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19 de julio de 2024

en primera líneaJosep Miró i Ardèvol

Lo que nos revela la convocatoria de elecciones en Cataluña

Si el socialismo gobierna en Cataluña, será necesariamente con el apoyo de ERC y la exclusión de Junts del Gobierno para cuatro años más: ¡insoportable! La consecuencia será hacer inviable el gobierno de Sánchez por parte del partido de Puigdemont

Actualizada 01:30

El señalamiento insospechado de elecciones anticipadas en Cataluña para el 12 de mayo ha tenido un efecto inmediato y grave en la situación española. El presidente Sánchez, en un gesto insólito, ha decidido no presentar los presupuestos 2024 y continuar gobernando, a pesar de que la Constitución establece la obligación de hacerlo; de acuerdo con la ley no existe la opción táctica que ha aplicado Sánchez para evitar el rechazo público de sus presupuestos.

Este solo y primer enunciado señala ya dos primeras claves:

La primera, el peso electoral de los partidos catalanes, si no están bien articulados con mayorías estatales, es suficiente como para producir un suceso inesperado, un cisne negro en la política española y esto siempre significa inestabilidad.

La segunda clave es que Sánchez actúa con total impunidad al margen de la ley. Ya lo hizo con los estados de alarma cuando la covid y lo ha reiterado en múltiples ocasiones. Ahora lo repite en una cuestión básica para todo sistema democrático: los presupuestos. El contraste es obvio. Aragonés convoca elecciones porque se ve impotente para presentar los presupuestos y aprobarlos. Sánchez decide que no lo hace sin dar cuentas al Congreso del porqué. Pretenden gobernar al margen de la voluntad parlamentaria y de la Constitución que le obliga a presentar las cuentas del Estado para el 2024.

La reiteración de Sánchez en obviar sus obligaciones constitucionales revela una tercera cuestión. El sistema español no está preparado para reequilibrar el neocesarismo del presidente del Gobierno, que en España acumula más poder del que es habitual en un primer ministro. Es así, por diseño institucional y por efectos colaterales de una serie de leyes, empezando por el sistema electoral basado en listas cerradas y bloqueadas, que confiere todo el poder a la cúspide. Los límites constitucionales a la Monarquía han hecho que el Jefe del Estado no pueda compensar, en aspectos tasados, el desvío de poder en el vértice del Ejecutivo, como sí acaece en Portugal o Italia, para señalar dos casos cercanos. Tampoco la justicia tiene capacidad –por lo visto– para actuar y la Fiscalía es un simple apéndice del Ejecutivo: la articulación del nombramiento gubernamental del fiscal general del Estado y la norma disciplinaria de la institución generan su supeditación al Gobierno.

Ilustración pedro sanchez cataluña

Paula Andrade

La anticipación electoral catalana nos muestra una cuarta clave. Yolanda Díaz, vicepresidenta del Gobierno, y Sumar, o bien son una ficción política o bien le han hecho la cama a Sánchez. Quienes han hecho inviable la aprobación del Presupuesto de la Generalitat ha sido el partido de Ada Colau, la fracción más importante de Sumar. Aragonés habló con Díaz para conseguir el voto favorable de los Comunes –el independentismo acudía al sucursalismo político para conseguirlo– y el resultado está a la vista. De ahí la disyuntiva: si la vicepresidenta no pudo imponer su opinión sobre la gente de Colau, su irrelevancia es perfecta; todavía más después de la estruendosa derrota gallega. Y si podía y no lo hizo, ha causado un grave daño al Gobierno que vicepreside.

La quinta clave es que Sánchez se la vuelve a jugar en Cataluña. Su candidato Illa, el ministro de la covid, debe ganar las elecciones y además conseguir ser presidente de la Generalitat. Si falla en el empeño, la decadencia electoral de Sánchez será absoluta y en estas condiciones afrontará la prueba de las elecciones europeas. Por mucho que practique con el poder la estrategia de la lapa, le será difícil continuar gobernando y estará incitando a que sea la calle quien convoque elecciones.

Si el socialismo gobierna en Cataluña, será necesariamente con el apoyo de ERC y la exclusión de Junts del Gobierno para cuatro años más: ¡insoportable! La consecuencia será hacer inviable el gobierno de Sánchez por parte del partido de Puigdemont, directamente o forzando la vía unilateral o el pacto fiscal; argumentos básicos de su repertorio, que sirven para cuestionar, a su vez, el papel de ERC. Esta es una sexta clave.

Este esbozo determina la séptima clave. Es en Cataluña donde se juega el presente y futuro del gobierno Sánchez

Pero surge el octavo quid. El Partido Popular es irrelevante en Cataluña. Crecerá, pero en el mejor de los casos quedaría como cuarta fuerza, peleando para no ser la quinta con los Comunes de Colau. No es el currículum de un partido para gobernar España. Es digno de estudio por qué la vía galleguista al éxito del PP nunca la haya aplicado en Cataluña.

  • Josep Miró i Ardèvol es presidente de e-Cristians
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