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16 de junio de 2024

Jaime Mayor Oreja

Un contratiempo del frente popular

Cuando me refiero al frente popular, estoy recordando la asociación del socialismo español con ETA-Bildu y con Esquerra Republicana de Cataluña. Estos son los componentes esenciales del frente, aunque también forman parte del mismo el PNV y Junts, pero desubicados por estar en la periferia

Actualizada 01:30

El resultado, el desarrollo y las reacciones de las elecciones en Cataluña están presididas por el desorden. No cualquier desorden, un extremo desorden. Incluso, muchas interpretaciones son contradictorias entre sí.

Es la lógica consecuencia de lo que desde hace años preside los comportamientos políticos en la sociedad catalana.

No olvidemos que ETA, que había sido la vanguardia del movimiento nacionalista en España, fue sustituida por los sucesivos gobiernos nacionalistas en Cataluña. ETA pasó a la retaguardia del movimiento y los gobiernos de Cataluña pasaron a la vanguardia, como si se tratase de vasos comunicantes.

Nadie en el día de hoy puede asegurar el nombre del futuro presidente de la Generalitat de Cataluña, ni siquiera la composición de su gobierno, como, por el contrario, se puede pronosticar en el ámbito vasco.

Además de la obviedad del desorden, lo único que se puede afirmar a fecha de hoy es que el frente popular que gobierna España, que alcanzó el poder en 2018 tras la moción de censura contra Mariano Rajoy, con el pretexto de la corrupción de la trama Gürtel en 2018, enfrenta su primer gran contratiempo y atraviesa su primera gran crisis.

Cuando me refiero al frente popular, estoy recordando la asociación del socialismo español con ETA-Bildu y con Esquerra Republicana de Cataluña. Estos son los componentes esenciales del frente, aunque también forman parte del mismo el PNV y Junts, pero desubicados por estar en la periferia, en sus aledaños.

Las recientes elecciones vascas significan un éxito para el núcleo del frente popular. El resultado del proyecto ETA-Bildu avanzó espectacularmente y el otro elemento marcadamente secundario, el Partido Socialista de Euskadi, ganó dos escaños. El proyecto político de ETA ha ganado en el País Vasco, aunque no gobierne inmediatamente, porque por el momento lo harán PNV y PSE. En definitiva, un éxito para el conjunto del frente y dos éxitos, uno mayor y otro menor, para los elementos del mismo.

En Cataluña ha sucedido lo contrario. El Partido Socialista de Cataluña ha obtenido el éxito de convertirse en la primera fuerza política con claridad, pero, sin embargo, el otro elemento clave del frente, ERC, fracasa espectacularmente, de modo y manera que el presidente de la Generalitat dimite no solo de la Presidencia, sino que abandona el Parlamento y la primera línea política. Primer y gravísimo revés del frente popular que, a fecha de hoy, no sabemos todavía cómo van a afrontar.

Dentro de las filas de Esquerra y de Bildu, esto es, los socios en las próximas elecciones europeas, una mayoría pensaba que el frente popular les iba asegurar el poder, no solo a los socialistas en España, sino a ellos mismos en el País Vasco y en Cataluña. En estas elecciones ha sucedido justo lo contrario, el resultado de ERC les aleja de detentar el poder en Cataluña. Ni siquiera me atrevo imaginar lo que pensarían si, en un extraño cambalache del presidente Sánchez, nunca descartable, el líder de Junts fuera nombrado presidente de la Generalitat.

En estas circunstancias, su indignación no tendría límites, porque el proceso que se inicia hace 20 años con Rodríguez Zapatero a la cabeza, habría servido para consolidar al PNV y a los herederos de Convergencia y Unió en los gobiernos vasco y catalán.

En estos momentos, se agigantan las dudas en estas opciones políticas de que una alianza con el Partido Socialista les acerque a ellos al poder. El frente popular fortalecería a los adversarios que más detestan, PNV y Junts, a quienes pretendían y pretenden reemplazar y sustituir.

Cuando estos días leo que el proceso está derrotado, me acuerdo de los que afirmaban que los españoles habíamos derrotado a ETA. Hoy ETA es el proyecto político que ha ganado en el País Vasco. Cuando escucho que alguien dice que el independentismo ha sido derrotado, pienso en el resultado que ha obtenido la expresión más radical del independentismo, esto es, ETA y Puigdemont. Por no hablar de la consideración del PSC como partido defensor del régimen constitucional de 1978 ya que no debemos olvidar que fue Pasqual Maragall quien impulsó un estatuto catalán inconstitucional y José Montilla quien se opuso a la sentencia del TC contra ese estatuto. Ambos, presidentes socialistas de la Generalitat.

Lo único que hemos vivido, y no es poco, es un revés del frente, una crisis profunda, pero del que desconocemos sus consecuencias, su desenlace. Lo desconocemos quienes no estamos en el frente, pero también quienes están dentro, empezando por el presidente del Gobierno.

La amenaza del «punto y aparte» adquiere mayor sentido, porque tratará de que esta respuesta sirva para calmar el desasosiego de sus compañeros de viaje. Pero no será suficiente por radical que sea. Porque quienes forman parte del núcleo del frente popular, miden su eficacia en términos de poder, no solo para el conjunto, sino especialmente para cada uno de los elementos que lo componen.

Si esta alianza con los socialistas les aleja del poder en sus respectivas comunidades, serán implacables y romperán todo lo que tengan que romper.

Por todo ello, como me considero incapaz de pronosticar cómo van a poder resolver este grave contratiempo, lo único que me atrevo a añadir al diagnóstico de ayer es que se abre la posibilidad de anticipar unas elecciones generales, porque el resultado de las elecciones europeas no va a resolver la crisis. Constituye una posibilidad, no una seguridad.

Las elecciones europeas no van a cerrar esta crisis, lo único que van a medir en el ámbito nacional es la diferencia del partido socialista con las opciones que pueden configurar una alternativa a su derecha. Si ello es así, el presidente del Gobierno tendrá la tentación de anticipar unas elecciones generales para clarificar y resolver esta crisis en el frente popular.

  • Jaime Mayor Oreja es presidente de NEOS
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