09 de febrero de 2023

hussein al husseini

AFP

Hussein el-Husseini (1937-2023)

Artífice de la frágil paz del Líbano

Negoció incansablemente con todas las facciones, si bien tuvo que aceptar la preeminencia de Hizbulá y la continuación de la ocupación siria

hussein icono
Nació el 15 de abril de 1937 en Zahlé (Líbano) y falleció el 11 de enero de 2023 en Beirut (Líbano)

Sayyid Hussein el-Husseini

Estudió Administración de Empresas en la Universidad de El Cairo antes de entrar en política, primero como alcalde de su ciudad natal y luego ganando un escaño en el parlamento en 1972. Pronto se unió a un clérigo chií, Musa al-Sadr, para crear lo que se convertiría en el Movimiento Amal, en un intento de impulsar la voz política de los chiíes en Líbano. Fue presidente del Parlamento entre 1984 y 1992.

El juego de carambola diplomático que precedió a la Guerra del Golfo trajo, a modo de principal consecuencia, la consecución de una frágil paz en el Líbano tras catorce años de guerra civil. Plasmado en los Acuerdos de Taif, concluidos en octubre de 1990, el cese de hostilidades contemplaba en su punto más polémico la permanencia del Ejército sirio en el país del cedro: era el precio a pagar por el apoyo de Hafez el-Assad a la coalición encabezada por Estados Unidos para la liberación de Kuwait.
Pero Taif también sentó las bases para el futuro reparto de poder en el Líbano: distribución equitativa de los escaños parlamentarios, y de las carteras ministeriales, así como de altos cargos de la administración pública, entre los principales grupos cristianos y musulmanes; sin olvidar las cuotas correspondientes a la minoría drusa. Taif se sumaba a la división tripartita establecida desde hacía tiempo, que reservaba la presidencia del Líbano a un cristiano maronita, la jefatura del Gobierno a un musulmán suní y el presidente del parlamento a un musulmán chií. Hizbulá fue la única milicia que se libró del desarme: otro de los peajes exigidos por Siria.
Un consenso frágil –si bien era el único posible en aquel momento– cuyo artífice fue Hussein Husseini, a la sazón presidente del Parlamento libanés desde 1984. Fue él quien, bajo cierta presión norteamericana, pero con criterio propio y armado de una loable paciencia, supo ensamblar todas las piezas de uno de los tableros más complejos de Oriente Medio, moviéndose entre políticos de fuerte personalidad como el general cristiano Michel Aoun –presidente del país hasta fechas recientes–, el líder druso Walid Yumblatt o el chií Nabih Berri, su propio jefe de filas en el Movimiento Amal. Por todo ello ha pasado a la posteridad, dentro y fuera del Líbano, como «Abu Taif», el padre de Taif.
La paz, además de ser una necesidad imperiosa en aquel momento, respondía asimismo a una convicción personal de Husseini muy arraigada en el tiempo; por lo menos desde 1980, cuando hubo de dejar la presidencia de Amal a Berri, tras haber intentado, en vano, mantener al movimiento –del que fue en 1970 uno de los fundadores– al margen de la guerra civil. Mas esa derrota no fue óbice para ser elegido presidente del Parlamento, atalaya desde la cual, más allá de sus numerosos intentos para detener el conflicto, desplegó una intensa actividad en el extranjero, siendo recibido, sin ir más lejos, por Juan Pablo II en el Vaticano.
Husseini se vio obligado a ceder el cargo a Berri en 1992 –que lo sigue desempeñando a sus 85 años–, si bien siguió ocupando su escaño hasta 2008. Ese año protagonizó una estruendosa dimisión, motivada por su hartazgo ante la evolución de los acontecimientos en el Líbano posterior a Taif. Un país caracterizado por un paulatino descalabro del Estado y un repunte de las tensiones que él contribuyó decisivamente a superar.
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