¿Miedo a Sánchez? Desde luego
Han manipulado la ley de nietos, pero te llaman xenófobo o cobarde por denunciarlo
España es ese país donde las víctimas de ETA y de la cancelación nacionalista expulsadas del País Vasco no pueden votar en las elecciones vascas que deciden el futuro de la tierra que les discriminó. Pero España es ese país donde podrán votar cientos de miles de descendientes de españoles que jamás han pisado ni pisarán este país. Y si exiges lo primero, eres un ultra, y si cuestionas lo segundo, eres un xenófobo. Así está el tema en este asunto de la ley de nietos.
Y en medio de todo, una campaña de desinformación comprada por una llamativa cantidad de gente. Que consiste, en primer lugar, en ocultar el elemento central de este debate, que es la vulneración de lo aprobado por el Parlamento, de la mano de Sofía Puente, hermana de Óscar Puente, cuando era directora de Seguridad Jurídica y Fe Pública. Como bien ha explicado en estas páginas Isabel Durán, lo que hizo Puente fue extender el derecho a la nacionalidad de los descendientes de exiliados, que era lo que decía la ley, a cualquier descendiente de españoles. De ahí las cifras brutales de solicitantes, dos millones y medio de personas, que en su mayor parte nada tienen que ver con los exiliados. Es decir, con lo que dice la ley aprobada.
He aquí que la directora de Seguridad Jurídica se rio de la Seguridad Jurídica y alteró la ley con una instrucción que se sacó de la manga, de la manga de Pedro Sánchez. Pero el problema lo tiene la derecha por ponerse así por millones de nuevos votantes fabricados con un fraude legal y sobre los que el Gobierno se niega, además, a informar a la oposición. Esta ha sido, por ejemplo, la tesis de la columnista de El País, Estefanía Molina, quien obvia el fraude legal y la opacidad del proceso, pero arremete contra Alberto Núñez Feijóo por denunciarlo. Y añade, además, el segundo elemento central de esta campaña de desinformación, que es la de rematar la ocultación del fraude legal con una exaltación de la supuesta fuerza electoral socialista. Es que el PP tiene miedo de que le gane Pedro Sánchez, escribe Molina, o que son ustedes unos cobardes blandengues a los que les tiemblan las piernas frente al gran Sánchez.
En otras palabras, que debemos tragar con el fraude de la ley de nietos y con la opacidad del proceso, y, además, confiar en la pulcritud democrática de Sánchez. Mira que tenerle miedo. Tiene a su familia y a todos sus hombres de confianza imputados o encarcelados por casos de corrupción vinculados a decisiones del Gobierno. Plagió su tesis doctoral, su referente moral es Zapatero, el de las joyas millonarias, pactó con golpistas y con Bildu para ser presidente del Gobierno, y es sospechoso de haber creado una cloaca en los aparatos del Estado para evitar la acción de la Justicia y perseguir a la oposición.
¿Miedo a ese hombre y a lo que puede hacer? Desde luego. No tenerlo es de imbéciles. O de irresponsables. O de cínicos a los que les va muy bien con sus manejos, y que llaman xenófobo, ultra o cobarde a quienes cuestionen a este líder de la honradez democrática que es Pedro Sánchez.