Imagen de archivo de Nellie Bly
Picotazos de historia
La historia de Nellie Bly: pionera del periodismo de investigación y audaz reportera de guerra
Nellie Bly fue la más famosa de las periodistas detectivescas, de investigación o de riesgo, pues de muchas maneras se le llamó
Elizabeth Jane Cochran (1864-1922), de la que estoy seguro de que ustedes no sabrán nada, fue una mujer muy notable a quien debemos una forma de periodismo muy concreta y de gran actualidad y predicamento en las televisiones y redacciones: el periodismo de investigación.
Nacida en el estado de Pensilvania, hija de un fructífero comerciante que fue padre de quince hijos. Elizabeth fue la tercera del segundo (y último) matrimonio del padre. Elizabeth pudo disfrutar poco de la vida familiar ya que cuando contaba seis años de edad falleció su padre.
Por rico que fuera el padre, y era propietario de una modesta fortuna, no hay herencia que aguante una división por quince, por lo que la madre de Elizabeth tuvo que trasladarse a la ciudad de Pittsburgh en busca de trabajo.
Encontramos a Elizabeth, matriculada en la escuela Indiana (antecesora de la actual universidad) de Pittsburgh, en 1879. Un trimestre después tuvo que abandonar los estudios por falta de fondos.
Desaparece, pero ese mismo año publica una carta en el Pittsburgh Dispatch en respuesta a un artículo con el título ¿Para qué sirven las niñas? El artículo, cuyo planteamiento y redacción hoy provocarían un aneurisma a cualquier feminista que se precie, fue respondido por medio de una carta al director enviada por una persona que firmaba «la huérfana solitaria».
La respuesta fue divertida, ingeniosa, con su mala uva y muy bien escrita. Dejó al autor del artículo como un cavernícola inevolucionado y algo tonto. En dos semanas, Elizabeth que era la solitaria huerfanita, estaba trabajando para el periódico.
En poco tiempo se hizo conocida por lo incisivo de sus artículos y por tocar temas como el divorcio, la mujer trabajadora, la explotación laboral, etc.
Para escribir un artículo acerca de las condiciones laborales en determinadas fábricas de la ciudad, se hizo pasar por una mujer sin medios ni familia contratándose en una fábrica textil. Este fue su primer artículo de investigación.
Fue un bombazo. Recibió numerosas felicitaciones, ya que aquel artículo inauguraba una nueva forma de hacer periodismo. Por otro lado, fue un fracaso ya que los empresarios del cinturón industrial de Pittsburgh presionaron a los dueños del Pittsburgh Dispatch para que trasladaran a tan prometedora joven a una sección más adecuada. Elizabeth fue trasladada a la sección femenina del periódico para escribir sobre modas y corsés.
Elizabeth, que ya empezaba a utilizar el apellido Bly para firmar sus artículos, no es que abandonara el periódico: les hizo un corte de manga que debió de romperse el codo. Reunió un magro equipaje con sus mejores posesiones y viajó a Nueva York dispuesta a aprovechar la efímera fama que había ganado con sus artículos.
Sin un céntimo pero decidida, consiguió introducirse en las oficinas del New York World y salir del despacho del magnate Joseph Pulitzer con el encargo de investigar los centros psiquiátricos de la ciudad.
La joven se hizo pasar por una mujer alterada, sin medios. Vivió en un refugio donde causaba problemas y peleas hasta que consiguió que un juez la internara en un centro psiquiátrico. Durante doce días permaneció allí encerrada mientras los abogados del New York Wold se las veían y deseaban para conseguir que soltaran a la perfectamente cuerda periodista.
El artículo «Diez días en un manicomio» (los otros dos como fueron de trámites administrativos, no los contaron para el título), publicado el 9 de octubre de 1887, se considera un hito en la historia del periodismo ya que es el inicio oficial del llamado periodismo detectivesco o de investigación.
En 1889, Elizabeth Bly llevará a cabo la más famosa y popular de sus empresas periodísticas: dar la vuelta al mundo en menos tiempo del calculado por el escritor francés Julio Verne. Elizabeth inició la aventura, con idea de dejar a su contrincante Phileas Fogg como una alpargata rusa, el 14 de noviembre de 1889 al embarcar a las 9:40 am en un transatlántico con destino a Europa.
El mundo siguió con emoción el avance de la aventura, que diariamente servía el periódico acompañado de juegos, adivinanzas y premios a los fieles seguidores de la intrépida reportera.
Para entonces ya había adoptado el nombre literario de Nellie Bly y ya no se la conocerá con otro nombre. Nellie completó su viaje el 25 de enero de 1890, habiendo establecido un récord de setenta y dos días para dar la vuelta al mundo. Pronto sería superado, pero daba igual: ella había sido la primera que había luchado contra una marca establecida por un personaje literario. Además, viajando sola y siendo mujer. Detalle que no dejaba de señalar el periódico de Pulitzer.
En medio de la fama y la notoriedad, además del respeto de sus colegas de profesión, conoció al millonario y magnate de la industria Robert Seaman con el que se casó. No faltaron artículos de prensa anunciando que se trataba de otro artículo de investigación de la reportera.
Seaman murió a consecuencia de las lesiones derivadas de ser arrollado por un caballo y el carro del que tiraba. El 6 de febrero de 1904 falleció su marido y Nellie Bly descubrió que su empresa, la Iron Clad Manufacturing Co, tenía graves problemas. No tuvo más remedio que declarar la quiebra, ya que el principal problema de la empresa era que el gerente era ludópata. El proceso de quiebra fue muy costoso, lo que la hizo perder los derechos de patentes de unos inventos que había diseñado (un recipiente para la leche y un cubo de basura apilable). Cuando todo terminó no la quedó más remedio que retomar la carrera que le había dado fama.
De vuelta al periodismo, Nellie Bly cubrió la gran procesión a favor del sufragio femenino celebrado en Washington, el 3 de marzo de 1913. Con el estallido de lo que terminaría llamándose Primera Guerra Mundial se embarcó para Europa. Allí desarrolló periodismo de guerra, infiltrándose en la zona de combate entre Serbia y Austro-Hungría. Nellie continuó ejerciendo funciones de reportero en el frente oriental durante el resto de la guerra.
Nellie Bly fue la más famosa de las periodistas detectivescas, de investigación o de riesgo, pues de muchas maneras se le llamó. Fue pionera en ese campo y destacó más que ninguno, hombre o mujer, y fue una inspiración para muchas jóvenes quienes, tomándola a ella como modelo, decidieron orientar su vida y aspiraciones en la carrera del periodismo.