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DivisaderoAntonio Pérez Henares

La 'inocente' Begoña

En efecto, es así. Porque la clave de todo el proceso radica exactamente en eso. Que lo que hizo, y el juez instructor Juan Carlos Peinado ha considerado como posible hechos delictivos, solo lo pudo hacer, y lo hizo, por ser precisamente la mujer de Pedro Sánchez

Las baterías mediáticas del sanchismo llevan años teniendo como principal blanco de sus disparos a jueces y periodistas y muy en particular por el 'Caso Begoña' Gómez. De hecho, ahora sabemos que la cloaca se conjuntó y se precipitó cuando su marido nos ofreció aquel sainete de su espantón y se reunieron en Ferraz, con Cerdán y Antonio Hidalgo como máximos representantes, con la superfontanera, a tenor de sus contactos y enganches, hay que considerarla como tal, Leire Díaz, a quien se le otorgó el mando operativo. Para hacérselo mirar, pero así fue.

¡Salvar a Begoña! era la gran consigna y sigue siéndolo hoy, como demostró en el Congreso el sin par Patxi López, no lo hay, desde luego, igual, por muy arrastrado que se quiera mirar. «¡Yo con Begoña, yo con Begoña!» y al que no lo grite, perdigón.

La ofensiva por tierra, mar y aire al respecto siempre se ha centrado en una y única imagen que se tiene que imponer como sea, al precio que sea y da igual cómo se consiga. La «pobre» es una desvalida y acosada mujer a la que se está acusando tan solo por ser la mujer del presidente. El mantra que los papagayos mediáticos al servicio del Gran Guacamayo, es siempre el mismo. «Si no fuera la esposa de Sánchez, no estaría imputada».

Y llevan razón en el fondo. En efecto, es así. Porque la clave de todo el proceso radica exactamente en eso. Que lo que hizo, y el juez instructor Juan Carlos Peinado ha considerado como posibles hechos delictivos, solo lo pudo hacer, y lo hizo, por ser precisamente la mujer de Pedro Sánchez y usando y abusando de tal condición.

¿O acaso de no haberlo sido hubiera podido convocar a una reunión en Moncloa, a alguna de las cuales asistió su señor marido, al empresario Barrabés? ¿Y en calidad de qué envió cartas de recomendación para él a las más importantes empresas y estas las atendieron? ¿Por ser la mujer de quien es o por ser la hija de un tal Sabiniano, cuyos emprendimientos empresariales fueron las «saunas» y los puticlubs?

Con la Universidad Complutense, más de lo mismo y hasta peor. ¿Por qué otra razón se le otorgó graciosamente nada menos que una cátedra? ¿Por ganar una oposición? Ni siquiera es licenciada por esa universidad. Ni por ninguna otra, su título en Marketing lo obtuvo en la extinta Escuela Superior de Marketing y Negocio de Madrid, y licenciatura no es. Su escasa vida laboral no tiene apenas relevancia alguna y de su actividad más lucrativa mejor no presumir, pues su desempeño en el «negocio familiar» era el de llevar las cuentas y actuar como pagadora. Ella misma lo confesó en una reunión con una de aquellas primeras cuadrillas de amigos tras haber logrado Pedro el poder, en un local asotanado de la progresía madrileña donde además se nombraban ministros. Uno de ellos, el bueno de Maxim Huertas, a quien se obligó a dimitir por una multa de Hacienda que había pagado ya. Vamos igualito que el apoyo y prietas las filas de hoy a los 120 imputados, y subiendo, entre ellos la propia Begoña, ya caminito del juicio oral.

Mas allá de algún desafortunado exabrupto de su señoría a la muy «inocente Begoña», siempre ha de mantenérsele la presunción de tal, faltaría más, pero dicho lo cual, los indicios que apuntan a su culpabilidad tienen bastante contundencia.

Lo del desarrollo del software, con un coste elevado a través de fondos públicos y privados y su apropiación del mismo, lo puso a su nombre, es una prueba de carga cristalina y aún más cuando la propia Universidad se ha personado como perjudicada.

Muy visible es igualmente la Justicia dirá si punible también lo de la utilización de la funcionaria de Moncloa para sus actividades privadas que nada tienen que ver con su desempeño institucional.

Los enjuagues con Barrabés son el motivo de otra de las imputaciones y parecen tener suficiente base legal para enjuiciarla. Una impresión aún más consolidada al haber aparecido en escena la Fiscalía Europea señalando otro de los millonarios contratos logrados por él y para lo que se ha abierto una nueva pieza separada.

En suma, que motivos para que Begoña Gómez se encuentre en la situación procesal en la que hoy está, los hay de sobra. Por mucho que las bandadas de vocingleros papagayos monclovitas los quieran ocultar con su griterío.

Ahora es la Audiencia Provincial de Madrid quien habrá de decidir si son suficientes para proceder al juicio oral. Y allí es donde se decidirá si es culpable o inocente.

Su marido y todos sus coros, Fiscalía incluida y dependiente de él, claman y hasta barritan que es inocente total. ¿Qué otra cosa van a decir? Mejor esperamos a ver lo que dicen ahora los togados y luego, si llega, el jurado.

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