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28 de febrero de 2024

Pedro Sánchez, en una imagen reciente en el Congreso

Pedro Sánchez, en una imagen reciente en el CongresoEFE

La hora de la verdad

Sánchez solo quiere reeditar el «Frankenstein» con Junts y ni se molestará en pedir la abstención al PP

Comienza su carrera contrarreloj para ser reelegido. El martes se presentará ante el Rey sin los apoyos y hablando en su nombre y en el de ERC, Junts, Bildu y el BNG, que no van a ir a Zarzuela

«Ha merecido la pena», señaló este viernes Alberto Núñez Feijóo tras haber perdido la segunda votación de su investidura por 172 votos a favor, 177 en contra y uno nulo, el del diputado de Junts Eduard Pujol –no sin polémica–.
Una vez fracasado el intento del candidato del PP comienza la carrera contrarreloj de Pedro Sánchez para ser reelegido presidente del Gobierno. Desde su entorno subrayan que va a «remangarse» en una negociación que los suyos reconocen que no será «fácil». Pero el presidente en funciones tiene clara la mayoría que quiere. Y, sobre todo, la que no quiere: no apelará a la abstención del PP.
De hecho, desde el equipo de Sánchez se preguntaban ayer por qué motivo Feijóo empleó su última intervención de este viernes en adelantar que el PP no se abstendrá para facilitar un Gobierno del PSOE y Sumar, cuando «nadie se lo ha pedido». Y lo enmarcaban en un aviso preventivo en clave interna, para que nadie en el PP especule con esa abstención. En concreto, las palabras del líder de los populares dirigidas a Sánchez fueron: «Le advierto que no vamos a admitir el cinismo de que nos pidan luego ustedes a nosotros lo que ustedes se niegan a hacer ahora con el partido más votado por los españoles».
El candidato del PSOE pretende unir a los 121 votos de su partido los de Sumar, Bildu, el PNV, ERC y el BNG. Si, además, consigue el «sí» de la diputada de Coalición Canaria, que votó a favor de la investidura de Feijóo, solo necesitará a mayores la abstención de los siete diputados de Junts. Pero si no logra convencer a CC, Junts tendría que votar a favor para que Sánchez fuese reelegido.
Aunque tiene de margen casi dos meses para lograr la cuadratura del círculo antes de que el 27 de noviembre las Cortes quedaran automáticamente disueltas, el PSOE confía en que la investidura se salde antes del 31 de octubre. Ese día, la Princesa Leonor jurará la Constitución en una sesión conjunta de las Cortes. No obstante, no quieren pillarse los dedos. De ahí que la presidenta del Congreso vaya a esperar antes de fijar la fecha del nuevo debate de investidura, una vez que Sánchez sea designado formalmente por Felipe VI.
Ahora que el Rey ha convocado la ronda de consultas para el lunes y martes de la semana próxima, vienen días cruciales para el líder socialista. El martes, Sánchez se presentará ante Don Felipe para hablar en su nombre y en el de ERC, Junts, Bildu y el BNG: cuatro de sus socios necesarios, que tampoco esta vez van a ir a Zarzuela. Entre todos suman 21 escaños. El presidente tendrá que contarle al jefe del Estado que, aunque aún no tiene los votos, está trabajando en ello. Porque Don Felipe no podrá conocer de primera mano la opinión de los independentistas catalanes, vascos y gallegos.

Sin rival

En esta ocasión, Sánchez no tendrá rival. En la anterior ronda de consultas, el presidente en funciones puso entre la espada y la pared a Felipe VI al trasladarle su «disposición» a ser propuesto para la investidura, obligándole así a elegir entre Feijóo y él. Entre un candidato que ganó las elecciones y le había presentado 172 votos y otro que se definió como el líder de la única «mayoría parlamentaria posible», la «mayoría progresista».
Felipe VI durante la inauguración de la quinta edición del Foro La Toja

Felipe VI durante la inauguración de la quinta edición del Foro La TojaEFE

Horas antes de que la pelota de la investidura volviera a su tejado, Felipe VI alertó el jueves desde el Foro La Toja del «deterioro» de las democracias, lo que definió como uno de los grandes problemas globales.
De entrada, este sábado Sánchez hablará, después de permanecer callado en el Congreso durante los tres días que duró la investidura de Feijóo, hierático, ajeno a las constantes interpelaciones del líder popular. Incluso a las de este viernes, cuando el líder popular le preguntó: «¿Amnistía sí o no? Yo digo no, ¿y usted, señor Sánchez? ¿Referéndum sí o no? Yo digo no, señor Sánchez, ¿y usted?». El presidente en funciones dará un mitin en La Rinconada, Sevilla, delante de unas 4.000 personas y acompañado del líder del PSOE andaluz, Juan Espadas, y de la vicesecretaria general del partido y ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Ella es una de las dirigentes del PSOE que estas semanas ha mantenido contactos, como el también ministro Félix Bolaños.
El domingo será Puigdemont quien hable, en el sexto aniversario del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017. El fugado intervendrá de forma telemática al final del acto convocado por la Asamblea Nacional de Cataluña, que lleva por lema Independencia, autodeterminación, amnistía.
Se espera un discurso inflamado del líder de Junts, consciente de que llegó la hora de la verdad en la negociación con Sánchez y de que él tiene la sartén por el mango. Más aún después de que haya logrado encadenar a ERC a su posición de máximos en torno al referéndum. Aprovechando el miedo que tiene Esquerra a aparecer como el socio blando, después de los dos serios correctivos que recibió en las elecciones municipales y en las generales.
El lunes, el primero en presentarse ante el Rey será el presidente de Unión del Pueblo Navarro, Javier Esparza. Después irán la diputada de Coalición Canaria, Cristina Valido, y del portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban. También el lunes será citada la líder de Sumar, Yolanda Díaz.
Ya el martes será el turno del presidente de Vox, Santiago Abascal, Sánchez y Feijóo, por ese orden. Porque el PP es el partido con más escaños y, por lo tanto, debe cerrar la ronda. El mismo martes por la tarde, el presidente en funciones será designado candidato, previsiblemente. A partir de ahí se supone que empezará a hablar claro de lo que está negociando y lo que no, según a lo que él mismo se comprometió la semana pasada desde Nueva York.
Así como la investidura de Feijóo tenía un final previsto, la de Sánchez no. La única certeza a estas alturas es que, si el 27 de noviembre no ha conseguido ser investido, el país se verá abocado a unas nuevas elecciones el 14 de enero. Que es, por otra parte, el escenario que quiere el PP.
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