01 de octubre de 2022

HorizonteRamón Pérez-Maura

Lo peor de Ciudadanos

En este momento las alternativas son dos: o se gastan el dinero en desmontar el dique existente y las dos playas se quedan sin arena, o se gastan el dinero en hacer el dique nuevo y ambas playas tendrán arena. Ciudadanos opta por que las dos playas se queden sin arena

Todos sabemos que Ciudadanos es un partido en descomposición. Y que en cierta medida fue un partido de aluvión donde recayeron gentes de todo origen. En el Ayuntamiento de Santander sufren uno de los peores ejemplos de ese tipo de políticos encarnado en el portavoz de Ciudadanos y concejal de Urbanismo, Francisco Javier Ceruti. La de Santander es una corporación de 27 concejales en la que C’s logró dos y el PP 11. Como en otros lugares, gobiernan con el apoyo externo de Vox que tiene un concejal.
Este dirigente local de C’s, fruto de la cuota del aluvión, llegó a su partido por la vía de ser un activista conservacionista y medioambientalista partidario del inmovilismo. Se le llegó a ver manifestarse contra la construcción del Centro Botín, que por más que a él le disguste es el impulso cultural más importante que ha recibido Cantabria en el último siglo con coste cero para el contribuyente. Con políticos así, hoy sería imposible construir el Palacio de La Magdalena para no alterar esa península.
En las elecciones municipales de 2019 Ceruti hizo campaña contra un elemento apenas discutido de la bahía de Santander: los diques que desde la Universidad de Cantabria se había determinado que eran la única forma válida para impedir que cada año las dos playas que la ciudad tiene dentro de la bahía, La Magdalena y Peligros, se quedaran sin arena. Siendo alcalde Íñigo de la Serna se hizo el estudio y se publicitó ampliamente el proyecto. No hubo la más mínima objeción. Hasta que empezó la construcción del primer dique que puede verse ya acabado en la foto que acompaña esta columna. La izquierda estalló diciendo que se estaba destruyendo el paisaje de Santander de esta forma. Empezaron manifestaciones semanales contra la construcción del dique. Concentraciones que nunca superaron las 200 personas. Y que, como por casualidad, dejaron de producirse cuando el PSOE de Sánchez llegó al Gobierno.
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En 2019 los dos concejales de C’s se convirtieron en imprescindibles para que el PP pudiera seguir gobernando. Ceruti es un personaje que no ha hecho nada durante toda la legislatura salvo bloquear iniciativas del equipo de gobierno al que pertenece. Para pactar con el PP exigió el cumplimiento de un punto de su programa de gobierno que es el de desmontar el único de los dos diques que ya está terminado. El pleno aceptó la iniciativa de C’s con la condición de que se garantizase cada año el relleno de la arena perdida. Algo que el Ministerio de Fomento ya ha dicho que no puede seguir haciendo por su coste. Resultado: el Ministerio de Transición Ecológica ha adjudicado la licitación para redactar el proyecto de desmantelamiento del dique existente. Hay un pequeño problema técnico: la justificación legal de hacerlo. Todas las demandas judiciales contra el proyecto han sido rechazadas en los tribunales. Hasta las demandas por daños medioambientales. La realidad es exactamente la contraria. El desmantelamiento del nuevo dique, que está conteniendo la arena (como se ve claramente en la imagen) y ha generado una flora y fauna nuevas, supondría un grave daño al medioambiente existente hoy. Así que los gastos en que ya se ha incurrido para frenar un proyecto absolutamente legal y con todos los parabienes pueden acabar siendo un ejemplo de libro de malversación de dinero público.
A estas alturas, lo más relevante del proyecto de los diques es que sólo se ha terminado el de la playa de La Magdalena y falta empezar el de la playa de Los Peligros. En este momento las alternativas son dos: o se gastan el dinero en desmontar el dique existente y las dos playas se quedan sin arena, o se gastan el dinero en hacer el dique nuevo y ambas playas tendrán arena. Ciudadanos opta por que las dos playas se queden sin arena.
Entre tanto, el causante de este problema, del que tan orgulloso está, ha tenido esta semana la idea de anunciar su apoyo a una moción de censura al Gobierno del Ayuntamiento de Santander en el que él tiene nada menos que la Concejalía de Urbanismo y Contratación. A falta de que alguien en Madrid tenga algún control sobre el partido, Ceruti busca hacer alcalde a quien sea con tal de tener sus últimos cinco minutos de telediario. Con un poco de suerte esto de la moción de censura no le deja tiempo para dar la murga con los diques.
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