03 de diciembre de 2022

Michael Gerson (centro) junto a Condoleezza Rice y George W. Bush

Michael Gerson, junto a Condoleezza Rice y George W. BushAFP

Michael Gerson (1964-2022)

Con Bush y contra Trump

Fue autor de los principales discursos presidenciales tras el 11 de septiembre de 2001, si bien su papel fue controvertido en la elaboración de la expresión «Eje del Mal»

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Nació en Belmar (New Jersey) el 15 de mayo de 1964 y falleció en Washington el 17 de noviembre de 2022

Michael John Gerson

Diplomado por la Universidad de Georgetown, empezó su carrera junto a Charles Coulson, un condenado por el Caso Watergate que posteriormente protagonizó una espectacular conversión religiosa. Más adelante, Gerson fichó por The Heritage Foundation. De allí pasó al equipo de George W. Bush.

Honra a The Washington Post la objetividad que rezuma el obituario que ha publicado sobre Michael Gerson, uno de sus columnistas estrella. Destaca, obviamente, sus innegables cualidades intelectuales, pero no se para en barras en relación con sus defectos o errores. Por ejemplo sobre la Guerra de Irak: «también participó en la promoción de las falsas afirmaciones de la Casa Blanca de [George W.] Bush sobre Irak -incluidas las desacreditadas acusaciones de armas de destrucción masiva iraquíes- que se utilizarían para justificar la invasión de 2003», eludiendo la mayoría de las veces «las numerosas cuestiones éticas y jurídicas derivadas de las guerras de Irak y Afganistán, por no hablar de consecuencias como la práctica de la tortura del submarino a prisioneros, las deportaciones a Guantánamo y los miles de víctimas civiles».
Lo eludió, por ejemplo, en su Heroic Conservatism, una brillante exposición de lo que debería ser el conservadurismo contemporáneo en perspectiva norteamericana: fiel a sus principios fundacionales, heroico en sus aspiraciones, incluyendo propuestas basada en el «conservadurismo compasivo» para hacer frente al sida mundial, combatir la pobreza en América y promover los derechos humanos y la dignidad fuera de sus fronteras. Por medio de éste y otros ensayos, Gerson se convirtió en uno de los intelectuales conservadores más brillantes de su generación.
Había alcanzado el punto culminante de su influencia durante el lustro (2001-2006) que pasó en la Casa Blanca durante la Administración de George W. Bush, en calidad de jefe de Discursos de George W. Bush. A Gerson le incumbió componer unas palabras para la Historia a raíz de los sangrientos atentados perpetrados en Nueva York y Washington el 11 de septiembre de 2001. Y estuvo a la altura de las circunstancias, acuñando inolvidables discursos de Bush. «Nuestro dolor se ha convertido en ira, y la ira en resolución», dijo Bush al Congreso, «tanto si llevamos a nuestros enemigos ante la justicia, como si llevamos la justicia a nuestros enemigos, se hará justicia».
Más controvertido resultó su papel en la elaboración de la expresión «Eje del Mal», hoy tan manida en la escena internacional. Inicialmente se pensó en el «Eje del Odio», antes de que Gerson impulsara el cambio. Sin embargo, un miembro de su equipo, sí que reivindicó para sí mismo la paternidad del cambio y de su versión final. Por el contrario, sí que pertenecen en exclusiva a Gerson otras locuciones pronunciadas por Bush y que fueron decisivas para allanar su camino a la Casa Blanca, como «la suave intolerancia de las bajas expectativas» en materia educativa.
Gerson, que frecuentemente abandonaba su despacho en la Casa Blanca para escribir los discursos desde un Starbucks cercano, había llegado al equipo de Bush en 1999, procedente del think-tank conservador The Heritage Foundation. Ambos no se conocían de nada, pero pronto congeniaron, pese a la disparidad de caracteres: campechano el del presidente, reservado el de su asesor.
Pero esa timidez no fue óbice para que Gerson, desde su columna de The Washington Post, formulase duros reproches a los republicanos que cedieron a los cantos de sirena de Donald Trump. En su opinión, la trayectoria del polémico mandatario era incompatible con los valores genuinos de The Grand Old Party. Y con unas convicciones cristiano-evangélicas que Gerson consideraba como el fundamento de su trayectoria intelectual y vital.
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