24 de septiembre de 2022

Bert Fields, el implacable abogado de las estrellas de Hollywood

Bert Fields, el implacable abogado de las estrellas de HollywoodAFP

Bert Fields (1929-2022)

El implacable abogado de Hollywood

Su cartera de clientes incluía a Madonna, Michael Jackson, Los Beatles, Tom Cruise, John Travolta o Dustin Hoffman, entre otros

Bert Fields, el implacable abogado de las estrellas de Hollywood
Nació en Los Ángeles el 31 de marzo de 1929 y falleció en Malibú el 7 de agosto de 2022

Bertram Harris Fields

A lo largo de más de seis décadas de práctica de la abogacía, sentó precedentes en la defensa de actores, cantantes y productoras.

Dijo una vez Harvey Weinstein, hoy definitivamente caído en desgracia por motivos de sobra conocidos, que «litigar en el mundo del espectáculo es como llegar al Ártico sin chaqueta».
Unas palabras certificadas por las innumerables victorias judiciales cosechadas por Fields en defensa de una lista de célebres clientes que incluía a Madonna, Michael Jackson, Los Beatles, Tom Cruise, John Travolta, Dustin Hoffman o al productor cinematográfico Jeffrey Katzenberg,
En nombre de este último, que entonces dirigía DreamWorks Animation, sacó 250 millones de dólares a la Disney a cuenta de unas bonificaciones que la multinacional del entretenimiento se negaba a abonar por cuenta de los derechos de éxitos planetarios como El Rey León o La Sirenita.
En ese juicio, Fields llegó incluso a desestabilizar a Michael Eisner, a la sazón mandamás de Disney. Según The New York Times, el abogado llevó a cabo un mordaz interrogatorio Eisner, «revelando que había dicho una vez al coautor de su autobiografía que detestaba al Sr. Katzenberg». «Odio al pequeño enano», declaró, según Fields
«La revelación», prosigue el diario, «enfureció tanto a Eisner que se levantó de la silla de testigo y advirtió a Fields que le estaba presionando demasiado. La impresión que dejó el intercambio incomodó a la compañía Disney, que había construido su reputación, entre otros personajes animados, sobre los adorables enanos».
De Disney a Beatty: al protagonista de Bonnie and Clyde, Fields le garantizó su derecho, como director de la película Reds a tener la última palabra sobre los cortes finales de cara a su adaptación para la televisión.
Fields también defendió con eficacia los intereses de Michael Jackson en las negociaciones con Sony; sobre todo le sacó del atolladero, mediante pago de una indemnización de 20 millones de dólares, en el caso de abuso de menores en el que el cantante se vio involucrado. De lo contrario, su reputación hubiera quedado irremisiblemente dañada.
Más clásica fue otra indemnización, de 5.6 millones de dólares, esta vez a favor de los Beatles, que el letrado sacó de los bolsillos de los promotores de Beatlemanía, que explotaban indebidamente las marcas de la banda de Liverpool.
Pero moverse en el ámbito de Hollywood implica meterse en polémicas, incluso en las más gruesas: en 1987, Fields compró una página entera de The International Herald Tribune en la que arremetía duramente contra el entonces canciller alemán, Helmut Kohl, por no legalizar a la Iglesia de la Cienciología, a la que pertenecían -y siguen perteneciendo- sus clientes Tom Cruise y John Travolta.
Fields no se paró en barras y comparó la negativa de Kohl a la práctica de la quema de libros durante la época nazi.
Se hubiera podido esperar más finura argumental por parte de quien se licenció en Derecho por Harvard, universidad en la que impartía anualmente un ciclo formativo, al margen de sus clases regulares en Stanford.
Fields, que cultivaba su propia imagen luciendo unos trajes perfectamente cortados y circulando a bordo de un Bentley, también encontraba tiempo para escribir novelas. Su vida fue muy prolífica.
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