18 de octubre de 2021

Comisión Ejecutiva Federal del PSOE

Comisión Ejecutiva Federal del PSOEEFE

40º Congreso del PSOE

Sánchez purgará su ejecutiva: reducirá los puestos y aumentará las mujeres

Únicamente Adriana Lastra y Santos Cerdán tienen asegurado su asiento

Se acerca un nuevo terremoto en el Partido Socialista. El plan de Pedro Sánchez para el PSOE pasa por purga en la que eliminará casi al 100% de su ejecutiva, tal y como hizo con el Gobierno el pasado mes de julio. Los nuevos elegidos se conocerán este fin de semana durante la celebración del 40º Congreso de la formación.
Sánchez se siente fuerte. Su reciente reelección como líder del PSOE le ha dado el empuje necesario para comenzar una remodelación casi total del selecto grupo que le rodeará los próximos cuatro años. Lejos quedaron las accidentadas elecciones primarias del año 2017 y, con ello, las deudas que el secretario general tuvo que pagar para contentar a todos aquellos que le apoyaron en el proceso.
El líder socialista quiere ahora una cúpula joven, feminista y experimentada en la política territorial. Éstas serán las claves en las que Sánchez se basará para poner patas arriba el partido. Pero sus movimientos no pasan desapercibidos. El secretario general actúa bajo la preocupada mirada de sus barones y antiguos líderes que temen que se rodee de una ejecutiva hermética y poco permeable a las luchas socialistas más arraigadas. En otras palabras, recelan de la tendencia de Sánchez a alejarse del socialismo histórico y a acercarse a la izquierda radical.
El plan del líder socialista permanece oculto prácticamente en su totalidad. A apenas unos días de la celebración de su 40º Congreso –que tendrá lugar los días 15, 16 y 17 en Valencia– únicamente hay dos personas que parecen tener un puesto asegurado dentro de la nueva directiva: la vicesecretaria general, Adriana Lastra, y el secretario de organización, Santos Cerdán.
Además de estos dos asientos, las quinielas permanecen abiertas y no se descarta ningún nombre. La actual presidenta del PSOE, Cristina Narbona, se despidió en su nombre y en el de sus compañeros lanzando un mensaje de sentimentalismo socialista e intentando mostrar la imagen de unidad que Sánchez buscará en su Congreso. El baile de candidatos para la ejecutiva parece colocar a la ex vicepresidenta Carmen Calvo en el puesto de Narbona. Un puesto honorífico pero de poco alcance orgánico.

Una ejecutiva reducida

Una de las intenciones de Sánchez es la de reducir drásticamente el número de personas que ocuparán un asiento en su próxima ejecutiva. Los 49 puestos que ahora la forman quedarán reducidos en número aunque aún se desconoce en qué cifra quedará.
La sobredimensionada dirección del PSOE responde, precisamente, a los favores devueltos por Sánchez a los que se convirtieron en su apoyo para vencer en el proceso de primarias en el que se impuso, contra todo pronóstico, a Susana Díaz. Dicha estrategia fue la seguida por el presidente en la formación de su Gobierno cuando estructuró el Consejo de Ministros más amplio de la historia de la democracia española.
Con las deudas saldadas, el secretario general podrá formar un equipo más reducido y a su gusto.

Directiva feminista

El feminismo es uno de los ejes vertebrales de la nueva hoja de ruta de Sánchez. El partido quiere que el PSOE se convierta en un ejemplo feminista y robar así protagonismo a Podemos. El renombrado secretario general quiere rodearse de mujeres y se espera que el número de féminas socialistas sea mayor que el de hombres.
Además de mujeres, Sánchez quiere gente joven. El líder del PSOE quiere una renovación que no solo implique un cambio de nombres sino de imagen. Aunque se pretende que los miembros de la ejecutiva tenga menor media de edad que la actual, fuentes socialistas aseguran que esto no estará reñido con la experiencia. La dirección socialista ha seleccionado sus nuevos puestos basándose en el recorrido municipal y autonómico de sus miembros.

Un PSOE para las urnas

El PSOE se prepara ya para las próximas elecciones. Los comicios autonómicos y municipales son clave para las intenciones largoplacistas de Sánchez de extender su dominio por los territorios y asentar así la base de cara a las elecciones generales.
El líder del PSOE quiere quedarse en la Moncloa sin tener que depender de Podemos para la formación de Gobierno. Sánchez quiere aprovechar la debilidad de los morados, la falta de liderazgo de Ione Belarra y su caída libre en las encuestas, para arrastrar a sus votantes entre las filas socialistas. 
Ahora queda conocer cuáles serán los nombres concretos a los que Sánchez dará la llave de la dirección socialista y cómo reaccionarán los actuales miembros de la ejecutiva del PSOE a la restructuración.