiguos con grandes ventanales sin persianas ni cortinas, ningún tipo de pantalla visual. Es una manera de compartir información», declara a El Debate. En cambio, en los países de religión católica prima, por lo general, la privacidad y el hogar es considerado como el sitio más íntimo de cara al público.
«El tema persiana es relativamente nuevo en Alemania, se ve alguna más en los últimos diez años», agrega Franco. Además, bromea que en su caso fue su madre Soledad la que viajó a Múnich para llevarle las cortinas.

Holanda, el país sin cortinas

Bicycles parked on a bridge in Amsterdam, the Netherlands

Viviendas en ÁmsterdamGTRES

La periodista Laura Fernández se enamoró hace una década del holandés Timo Janssen, con quien tiene dos hijos. «Holanda es uno de los países donde menos persianas hay. Cada vez que viajo allí tengo que cubrir las ventanas con bolsas de basura para que no me despierte la luz, sobre todo en verano. Ellos me explican que aprecian mucho la luz porque tienen menos horas que en España y cada rayo lo valoran más. Y la tradición calvinista de que no hay nada que esconder, tú paseas por Ámsterdam y ves a la gente en su casa en pijama. También lo ligan a la necesidad de trabajo y amanecer cuando lo marca la luz del sol. En cuanto sale el sol hay que levantarse», declara a El Debate.
En España, el sentido del pudor obliga a proteger las ventanas para dotar a los hogares de una mayor intimidad y no convertirlos en un Gran Hermano permanente.
Dentro de cada país, también influye la zona de que se trate. «En las zonas de montaña de Alemania, como los Alpes, sí tienen contraventana, que se abre y cierra con un pestillo», agrega Natalia.
En esa misma línea también habría que mencionar la función aislante que cumplen las persianas, ahora que está tan de moda hablar de ahorro energético. Tanto en verano como en invierno, las persianas contribuyen a atemperar la temperatura interior de la vivienda y se recomienda su uso tanto para ahorrar en el consumo de calefacción como de aire acondicionado.
El origen de la palabra «persiana», viene del francés persienne, que, al igual que en español, significa habitante de Persia, a raíz de que en el siglo XVIII se decía que estas provenían de esa región.
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