08 de diciembre de 2022

El primer ministro británico, Boris Johnson, en el número 10 de Downing Street

El primer ministro británico, Boris Johnson, en el número 10 de Downing StreetMatt Dunham / AFP

De vinos en el jardín de Downing Street en plena pandemia: emerge otra polémica foto de Johnson

La crisis de reputación del primer ministro de Reino Unido no hace más que agravarse

En medio de una crisis reputacional que le está costando las riendas de su partido, el primer ministro británico Boris Johnson se enfrenta a un nuevo revés de los medios ingleses; una exclusiva del periódico The Guardian ha compartido una foto del premier en pleno evento social, durante la época de restricciones por coronavirus.
La declaración oficial del número 10 de Downing Street insiste en que aquel día, 15 de mayo de 2020, solo tuvo lugar una reunión de trabajo en la residencia de Johnson. Un portavoz explica que los oficiales estuvieron trabajando en el jardín hasta tarde.
Pero la foto muestra lo opuesto: hay botellas de vino por doquier, nadie está respetando el distanciamiento social, y se ven a 19 personas repartidas por la terraza y jardín del número 10.

Es una bofetada en la cara del público inglésAngela Rayner, diputada laborista

En mayo de 2020, socializar estaba terminantemente prohibido en Reino Unido. En el ámbito laboral, la normativa pedía que las reuniones en persona se hicieran solo en casos «absolutamente necesarios».
Angela Rayner, del partido Laborista, describió la foto como «una bofetada en la cara del público inglés», añadiendo que «el primer ministro [les] demuestra constantemente que no tiene respeto por las reglas que él mismo [les] impone. Estaban supuestamente bebiendo y festejando hasta tarde en Downing Street mientras al resto solo se nos permitía un paseo diario».
La diputada del partido nacionalista escocés SNP en Westminster, Kirsten Oswald, también pidió que se afrontara la situación con seriedad: exige una investigación judicial para esclarecer que pasó en mayo exactamente, y hasta que punto debería castigarse al equipo de Johnson por violar constantemente sus propias restricciones.
Es poco probable que la fotografía desencadene un proceso legal ya que, como dice el activista de derechos humanos Adam Wagner, «no hay forma de saber» por una foto si los oficiales estaban o no trabajando”.
Es momento de crisis para el primer ministro Boris Johnson. La semana pasada, emergieron indicios de que una fiesta de navidad tuvo lugar en su residencia el pasado diciembre, cuando las restricciones sanitarias estaban vigentes. La revelación enfurece al pueblo inglés tanto en las calles, como dentro de su propio partido.
Porque tras hacerse pública la historia de la fiesta navideña, Johnson tuvo que enfrentarse a una rebelión en la Cámara de los Comunes, cuando 101 diputados conservadores votaron en contra del paquete de medidas de sanidad que propone para la nueva ola de la pandemia, que arremete contra Reino Unido a velocidades insospechadas.
Seguidamente, los Conservadores perdieron las elecciones regionales en la región de North Shropshire por primera vez en 200 años. Se trataba de un voto para elegir al nuevo representante de la localidad en el parlamento, ya que su antiguo diputado, Owen Paterson, dimitió entre acusaciones de corrupción y lobbying a principios de noviembre -escándalo que también salpicó a Johnson.
Los tories aún pueden limpiar su imagen a través de una investigación a los acontecimientos en Downing Street, para discernir efectivamente se desarrolló la polémica fiesta navideña. Sin embargo, el oficial encargado de llevarla a cabo, Simon Case, ha tenido que dimitir tras descubrirse que él también asistió a su propia fiesta de navidad. Sue Gray, funcionaria, lo ha reemplazado. 
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