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14 de junio de 2024

Soldados ucranianos sentados en un vehículo militar blindado en la ciudad de Severodonetsk, región del Donbás

Soldados ucranianos sentados en un vehículo militar blindado en la ciudad de Severodonetsk, región del DonbásAFP

Guerra Ucrania-Rusia

La OTAN rearma a Ucrania y Rusia acusa a Occidente de un nuevo «montaje» en Irpin

Los países miembros de la Alianza han mostrado su compromiso de proveer a Kiev de más equipamiento militar, mientras que Moscú advierte de que «tomará medidas» y continúa negando su responsabilidad sobre los últimos ataques

Los países de la Alianza Atlántica se han volcado con Ucrania. La invasión rusa ha marcado un antes y un después en la OTAN, que pasaba por sus horas más bajas, pero la resistencia de Kiev ha proporcionado el impulso que necesitaba la organización para, salvando las diferencias entre los países miembros, unirse por un objetivo común: apoyar a Ucrania en su lucha contra el Ejército ruso.

Rusia, sin embargo, está viendo como sus objetivos no se cumplen y ha decidido reorganizar su cúpula militar, otorgando el mando de la bautizada como «operación militar especial» al general Aleksandr V. Dvornikov, distinguido en Moscú por su gestión de la intervención rusa en la guerra civil siria. Bajo su mando, las fuerzas rusas en Siria fueron ampliamente acusadas de cometer crímenes de guerra. Además, ante la condena internacional por los últimos acontecimientos, desde el Kremlin mantienen que se tratan de «montajes» auspiciados por Occidente en connivencia con Ucrania y que se estaría preparando otro en Irpin.

Las imágenes de los últimos días en Bucha, Borodyanka y el ataque deliberado contra civiles en una estación de tren en Kramatorsk, este mismo viernes, han provocado una respuesta en cadena de los países occidentales, que han anunciado más ayudas y envíos de armamento militar. La Alianza ha acordado suministrar nuevos tipos de armamento avanzado a Kiev para hacer frente a la gran ofensiva en el este del país. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, insistía, hace escasos días, en la «urgencia» de proveer a Ucrania con más apoyo militar.

El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, visitó ayer la capital ucraniana, Kiev, un día después de que lo hicieran los representantes de la Unión Europea, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y Josep Borrell, alto representante de la Política Exterior de la Unión. En su visita, Johnson ha anunciado que su país entregará a Kiev 120 vehículos blindados y sistemas de misiles antibuque. Por su parte, Borrell adelantó que la Unión Europea destinará otros 500 millones de euros en ayuda militar adicional para Ucrania.

Asimismo, Estados Unidos desplegará una batería de antimisiles Patriot en Eslovaquia, a cambio de que este país envíe a Ucrania su sistema de defensa antiaérea. El secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, ha puntualizado que esta batería de antimisiles se integra en el grupo multinacional de la OTAN en el este de Eslovaquia, que «incluye elementos de defensa aérea de Alemania y de Holanda».

Hasta ahora los países miembros de la Alianza han suministrado a Ucrania misiles antitanque y aviones no tripulados, entre otros. Sin embargo, se han negado a suministrar otras clases de armas que no sean defensivas o a imponer una zona de exclusión aérea, como ha exigido Kiev, por el riesgo de involucrar a Rusia en una guerra más amplia. El Kremlin ya advirtió que los convoyes de municiones de apoyo a Ucrania eran un «objetivo militar legítimo», y desde Moscú han vuelto a amenazar con «represalias» por el envío de armamento soviético a Ucrania.

«En línea con las obligaciones internacionales de los países importadores de producción militar rusa (soviética), su reexportación o suministro a un tercer país sólo es posible con el acuerdo preliminar por escrito de la Federación Rusa», ha informado el Servicio Federal de Cooperación Técnico-Militar a través de un comunicado. En el escrito advierten de que, en caso de incumplir el acuerdo, la parte rusa «tomará las correspondientes medidas de respuesta».

Rusia acusa a Occidente de un nuevo «montaje» en Irpin

El Kremlin ha negado en todo momento su responsabilidad con respecto a la masacre de Bucha o Borodyanka, así como su autoría en el ataque contra civiles en la estación de tren en Kramatorsk, el pasado viernes, que acabó con la vida de 52 personas. Moscú insiste en que se trata de un «montaje» urdido por Ucrania y difundido por la prensa occidental con el objetivo de desprestigiar a Rusia.

Según ha hecho público el Ministerio de Defensa ruso, el Gobierno de Kiev estaría «preparando otra provocación para acusar a Rusia de la supuesta masacre de civiles en Irpin, en la región de Kiev». El comunicado continúa diciendo que «esta cínica acción escenificada se organiza para la posterior distribución de las imágenes de vídeo a través de los medios de comunicación occidentales».

En medio de acusaciones cruzadas, la región del Donbás se prepara para un recrudecimiento de la ofensiva rusa, sobre todo, de cara al próximo 9 de mayo, Día de la Victoria en Rusia, cuando se conmemora la victoria de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi. Una jornada en la que Moscú espera poder anunciar algún avance significativo en su «operación militar especial».

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