María Fernández, redactora de sociedad de El Debate.
Provida
La eutanasia a un niño en Países Bajos estremece a los médicos: «Es la pendiente resbaladiza que advertíamos»
Los especialistas defienden que los cuidados paliativos deben ser siempre la primera opción para atender a un paciente terminal
En menos de tres meses se han producido dos tragedias que han marcado la polémica en torno a la eutanasia. La primera se dio en marzo de este año en España. Noelia Castillo, una joven de 25 años sin enfermedad incapacitante, decidió acabar con su vida. El siguiente polémico suceso se ha dado en Países Bajos esta misma semana. Un niño de entre 1 y 12 años, del que no han trascendido más datos, ha muerto por la misma causa. Se trata del primer pequeño en el país neerlandés.
Países Bajos se convirtió en febrero de 2014 en el primer país del mundo que autorizó la eutanasia a los menores con capacidad de discernimiento y sin límite de edad. Diez años después, y tras una reevaluación del reglamento existente, el Gobierno decidió ampliar el acceso para incluir a los niños de 1 a 12 años. Además, expresaron una norma clara: si el niño no puede pedirlo, el padre podrá hacerlo, consultando con el médico.
Este controvertido caso ha abierto una brecha en la sociedad. Para el doctor Juan José García, médico anestesista y secretario general del Colegio Oficial de Médicos de Toledo desde el año 2009 al año 2017, la legislación de Países Bajos en esta materia es «aterradora».
El especialista defiende que los cuidados paliativos deben ser siempre «la primera opción» para atender a un paciente terminal, independientemente de la enfermedad que padezca. Así, afirma que a él, como médico, le educaron para «salvar vidas» y ofrecer «un buen morir».
En la misma línea se expresa el doctor Jacinto Bátiz, director del Instituto Para Cuidar Mejor del Hospital San Juan de Dios de Santurce, quien asegura que esto es algo que ya preveían los detractores de la eutanasia. Según anota, ya advirtieron esta «pendiente resbaladiza», que en principio se hace para personas que están en fase terminal, como mayores de edad, y después se termina, como en este caso, con niños.
Los niños no pueden decidir morir
El doctor Jesús Sánchez Etxaniz, responsable de Cuidados Paliativos Pediátricos del Hospital de Cruces de Baracaldo (Vizcaya), considera «preocupante» que parezca a veces que hablar de eutanasia es sinónimo de ser «un país más progresista o más avanzado en materia de servicios sociales y sanitarios».
Al hilo, subraya el doctor paliativista que existe una cierta idealización de algunos países del norte de Europa, especialmente de Países Bajos, como si fueran «un modelo absoluto de libertades». Sin embargo, prosigue el experto, estamos hablando de «un asunto muy serio». De hecho, es el único país del mundo que contempla algo así.
Desde un punto de vista conceptual, la eutanasia implica una decisión que «una persona toma sobre su propia vida y su propia salud», recuerda el doctor Sánchez Etxaniz. Por ello, no es una decisión que deban tomar otros por ella.
El experto relata que en los mayores de 12 años ya se había empezado a plantear esta posibilidad basándose en la teoría del «menor maduro», es decir, en la idea de que «un menor de esa edad podría comprender y valorar las consecuencias, los beneficios y los riesgos de una decisión de este tipo». Sin embargo, incluso en esos casos resulta difícil. Y es que el doctor paliativista reconoce que «algún menor puede tener una madurez extraordinaria», pero su experiencia es que es «complicado que con 12 años se puedan asumir decisiones tan abstractas». De hecho, por debajo de esa edad le parece «directamente impensable».
Asimismo, el doctor Sánchez Etxaniz recuerda, además, que todas las decisiones que se toman respecto a los menores deben estar orientadas «a favorecer el interés del menor, no el de su familia». En este sentido, explica que, como paliativista pediátrico, cuando atiende casos complejos o situaciones que requieren acompañamiento, su objetivo principal es «velar por el bienestar del paciente». Es cierto que también se preocupan por la familia, pero nunca anteponen los intereses o deseos familiares a lo que consideran que es «el mejor interés del niño».
Cifras de la eutanasia en España
La cultura de la muerte sigue ganando terreno en España. El pasado 2025, y según los datos de Sanidad, 565 personas recibieron la eutanasia, una cifra equivalente al 0,13 % de los fallecimientos registrados en el país. Es decir, una de cada 750 muertes. Detrás de esta cifra, presentada como un «derecho sanitario consolidado», se esconden dramas personales, fallos estructurales del sistema de cuidados y una inquietante normalización de la muerte provocada como respuesta al sufrimiento.
Desde la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE) en junio de 2021, 1.668 personas se han planteado acabar con su vida. El balance provisional refleja también un aumento sostenido de las solicitudes: en total, se han registrado 3.716 solicitudes de ayuda para morir, 1.284 de ellas en 2025.