27 de enero de 2023

Nick Bollettieri

Nick BollettieriAFP

Nick Bollettieri (1931-2022)  El mago del tenis

Entrenó a diez jugadores que alcanzaron el primer puesto; en la lista figuran, entre otros, Agassi, Sharapova, las hermanas Williams, Becker, Courier y Seles

Nick Bollettieri
Nació en Pelham (Nueva York) el 31 de julio de 1931 y falleció en Bradenton (Florida) el 4 de diciembre de 2022

Nicholas James Bollettieri

Fundó en Bradenton (Florida) en los setenta una academia de tenis que se convirtió en un vivero de campeones. La vendió en 1987 a The International Management Group, si bien, siendo octogenario, siguió formando a jugadores.

Disciplina implacable, trabajo apremiante, mal genio por si acaso: esos eran los principales rasgos del peculiar sistema de Nick Bollettieri para el tenis de alto nivel. Lo implantó en su academia de Bradenton (Florida) a unas futuras estrellas que llegaban cuando eran niños o, como mucho, adolescentes. Al centro se le atribuye la invención del modelo de academia deportiva moderna, en la que los alumnos asisten a clase parte del día, pasan las restantes centrados en el deporte, entrenándose para conseguir una beca universitaria o, si se dan las circunstancias, convertirse en profesionales.
Bollettieri, el cuarto entrenador en entrar en el Salón Internacional de la Fama del Tenis, comparaba su academia de tenis con una fábrica, en donde la eficacia proviene en buena medida del simple hecho de reunir a tantos buenos jugadores en el mismo lugar, poniendo a los buenos contra los buenos como requisito para lograr los mejores jugadores.
Los resultados del método han sido espectaculares: diez tenistas que pasaron por el aro de Bollettieri alcanzaron el primer puesto del ránking de la Atp. Una lista en la que figuran, entre otros, André Agassi, María Sharapova, las hermanas Venus y Serena Williams, Boris Becker, Jim Courier y Mónica Seles.
Un destino que no era, ni mucho menos, el que había planificado. El primer deporte que practicó, en su colegio, este hijo de inmigrantes italianos –más bien acomodados– fue el fútbol americano. Su descubrimiento del tenis se produjo en la universidad –estudio Filosofía y Derecho, sin acabar ninguna de las dos carreras– no tanto por sus dotes para aquel deporte como por la necesidad que tenía el equipo de la Facultad de Filosofía para completar su plantilla.
Ya en Derecho, y algo justo de dinero, se decantó por la docencia del deporte de la raqueta en un club público de Miami, donde las redes de las pistas eran de malla de hierro, para tener un sustento. Sabía tan poco de tenis que se reunía con otros profesionales locales del tenis antes de cada clase para que le aconsejaran cómo enseñarlo.
Pero le faltó tiempo para aprender esta nueva actividad y sus clases empezaron a estar cotizadas, tanto, que la familia Rockefeller le nombró entrenador personal. De vuelta a Florida, fundó su propia academia, correspondiendo a Brian Gottfried el honor de ser el primer campeón de nivel mundial que salió de la «factoría Bollettieri». Inauguró una lista tan legendaria como interminable.
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