Sánchez está enfadado porque no ha comido
¿Cómo puede Yolanda Díaz decirle que no a algo? Con todo lo que ha hecho él por ella, que no se ha visto en otra igual y se ha colado hasta en los Oscar...
Nuestro presidente está enfadado, ¿qué tendrá nuestro presidente? Será que los malvados ciudadanos ya no votan lo que deben, no aprenden que la unión de la derecha y la ultraderecha es lo peor que le puede pasar a este país y que solo una conjunción planetaria como la que fue en su día la de Zapatero y Obama puede salvar este mundo. Porque Sánchez no piensa solo en España, sino que trata de que se le recuerde como el hombre que cambió la historia. Y para eso tiene que mantenerse en Moncloa y hacer fuerza para que la Administración Trump no tenga continuidad.
El presidente está enfadado porque el destino se le ha puesto en su contra. Trump le ha tomado ventaja. Ha librado a Venezuela de Maduro, ha logrado un alto el fuego en Gaza, quiere acabar con la República Islámica en Irán y tiene entre ceja y ceja fulminar el castrismo en Cuba. Y mientras tanto, Sánchez ha peleado por los intereses de su familia.
Pobre presidente el nuestro, al que todo se le ha puesto en contra. ¿Cómo va a sacar adelante unos Presupuestos con una guerra en Irán? Es imposible cuadrar las cuentas con la gasolina por encima de los dos euros y la electricidad en constante aumento. Por eso, como hombre previsor, lleva toda la legislatura sin ellos, porque él sabía que en cualquier momento podía prender la chispa en Oriente Medio.
Como para no enfadarse si su socio de la coalición se le ha puesto en contra. ¿Cómo puede Yolanda Díaz decirle que no a algo? «Sí, bwana» deberían ser sus únicas palabras en el Consejo de Ministros y, sin embargo, se revuelve para obligarle a hacer dos decretos de emergencia por la guerra. Uno para mandarlo al Congreso y otro, para tirarlo a la basura. Con todo lo que ha hecho él por ella, que no se ha visto en otra igual y se ha colado hasta en los Oscar...
Normal que se enfade, si todos los astros se han alineado para torpedear su presidencia. Le ha tocado vivir una pandemia, una guerra en Europa, otra en Gaza y otra en Irán, una dana histórica, la mayor nevada que hemos vivido, la erupción de un volcán, un apagón en todo el país, un escándalo de corrupción dentro de su propio partido, un caso de enchufismo en su familia... y hasta se ha quedado sin comer por una rueda de prensa.
El presidente se enfada y no respira. Es lo único que puede hacer con todo lo que pasa en su contra. No le queda otra. Las soluciones, que las busque otro.