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Unas líneasEduardo de Rivas

Pedro, ponte el pinganillo y escucha a la calle

Hay que salir todos juntos a la calle y gritar bien alto que queremos elecciones y que esta vez el voto por correo no esté a cargo de Leire Díez

Act. 10 jun. 2025 - 01:29

Imaginen por un momento que se juntan a comer con un japonés. Usted no conoce su idioma, pero él sí el suyo, ya que trabajó varios años en Madrid. Habla un perfecto castellano, casi mejor que el suyo. Pero ese hombre quiere hablarle a usted en japonés, un idioma que usted no entiende, y, para hacerlo, tienen que pagar a un intérprete que le traduzca. Esto nunca ocurriría, porque, por lógica y por educación, el japonés hablaría en español y podrían mantener una conversación tranquila y placentera, sin mediación de terceras personas. Pero como en España la educación se perdió hace ya mucho tiempo, estas situaciones aquí ocurren.

Sánchez se empeñó en que Pradales pudiera hablar en vasco en la Conferencia de Presidentes. Y que Illa lo hiciera en catalán, no se fuera a enfadar Puigdemont. Ya que tanto defiende los idiomas, estaría bien que el presidente del Gobierno dedicase un poco de tiempo a proteger el suyo en las instituciones europeas, ya que, con un poco de esfuerzo, el español podría convertirse en lengua de trabajo en Bruselas (hasta ahora solo lo son el inglés, el francés y el alemán). Pero claro, habría que dejar de lado la batalla por el catalán y eso podría acabar con la legislatura. Es mejor ponerse un pinganillo.

Ya que se lo pone, podría usarlo Sánchez para escuchar lo que dice la calle. Como él no puede pisarla porque sale abucheado cada vez que la pisa, si enciende hoy la televisión verá la realidad de la calle (RTVE no, mejor otra). Verá la cantidad de gente que se reunirá en Madrid para decir basta ya, para reclamar la convocatoria de unas urnas que no pueden esperar hasta 2027, porque España navega sin gobierno desde que se hicieron imprescindibles los siete votos de un prófugo. El PSOE dice que todo es un bulo, que las cosas van bien y que la economía crece, pero lo hace amparándose en unos datos trucados.

Y es que, aunque fuera verdad que los números cuadran, España no merece que semana tras semana los periódicos extranjeros nos pinten la cara por nuestros escándalos, ni que seamos incapaces de saber si mañana se volverá a caer la luz o qué corruptela será la siguiente. Por eso hay que salir todos juntos a la calle y gritar bien alto que esto no puede seguir, que queremos elecciones y que esta vez el voto por correo no esté a cargo de Leire Díez.

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