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Vidas ejemplaresLuis Ventoso

El Pravda decreta que el cristianismo está obsoleto

Curioso, toda vez que es la religión con más seguidores del planeta y con un crecimiento sostenido y mayor que el de la población mundial

Act. 28 dic. 2025 - 16:46

Una vez tuve la ocasión de entrevistar en su estudio de Londres al extraordinario músico Mark Knopfler, el virtuoso de los Dire Straits. Resultó un hombre calmo y amable. Sabedor de que de joven había sido periodista, le pregunté qué periódico leía. Su contestación fue muy aguda: «Compro cada día el Telegraph [el diario conservador] y el Guardian [el periódico laborista], los leo y luego ya me hago yo mi propia composición de lugar». Me pareció la respuesta de un hombre inteligente, con curiosidad intelectual y cabeza abierta.

En esa línea, y también por obligación profesional, suelo ojear el periódico prosocialista español, propiedad del capitalismo más global, al que permitirán que me refiera cariñosamente como El Pravda, dado su firme apoyo al régimen de socialistas, comunistas y separatistas que nos desgobierna. Una de las banderas sostenidas de este diario es su anticatolicismo. Jamás ofrecen una noticia relacionada con la Iglesia que sea positiva. Se regodean en todos sus problemas y los amplifican todo lo que pueden con duras campañas. Aunque los obispos, con cierto síndrome de Estocolmo, acaban de premiar a uno de sus articulistas estrella.

Para celebrar la Navidad –perdón, «las fiestas»–, El Pravda nos deleita con una pieza que habrá hecho las delicias de nuestro ateo Líder Supremo, que disfruta de sus bien merecidas vacaciones de dos semanas, justo premio a que en realidad no hace nada, pues no puede gobernar. El artículo se titula así: «La idea del cristianismo como única verdad quedó obsoleta: bienvenidos a la posreligión».

En la pieza se nos explica que emerge «una nueva espiritualidad fuera del dogma, más terrenal y libre». Se cita, por supuesto, a Rosalía, invocada como si fuese una sesuda doctora en Teología, y su famoso disco Lux (que en mi supina ignorancia e incorrección política, ya incurable, me parece una plomada importante). El ensayo cita una colección de quincalla tipo new age que, según ellos, se está merendando al cristianismo: «Meditación zen, terapias holísticas, transhumanismo digital, sufismo, neopaganismo». Abur a la Iglesia. Ahora «cada uno se monta su propia semántica de lo que cree».

El reportaje se ilustra con una mujer oriental de pelo teñido de rubio, uñas rojas, jersey rosa de cachemira, vaqueros y pies descalzos, que medita con las piernas cruzadas a orillas de un río francés. Como soy viejo, y por mi galaica desconfianza instintiva, todo esto me suena más antiguo que el Maharishi Mahes Yogi, el santón de la «meditación trascendental» con el que los Beatles fueron a la India a encontrarse a sí mismos. El rapto místico acabó con Lennon dando la espantada y acusando al gurú de intentar meter mano a las discípulas occidentales, entre las que figuraba la actriz Mia Farrow.

La obsolescencia del cristianismo que ha decretado el diario sanchista resulta muy curiosa, toda vez que se trata la religión más seguida del orbe (con 2.640 millones de adeptos, un tercio de la humanidad) y dado que sus fieles aumentan cada año un 1 %, por encima del ritmo al que crece la población mundial (y eso siendo también, y por desgracia, la fe más perseguida). Además, el Papa es el líder espiritual más importante, observado y respetado del planeta, como siempre y sea quien sea el ocupante de la cátedra de Pedro. De propina, se acumulan las informaciones que recogen que los jóvenes están volviendo su mirada al cristianismo, y más en concreto al catolicismo, porque se sienten vacíos, porque la jungla digital los está vapuleando y porque buscan verdades solventes y un código moral profundo y estable.

Pero el cristianismo no puede estar obsoleto por una razón más sencilla, y al tiempo más profunda e importante: porque recoge el mensaje de Jesucristo, y la palabra de Dios jamás caduca. Pero me temo que esto ya es demasiado elevado para los cráneos privilegiados del Pravda. Así que nosotros a lo nuestro, a seguir celebrando que ha nacido Jesús, Dios hecho hombre, y ellos pueden seguir disfrutando de las «terapias holísticas» y el «transhumanismo digital», que seguro que sientan de maravilla (hasta que llegas a la cancela de Pedro, claro).

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