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21 de julio de 2024

HorizonteRamón Pérez-Maura

Lo de RTVE tiene muy mal arreglo

Lo que hay que convenir es que la polarización que vive España tiene muy mal arreglo mientras tengamos una televisión pública tan sectaria como para ocultar a la ciudadanía una manifestación multitudinaria, de decenas de miles de personas, según todas las fuentes

Actualizada 01:30

Lo que hemos vivido el pasado fin de semana apunta conclusiones muy preocupantes. Yo no me atrevo a decir cómo de relevante fue la manifestación del Partido Popular en la Puerta de Alcalá. Ya he visto que, una vez más, PSOE y Vox hicieron una pinza descalificándola por el procedimiento de ningunearla. Por lo que concierne al PSOE, me parece relevante que el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática se apresurara a declarar el domingo a primera hora de la tarde que la manifestación del PP había sido «un pinchazo». Le escuché en una emisora de radio y me apresuré a poner a las 18,00 el canal 24H de RTVE a ver qué imágenes daban para demostrar ese «pinchazo». Mi gozo en un pozo. En 30 minutos de boletín horario no dedicaron ni un segundo a informar de la manifestación que había colapsado el centro de Madrid esa misma mañana. El ninguneo debió de ser porque «no fue nadie» pese a lo que contaban e ilustraban el resto de los medios de comunicación.

Eso sí, en el boletín se informó de que, en Palas de Rei, Lugo, había habido una manifestación de 20.000 personas (no se aclaró que la cifra la daban los organizadores) contra la instalación de la industria que Altri y Greenalia proyectan levantar en el municipio. No entro en el fondo de la manifestación. Lo que sé es que una manifestación que según las autoridades citadas en La Voz de Galicia reunió a 10.000 personas, era infinitamente más relevante que la que, según los organizadores, congregó a 80.000 personas y, según la Delegación del Gobierno en Madrid, a 20.000. Y parece difícil discutir que el problema de la fábrica es absolutamente local, mientras que la ley de Amnistía contra la que se convocó la manifestación es un problema que afecta a toda España.

Así se informa a la opinión pública española desde medios que pagamos con los impuestos de todos los españoles. Supongo que en RTVE aducirán una milonga como que estamos en campaña electoral y que los tiempos de aparición de los partidos en campaña están regulados por la Junta Electoral Central y cuentos parecidos. Falso. La manifestación del pasado domingo era contra la amnistía que está provisto aprobar el próximo jueves en el Congreso de los Diputados. Y que sean cuales fueren los condicionamientos que tenga, Sánchez la sacará adelante para demostrar que es capaz de aprobar algo, aunque no sea más que la rendición de España frente a quienes quieren destruirla.

Creo que es muy relevante recordar que en la manifestación a las puertas de Ferraz, mientras Sánchez se tomaba cinco días de vacaciones, la Delegación del Gobierno en Madrid cifró en 12.000 los asistentes frente a los 10.000 que estimó el propio PSOE. Por primera vez en la Historia, la delegación del Gobierno daba una cifra de asistentes superior a la que reivindicaban los propios convocantes. Pues, para lo que pueda valer la cifra de asistentes de la delegación del Gobierno el pasado domingo, lo que el ministro Ángel Víctor Torres llamó «un pinchazo» fue duplicar lo que el PSOE consideró una manifestación masiva en apoyo de Sánchez. Hay pinchazos y pinchazos.

Pero lo que hay que convenir es que la polarización que vive España tiene muy mal arreglo mientras tengamos una televisión pública tan sectaria como para ocultar a la ciudadanía una manifestación multitudinaria, de decenas de miles de personas según todas las fuentes. Así se construye una polarización que pone en peligro la convivencia. ¿Quién busca esa polarización? Desde luego no quien lucha por la centralidad

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