Del gym a las mascotas: rebaja fiscal en Andalucía
La Junta estima que serán unos 785.000 los beneficiarios por el trato fiscal de los gastos deportivos y unos 180.000 por los gastos de cuidados a sus animales
El Gobierno de Andalucía ha anunciado la puesta en marcha para el año próximo de una nueva rebaja fiscal. Una rebaja instrumentada en forma de incentivos en la cuota autonómica del IRPF con dos principales colectivos beneficiarios; los dueños de animales de compañía y los deportistas usuarios de instalaciones deportivas o afiliados a clubes.
La nueva rebaja fiscal es, estrictamente hablando, un compromiso electoral del presidente Moreno Bonilla y el cumplimiento de los compromisos es siempre digno de reconocimiento, máxime cuando se compara con la gestión del presidente del gobierno español. Pero la rebaja fiscal, cuando se pasa del término a los datos, es cuando verdaderamente se sabe si lo es en efecto o acaba siendo una decisión más cosmética que real.
El presidente andaluz ha escogido en esta ocasión beneficiar dos comportamientos sociales generalmente extendidos; la compañía de animales y la práctica del deporte. Son, técnicamente hablando, rebajas fiscales de base ancha porque afectan a un número importante de contribuyentes. La Junta de Andalucía estima que serán unos 785.000 los beneficiarios por el trato fiscal de los gastos deportivos y unos 180.000 por los gastos de cuidados a mascotas. La Junta no aclara hasta dónde llega el solapamiento de ambos grupos de beneficiarios. Tampoco ha trascendido la manera en la que están hechos los cálculos.
¿Cómo de significativa es esta rebaja fiscal? De entrada el presidente Moreno ha optado por utilizar el IRPF para ponerla en marcha. El último dato que la Agencia Tributaria arroja sobre el número de contribuyentes de este impuesto residentes en Andalucía es de casi 4,3 millones. Quedan fuera de esta rebaja fiscal todos los dueños de animales de compañía o usuarios de instalaciones deportivas que no tengan la obligación de hacer la declaración del IRPF.
Si el Gobierno de Moreno hubiese querido favorecer a todos los andaluces que se contasen en uno u otro grupo, hubiera tenido que utilizar un instrumento similar al de un bono gratuito. De esta manera se hubiesen beneficiado los dueños de animales de compañía y los deportistas al margen de si sus ingresos les obligan o no a tributar en el IRPF.
Los andaluces, los murcianos y muchos más somos los que nos hemos repartido la deuda pública autonómica catalana
Junto con lo anterior, la profundidad de la reforma fiscal requiere conocer la deducción efectiva que los beneficiarios podrán aplicarse en el pago del IRPF. Todos los incentivos o beneficios fiscales aprobados por un parlamento regional en el uso de sus competencias legales, deben estar presupuestados y sus cifras debidamente publicadas en las leyes de presupuesto. Un incentivo fiscal es, técnicamente, un menor ingreso y así debe catalogarse.
En el caso específico de los beneficios fiscales vigentes en 2025 en Andalucía para el IRPF, la cifra asciende a más de 61,1 millones de euros anuales (una cantidad muy pequeña comparada con la recaudación). Los más cuantiosos eran incentivos por natalidad. Ahora este presupuesto tiene que aumentarse en la cuantía que se estima para el beneficio fiscal de los dueños de animales de compañía y los deportistas. Las cifras publicadas por la Consejería de Hacienda son 12 y 36 millones de euros, respectivamente. Un aumento del 78 % del presupuesto vigente de beneficios fiscales. En términos relativos es, por tanto, una rebaja fiscal de calado.
Para el contribuyente agobiado por los impuestos que paga, el entusiasmo por la medida (si conoce los datos) será, sin embargo, muy limitado. En el caso de los dueños de mascotas la rebaja supondrá una reducción en el pago del IRPF de unos 66 euros al año y en el caso de ser deportista, unos 46 euros.
El sistema de financiación autonómica (tanto el vigente como los anteriores) limitan el uso de los incentivos fiscales por parte de las comunidades autónomas. La idea básica es que no se puede renunciar a los ingresos impositivos procedentes de la capacidad fiscal regional y luego poner la mano para que el conjunto de la nación o algunas regiones, financien las rebajas fiscales autonómicas. Este es el argumento que han usado algunos portavoces del secesionismo catalán para criticar la medida.
Los andaluces y los murcianos hemos sido los españoles destino habitual del desprecio de la rancia burguesía catalana; la misma que rehusaba hablar en catalán porque era la lengua del servicio doméstico. Los andaluces, los murcianos y muchos más somos los que nos hemos repartido la deuda pública autonómica catalana y la de otras regiones en ese enjuague común que consiste en condonarla para que compute como deuda nacional. Ni más, ni menos.
En lo que respecta a la nueva rebaja fiscal en Andalucía, ganaríamos todos en calidad democrática si cuando hubiese un compromiso de rebaja fiscal se cifrase lo más posible la magnitud del alivio de la carga. La cuantía de la medida recomienda reservar el término «rebaja fiscal» para reformas de mayor impacto en el bolsillo de las familias.
- José Manuel Cansino es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, profesor de San Telmo Business School y académico de la Universidad Autónoma de Chile / @jmcansino