27 de mayo de 2022

Soldado ucraniano cerca de la frontera con Rusia

Soldado ucraniano cerca de la frontera con RusiaEFE

Crisis ruso-ucraniana

¿Qué se esconde detrás de las tensiones en Ucrania?

Las tensiones en Ucrania esconden la pugna de la OTAN por arrinconar a Rusia mientras Moscú trata de defender sus fronteras avanzadas en un contexto de guerra energética por acaparar el mercado europeo

Los amantes de la buena literatura rusa, los que hemos intuido el alma eslava en sus gigantescos textos; vemos también una enseñanza histórica y casi antropológica de su propia naturaleza en textos como Dersu Uzala, Haci Murat (texto básico que recomiendo a cualquiera que desee conocer el tema del Cáucaso) y Taras Bulba.
Taras Bulba nos enseña de forma clara y directa la pasta de la que están hechos los ucranianos, los rusos y los cosacos. ¿Qué tiene que ver el texto de Nikolai Gogol con la actualidad beligerante rusa?, mucho. No olvidemos que Rusia nace en Kiev con el primer Rus, un ente mezcla de varegos vikingos y paganos cristianizados. De hecho la primera sede patriarcal de la Iglesia cristiana ortodoxa de la actual Iglesia de Moscú (el Patriarcado que dirige Kiril desde la capital rusa) nacerá en Kiev.
Será Kiev la que configure la identidad rusa de hombre de frontera contra el peligro mongol y más tarde tártaro, esas luchas y la adopción de ciertas costumbres de las estepas unida al proceso de orientalización a la bizantina (por influencia política, religiosa y comercial) será el origen de los que llamamos rusos. A pesar de que algún lector aficionado a la historia pueda echarme en cara los datos tan someros, espero que entienda el objetivo del mismo.
Ucrania, como Estado, es para Rusia como Asturias o Castilla para España. La base de nuestra nación, la etnofanía del pueblo español está en la mítica Covadonga como en las llanuras ucranianas la etnofanía rusa por lo que es una zona de vital importancia para ellos en el plano espiritual y sentimental pero también geopolítico. Esas zonas fueron disputadas a sangre y fuego contra otomanos, kaganatos turcomongoles y tártaros de toda clase.
En el plano actual, sin embargo Ucrania representa un colchón estratégico para Rusia, un Estado que forma parte básica de la esfera eslava. Si el atlantismo otanista vio en el mundo hispano un rival a batir, cosa que ha logrado a todos los niveles en América Latina (ya hablaré de eso en otro artículo), la ruptura del mundo eslavo es la segunda prioridad para acaparar Ucrania, posicionarse en la frontera rusa y, de paso, rodear Bielorrusia y empezar a contaminar Rusia.
Ucrania, un Estado construido sobre las fronteras de la extinta República Socialista Soviética de Ucrania tiene un problema étnico ya que mientras el este de Ucrania y Crimea es rusa, las regiones centrales y occidentales son ucranianas, hermanos eslavos de los rusos, pero las ansias de separarse y marcar su propio destino mirando hacia el Occidente, como si su historia les pesara, ayudó a las labores de propaganda de la UE, OTAN y Washington.

Ese avance de la OTAN coincidió con el aumento de la presión mediática y la acusación contra Putin

Ya con la revolución naranja de Yuschenko se hizo patente que desde Kiev deseaban un acercamiento a Occidente que era intolerable para la geoestrategia, la defensa de la esfera eslava y las fronteras avanzadas de Rusia en Europa central y el mar Negro en un momento en el que la OTAN establecía escudos antimisiles en el las regiones centroeuropeas y se instalaba en la frontera rusa del Báltico y en el mar Negro con Bulgaria y Rumanía.
Ese avance de la OTAN coincidió con el aumento de la presión mediática y la acusación contra Putin de realizar injerencias en Europa a través de diferentes movimientos políticos con los cuales las relaciones con Moscú eran inexistentes. Se acusó a Putin de ser un dictador y de perseguir a los homosexuales, de vinculaciones con la mafia o de ser el responsable de asesinatos políticos (casos Politkovskaya o Litvinenko) que nunca se han demostrado, así como de querer restaurar el poderío soviético.
La paranoia soviética fue reinterpretada por Estados Unidos y la Unión Europea en clave putinista. El peligro, supuestamente, era Putin, que quería invadir Europa mientras la UE establecía condiciones leoninas a los estados aspirantes, realizaba injerencias políticas y sociales en los Estados miembros con la protección de elementos sediciosos (caso Cataluña) o el apoyo a estados enemigos de miembros de la unión como el apoyo a Marruecos y la permisividad frente a los lobbys de Rabat.
La UE es una organización atlantista profundamente injerencista cuyos funcionarios forman un tándem con Washington defendiendo los intereses de Estados Unidos en Europa. Los países europeos están bajo mandato político de Washington y ocupados militarmente ¿qué son las bases de la OTAN sino ocupación estadounidense? Todo ello aceptado por una población que teme al líder ruso.
Mientras desde Occidente, que a través de Estados de la alianza atlántica derribó aviones rusos en Siria y en el mar Negro, seguía con las provocaciones internas en Rusia con las FEMEN o las Pussy Riots, pero también en Bielorrusia en 2021 o en Kazajistán en 2022 sin hablar del canto de sirena a los armenios con la llegada de Pashinián al poder en 2018.
¿Todo por qué?, por el negocio: Alexandr Novak en diciembre de 2020 pidió garantías a la UE de que iban a tener contratos de suministro energético más largos en el tiempo, todo ello tras la suspensión del proyecto de oleoducto germano-ruso NordStream por parte de Alemania. Novak proponía más cantidad de energía por el mismo precio a cambio de contratos más largos que dieran maniobrabilidad diplomática a Rusia y cuya renovación ahora está en el aire.
Rusia puede ganar la guerra, pero sería una victoria pírrica ya que el desastre de las sanciones quitaría todo el valor a lo ganado. EE.UU. es ahora el mayor productor mundial de gas natural licuado y el conflicto que tanto azuza en Europa significaría la cancelación de esos contratos rusos que irían a parar a Washington. Sustituiríamos la propuesta de Novak por metaneros y petroleros estadounidenses: más lentos, caros y con menor cantidad de energía para un continente hiper dependiente pero que es, al mismo tiempo, un mercado muy jugoso.
Rusia ha lanzado un órdago y exige que la OTAN no amplíe su organización y no envíe tropas a países postsoviéticos mientras incrementa las tropas en la frontera a modo de aviso. 
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