16 de agosto de 2022

Teniente coronel de la Guardia Civil que el pasado viernes recibió un disparo en la cabeza del hombre que se había atrincherado en Santovenia de Pisuerga (Valladolid)

Teniente coronel de la Guardia Civil que el pasado viernes recibió un disparo en la cabeza del hombre que se había atrincherado en Santovenia de Pisuerga (Valladolid)EFE

Pedro Alfonso Casado (1972-2022)

Cuando la vida es servicio

Sólo quiso ser soldado, asumiendo su vocación, eligió el destino más expuesto nada más salir de la Academia militar. En 1999, entró en los Grupos Especiales de la Guardia Civil (GAR) dedicados en esa época a luchar contra el terrorismo etarra

Teniente coronel de la Guardia Civil que el pasado viernes recibió un disparo en la cabeza del hombre que se había atrincherado en Santovenia de Pisuerga (Valladolid)
Nació el 22 de marzo de 1972 en Sahagún y ha fallecido en Santovenia de Pisuerga, victima de un disparo, el 5 de julio de 2022

Pedro Alfonso Casado

Un héroe de este tiempo

El teniente coronel Casado fue un militar ejemplar que tuvo vocación como Guardia civil heredada de su padre. Sus 22 años de carrera militar se completaron en la Unidad Especial de Intervención de la guardia Civil.

No hay nación y España no es la excepción, que no necesite del ejemplo indiscutible de aquellos que con su vida y hasta su último aliento proclaman alto y claro que la vida es servicio, que su expresión más alta y significativa reside en la entrega, sin reserva alguna, a una vocación, a un empeño grande como es el servicio a la patria. Pedro Alfonso Casado, teniente coronel de la Unidad Especial de Intervención (UEI) de la Guardia Civil, encontró la muerte en su último servicio y encarnó esa conducta intachable de entrega y jefatura que no fue un ideal, sino una realidad vigorosa y presente, revelando que España sigue dando hombres de una talla excepcional, verdaderos soldados que ofrendan su vida en el cumplimiento del deber.
Pedro Alfonso Casado, 'Perico' para los más próximos y allegados, asumió la tradición de servicio a España en la Guardia Civil que ya vio en su padre. Sólo quiso ser soldado, asumiendo su vocación, eligió el destino más expuesto nada más salir de la Academia militar. En 1999 entró en los Grupos Especiales de la Guardia Civil (GAR) dedicados en esa época a luchar contra el terrorismo etarra, contribuyó a desarticular comandos terroristas y participó en misiones de alto riesgo. Durante 22 años, su carrera militar como capitán, comandante y teniente coronel han tenido lugar en la Unidad Especial de Intervención de la Guardia Civil, unidad de choque y de la más alta exigencia del cuerpo de la que llegó a ser su jefe. En dicha unidad, se convirtió en un jefe admirado y carismático, reconocido y a la vez cercano, que no evitó nunca la primera línea de fuego, de riesgo.
Es preciso insistir hoy en el reconocimiento y recuerdo permanente de un Guardia Civil que deja una huella imborrable en quienes lo conocieron. Imitar sus virtudes, compartir sus logros, difundir su modo de ser jefe se hace hoy más necesario y urgente que nunca para una España que necesita de un ejemplo como el suyo que marca el camino, que necesariamente suscitará vocaciones nuevas al servicio de España, bajo la guía de quien supo servir y supo mandar.
Sin duda, es un momento triste por la pérdida temprana de un jefe, padre y esposo, admiración de amigos y subordinados, pero es bueno y necesario confiar en que Pedro Alfonso Casado, de profundas convicciones cristianas, se encuentra ahora ante el Señor de los Ejércitos dando sus primeras novedades, como el soldado español que fue, como el héroe de este tiempo que es. Descanse en Paz.
  • César Utrera-Molina Gómez es abogado
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